Martes, 7 de julio de 2020

Junio perdido

Este tiempo extraño nos regala la geometría de las alpacas de paja en el campo recién segado, la promesa del espigadero y de los atardeceres cada vez más tempranos. De San Juan a San Pedro van cinco días, y la alegría de la fiesta se ha tornado esa resignación que nos tapa la boca en la...


Promisoria cosecha

Avanza por el camino la fiera prehistórica de la cosechadora dispuesta a peinar las espigas vencidas, tumbadas de tan granadas, en la sazón de una tarde de junio de dorados prometedores. Las aguas que vimos a través de la ventana han convertido el campo de pan llevar primero en un mar verde de...

Títulos para todos 

-Usted al mi José si le tiene que pegar una torta, se la pega que para eso usted es la maestra.          Al su Jose, si quería yo alcanzarle para lo que fuera, me tenía que subir a un taburete, pero era la maestra y cualquiera le decía a la buena señora como afirmaba oronda una prima...

El pozo de mi padre

Para los hombres de la edad de mi padre, su vida es su obra. Han plantado árboles, han tenido hijos, han levantado negocios, han asistido al milagro económico de un país en desarrollo, vivieron la Transición con el corazón encogido y ahora, en la vuelta del camino, mantienen el porte de su...

Mayo, maduro mayo 

Se angostan las flores de cuneta salidas en tiempos de retiro y asistimos al final de un mayo extraño que hemos vivido embozados, los ojos hechos a la pared, al abrigo de sus muros, de las pantallas, de la casa que es cárcel, que es oficina, que es refugio, que es capullo del que salir a caminar...

Los intensos

Yo a los intensos no les extraño nada. Aquí el personal tiene tanta gana de verse las caras que organiza reuniones telemáticas, quedadas para tomar una caña, llamadas a cuatro y alguno habrá que susurre alguna lindeza estimulante en la intimidad, pero yo me refugio tras la página y si acaso, ...

La ciudad mediana 

Para Luis Méndez, joyero. A la ciudad mediana, la ciudad provinciana, la ciudad castellana, no le circundan carreteras sino surcos entre las tierras de cereal ahora deseoso de sol que las grane, plenas como están de lluvia de abril y de ganas de tenderse de peso sobre la tierra… la cosecha...

No cesan ni la lluvia ni el encierro

No cesan ni la lluvia ni el encierro, y como la espiga apenas granada del paseo, nos inclinamos a su peso, a su caída, la gota como regalo de este tiempo. Salimos pero seguimos estando dentro, estamos sin estar, somos sin vernos. Y los días pasan y la lluvia pesa y hay una pena sorda y un...

Aislados del amor

Los niños crecen sin nuestro consentimiento, alargan las mangas de los jerseys de entretiempo mientras compramos zapatos nuevos por internet porque se les quedan chicos los que han llevado en ese marzo interrumpido. Y no los vemos, la pantalla nos devuelve un gesto de movimiento detenido, una...

Manos cortadas

Los asirios les cortaban las manos a sus enemigos muertos. Si le amputas a un hombre la mano derecha, no podrá empuñar las armas para defenderse ni valerse por sí mismo. Estará a la intemperie de todas las inclemencias, como lo estamos si no cuidamos a quien nos cuida… sin embargo, qué...

Manos azules 

Abril decía el poeta, es el mes más cruel. No lo sé, pero sí ha sido el mes detenido, el mes confinado tras los cristales del miedo y de la obligación. Y mayo, maduro mayo, ese mayo pleno con flores a María ha venido con la rendija del paseo, con la ventana abierta a la brisa cargada de polen ...

Los otros héroes: la limpieza y desinfección de lo más duro del COVID 19

Nada hay de poético en la desoladora, en la triste tarea de quienes limpian y desinfectan lo más trágico de este coronavirus que se ceba en aquellos más mayores, en los que pasan sus días más confinados aún en las Residencias de la Tercera Edad que se han convertido en el triste foco de...

Si os portáis bien, salís

La calle gris, recién lavada por las lluvias de abril se llena poco a poco de niños. Niños con mascarillas, niños titubeantes, niños abrigados, enguantadas sus manitas de pitufos. El desenjaule está siendo una fiesta de gritos y lloros porque hay alguno que ha olvidado que existen los...

Mi niño, mis niños

Tienen las calles un eco quieto, un sordo rumor de nada: a la plazuela los niños le faltan. Le faltan las bicicletas en el suelo, el camión de arena y se eleva, globo hinchado, la soledad del grito, de la pelota, de la llamada cuando, tambaleante, se aleja el pequeño que apenas camina, feroz en...

De perros y niños

-¡Mira, mamá, una señora!           Asomado al mínimo balcón que no es más que una ventana hasta el suelo, el niño se aferra a los barrotes iluminados por el sol de la tarde. Abril tiene retazos de lluvia, de luz, lazos multicolores de arco iris en las baldosas y en los balcones...

Ora et labora

Frente a mi ventana, los hombres de la obra siguen haciendo equilibrios sobre el andamio de la incertidumbre. Caminan por el vacío del contagio cubiertos por el yelmo de la mascarilla, tocados con el casco heroico. La altura ahora no da vértigo, y sí el contacto con aquel que oculta su fiebre...

La normalidad de lo que no es

Hemos hecho normal lo que no lo es, cotidiano el espanto, diario lo inusual. Hemos encerrado la mirada en la frontera de la pared y la mano en la resbaladiza seguridad de lo incierto. Caminamos bajo miradas acusadoras y arrastramos, día tras día, el encargo pequeño, la traílla del perro, lo que ...

Un pie desnudo

En tiempos de confinamiento yo me confino de verdad. Me niego a enseñar más que este trabajo de bordadora de palabras. Me escondo de las pantallas que quieren algo más que mi voz, me retiro de la muestra del espacio en el que recluimos nuestra impotencia frente al virus. Me confino con el pelo y ...

Oficio de recogimiento 

Recogidos en la casa, enclaustrados en las estancias cotidianas. La procesión no solo va por dentro, sino que nos recorre por entero haciéndonos llorar por los que no están, por los que se fueron sin el estrépito social con el que despedimos a los nuestros, a los que, por ley de vida, nos dejan ...

Perímetro de privilegio

A lo largo de mis cursos de profesora peripatética, he hecho tantos kilómetros compartidos en lo reducido del coche que podía escribir una novela dialogada. Y en esos dimes y diretes con el de filosofía, quien nos hacía unos partes médicos exhaustivos y dolorosos del cáncer de su perro a lo...

Las cruces vacías

Los puentes por los que nadie pasa se entrecruzan con las vías. Es un enrejado de cárcel, una geometría de confinamiento. Tachamos los días, la lista de tareas, la enumeración de las faltas. Y se suceden los números como los travesaños de las vías. Es un tren repleto que no va a ninguna...

Te acompaño en el sentimiento

El tiempo acompaña, la presencia, no. Hay una ausencia densa e irreal en la despedida. Un vacío de flores que no están, de roces que no se dan, velatorio apagado, condolencia muda. El tiempo acompaña al encierro y al luto, es gris, es pesado, parece tan inamovible como esa losa que a todos nos...

Correr el tejado

A la niña bonita que ya no lo es –niña, no bonita- le digo que salga al cacho patio a hacer la fotosíntesis.           -Mamá, es que hace frío.           En esta familia mía no hay término medio: están los que no salen de la hura ni a garrotazos y los que se pasan la...

Estigmas

A la querencia de la calle van las miradas desde la barandilla encerrada. Quietos y callados dentro de la jaula. Y regresa el médico a deshoras, toda la ciudad para su paso, toda la belleza para sus ojos cansados. Los santos de hoy, en la cuaresma de la cuarentena, en el viernes de dolor que ya es ...

En cada ventana anida un niño

En cada ventana anida un niño que dibuja con el dedo la calle que no pisa, el paso que no da, el abrazo que no abriga. Y en cada árbol, apretada la yema de la hoja, la esperanza conjura la hoja que será sombra para quien no se sienta al sol de los días pausados, los días sosegados, jubilosos...

A tapar la calle/ que no pase nadie 

Volveremos a calzarnos los zapatos de salir a la calle. Las sandalias de saltar cualquier obstáculo, las botas que abrigan los pies de todos los fríos. Volveremos a ponernos la ropa de calle, calle, calle, calle, como claman esos niños que bordan las ventanas de dibujos donde se redondean los...

La clausura quieta 

Iba mi padre a arreglarle las máquinas de coser a las monjas y rompía la clausura con esa música de pedal que une lo roto e hilvana lo necesario que fue mi canción de cuna. Y la hermana portera, la que había salido a recibirle y a barrer los suelos con el hábito teresiano, recogía del suelo...

Encierro de gris y verde esperanza

Estos días nublados ayudan a quedarse en la casa de todos, la casa quieta, columbario donde nos refugiamos del mandato absurdo de la pandemia. El tiempo tiene otra textura: gris, densa, triste. Pesa sobre el alma quieta de las gentes, aplasta la calle con su hálito de hormigón sin vida, vacío,...

Siempre que ha llovido, ha escampado

Vivo al lado de una estación de trenes donde todo se detiene. El autobús urbano que pasa, es un esqueleto vacío, geometría azul de este tiempo sin gente, bocas cubiertas por el miedo a respirar mientras la primavera estalla sin ocuparse de quienes a distancia la vemos. Y llueve, mansamente, sin ...

 El silencio y la quietud de los barrios se hace cada día de confinamiento más profundo

Geografía del vacío

El silencio y la quietud de los barrios se hace cada día de confinamiento más profundo.          Como un niño que grita “Calle, calle…” así contemplamos por la ventana el espacio vacío de nuestros anhelos y nuestras obligaciones. Y nieva sobre los coches aparcados, luego llueve, ...

Hogar, dulce hogar

Cuando yo era chica no se dejaba nada en el plato ni se quejaba uno por nada de nada.           -A vosotros os hace falta una guerra.           En realidad nosotros éramos unos niños muy bien educados en el arte del rebañar y dejar los huesos limpitos, que en casa lo justo y...

Coronabesos

Al pollo pera le salió pronto la edad de la dignidad. -Yo no soy de besos. Y se largaba muy ufano sin besar ni a la abuela, ni a la tía, ni a nadie más que a su madre. Claro que luego le llegó el hermano chico y se impuso la necesidad de cariño, besos y abrazos mientras el diminuto se...

Basilio Martín Patino

         Anoche volví a la Salamanca patiniana gracias a Maite Conesa y a su filmoteca, a la Salamanca de la memoria que se queda prendida del tiempo que nos tocó vivir, ese tiempo que ya es historia y que duerme en mis recuerdos con la lucidez infantil del frío y del deseo de recorrer...

Urgencias, el verdadero via crucis

Hubo un tiempo en el que mi madre y yo no éramos pacientes, sino visitantes. Un tiempo en el que abismarse por el laberinto de pasillos con la energía propia de los sanos y la mirada condescendiente de los que permanecen insultantemente de pie, junto a la cama del enfermo, la voz excesivamente...

Gistau, el estilista 

El edificio de nuestro periódico tiene columnas dóricas, jónicas y hasta corintias. Y las hay, algún día, salomónicas y todo, con poesía incorporada, que en la variedad está el gusto y los hay  columnistas breves,  decididamente enciclopédicos, quejosos, protestones, reivindicativos,...

Escenarios de la historia

Las murallas abrazan las ciudades, son el paseo que estrecha el recuerdo de los tiempos del miedo, la protección, el foso que separa, la altura desde la que se otea el horizonte. Los escenarios de la historia son el aliciente del pueblo que se vacía, la comarca que recurre al recuerdo… sin...

Perejil y concordia

Juntábanse en las noches de verano, al fresco de la silla baja de enea, mi abuela y las vecinas a darle un repaso al día y a sacar, como dicen en México, las tijeras de cortar prójimo crudo, que eso de largar del semejante es más viejo que mear. Tan viejo como tocar música con cucharas,...

"Es el tiempo, implacable, el que se impone"

Cuestión de tiempo

         El tiempo, el implacable, el que se nos va me deja a la intemperie de la ropa que se queda chica, el calendario que arranca las hojas, el almanaque de las semillas que aún no he sembrado y la edad, la edad, la edad inocente, crujiente de tan recién estrenada de los alumnos, esos...

Mira, tu pueblo 

Cuando por San Antón bendicen a los animales y en los programas de las ocho de la tarde se recorre la España vacía, la España llena de fiestas y gentes variopintas mis padres cenan a la europea mientras yo llego, frío y prisa, y me quedo menos tiempo del que debería, haciéndome un lío con...

Elogio del humanismo pequeñito

He aprendido el catálogo de los lugares para conjurar la intemperie. La taxonomía de la ayuda, el jirón de la caridad subvencionada. El master en manta de trapos, migajas del sistema y burocracia social. A mi amigo, el del perro, le cae el frío como una cencellada que no tiene el fulgor de la...

Las alas del silencio

         En medio de la estridencia, de la alegría de los niños que es ruidosa por naturaleza, en medio de un frío que cruje como papel de regalo entre la gente que carga bolsas y compromisos, alegrías y obligaciones, hay un instante silencioso en el que todo se detiene. Un instante en...

Un rincón al sol

Ha caído una helada que lo ha dejado todo cubierto de la nieve que se funde al sol en las estribaciones de Gredos y es este frío salmantino –el que definía Carmen Martín Gaite tan bien en sus renglones entre visillos- estimulante y punzante como lo son a veces los cambios y las sorpresas....

Reparar lo roto

El viento, como en el poema de Garcilaso, mueve, esparce y desordena. Me despeina, me moja, me convierte las ideas en un nudo donde se encuentran las citas, las tareas pendientes, las compras, los regalos, las luces de navidad, las teorías conspiranoicas de mi hija cuando por fin acaba la épica,...

"Su mirada aterrada recorre una constelación de cámaras y móviles agresivos, afilados, preparados para crucificarla. No es un símbolo, es una diana". Foto de EP

Greta

Tengo los ojos de mi alumno Asperger metidos en el alma. Esos ojos fijos y quietos que inquieren, acusan, horadan. Son los ojos del que sabe. Los ojos del que intenta, lo intenta, presiona, empuja, insiste. Son los únicos ojos que me miran, que tratan desesperadamente de entender aquello que digo...

La niña del bosque

Tenía ocho años y corría entre los árboles que abrazan a la Peña de Francia. Niña de palos y piedras, niña al fin de hojas, insectos, montoncitos de tierra. Niña en cuclillas sobre la arena. Una niña aferrada a una idea, la trenza enroscada, serpiente viva. Mamá ¿Podemos tener un gato?...

La alegría de los charcos

En mi barrio florecen los charcos a despecho del asfalto, el adoquín y las rendijas en las que no se cuelan las hierbas tenaces. Charcos para que Noa estrene sus botas de agua, magia de colores para salpicar alegría a un otoño bienhechor de chubascos. Barrio donde aún la tierra recoge la lluvia ...

Elogio del papel

A la chica de provincias que yo era, Madrid se le quedaba grande y los estudios de periodismo eran una quimera a la que se podía conjurar haciendo revistas de facultad arrimando la pluma y el teclado. Renglón atento a la vida que pasa, pregunta que se lanza al viento, crónica apresurada, columna ...

"Ese perro que se queda quieto, ese perro que pone el hocico cálido, seguro, fiel, sobre una rodilla cansada de estar doblada"

Mi amo y yo

   De la casa de mi madre a la mía hay diez minutos largos o quince cortos que recorro arrastrando bolsas, prisas y remordimientos. Y en la esquina entre la pena y la culpa está él, trenzando las horas sentado ante nuestros pasos, la quietud nerviosa frente al semáforo cerrado. -¿Cómo se...

Sencilla complejidad 

Escribo mientras esperamos haciendo las cuentas de la vieja, las cuentas del Gran Capitán, el escaño repartido entre los montoncitos de papeletas volanderas, amontonadas con el mimo de quien no ha olvidado lo normal y lo excepcional que es organizar este duelo de voluntades y hacerlo así, con...

Sin salida 

Me pregunto cuándo dejé de escribir sobre política. Me mece la prosa poética del otoño, el gusto por la ciudad letrada, por la ciudad provinciana, por el tiempo ocre y detenido del arado, de la lluvia sosegada, de las rutinas diarias. Me dejo llevar por la plaza resbaladiza, la promesa de las...

Yo, mí, me, conmigo… 

A mi deliciosa sobrina le va esto del “porque yo lo valgo”, y no porque nadie se lo haya enseñado, no, le viene de serie que no de fábrica, ya que sus padres son de esas personas entregadas que se tienen a sí mismas en el último lugar de sus prioridades. Mi rubicunda sobrina, mi deliciosa...

Plazas, paseos y libros

En la mañana dominical de lluvia hay páginas de viejo, plazas que bordan la geometría gris, paseos bajo el palio de las hojas que disfrutan del otoño… y hay libros que nos hacen libres mientras en otras calles se sucede aquello que vemos en silencio, incrédulos, evocando la belleza del...

Refugio y villanos

Para Ferchu de Castro. Los niños juegan a atraparse, borrachos de carreras, de sorpresa, de susto… casa, casa, dicen mientras se acerca el peligro, excitados, temerosos, felices ¡Casa, casa! Están refugiados de su miedo, de su juego, del peligro que les acecha. Casa, casa… y corren, se...

A través de la lente, la ciudad letrada

Salamanca tiene quien la retrate, quien la pinte, quien la fotografíe, quien la haga cine para que la veamos, la gustemos, la disfrutemos. Ciudad de artistas, ciudad de película, el paseo, pincelada a pincelada de la Exposición del Casino de Salamanca nos recuerda a los pintores que la habitan,...

 El pasado que no cesa

         Nos hemos vuelto todos unamunianos y volvemos el perfil aguileño del bilbaíno de Salamanca con tristeza –algunos- con delirio rapaz –los hunos- y con ignorancia suma –no los hotros, sino los más- hacia atrás  para mirar al pasado. De ahí que estemos comentando la...

Mientras dure la lluvia

La ciudad pequeña, recoleta, provinciana, de calles y apellidos sabidos, de gentes que se saludan y comercios de toda la vida está cambiando. Cambia su plano de calles medievales, su muralla abierta a los nuevos barrios, su paso lento y demorado en los cafés de cristal, madera y hierro...

Horarios

Segmentamos el tiempo con empeño, separamos las gavillas de trigo de las horas y las eras con voluntad de orden, de concierto… y a veces la nota disonante nos dice que la prisa es el veneno con el que nos embrutecemos para no sentir el paso del tiempo. Estaciones que se suceden a lo largo de las ...

Detesto volar con todas mis fuerzas, aunque soy perfectamente capaz de superarlo y sentarme de nuevo entre dos desconocidos

Volare…

         La retórica perfecta de los aeropuertos nos lleva de un lado para otro en ordenadas filas, versos perfectos de gentes disciplinadas que hacen cola, aguardan frente a pantallas vertiginosas, cruzan distancias infinitas y arrastran su vida protegida por las cuatro paredes de una...

"Ahora a nuestros políticos de chichinabo, de astracanada permanente, de cargos por duplicado y sueldos generosos, se les ve tanto el plumero que echamos de menos a los políticos de antes"

El envés de la trama

         Hay una lógica aplastante en esta necesidad de negociar que les hace a todos perdedores. Es la lógica de la conveniencia. Pasa en las mejores familias y con las más jesuíticas discusiones: en realidad no gana quien tiene la razón, sino quien mejor se enreda. Y el nudo, la...

Los últimos días de agosto tiene un no sé qué crepuscular, melancólico, tormentoso…

 Barruntan los niños el final del verano

         Los últimos días de agosto tiene un no sé qué crepuscular, melancólico, tormentoso… un atisbo de otoño, un despertar de siesta confuso, bochornoso… un cierto agotamiento de la fiesta, del calor, deseo de chaqueta y recogimiento. Ese sentimiento de cansancio que conjuramos ...

Para las mujeres no hay verano

         Yo quisiera escribir sobre veranos blancos, morunos, plenos de flores y de luces que tamiza mi sombrero de paja, mi ropa larga de marroquí, mi amor extremeño por el calor que no cesa, el té helado, la calma, el azul de la piscina donde no me meto. Escribir sobre el norte que...

Te repito que no salgas sola

Julio ha sido un mes azul de cristales estrellados. Un mes en el que nos ahogamos en calor, playas, ríos, piscinas de destellos artificiales y engañosos pantanos. Todo tiene un cieno resbaladizo y turbio: los chicos que se meten en el coche del chuleta del pueblo que controla y hace eses por la...

Tendiendo puentes y peinetas

Cuando ustedes, dilectos lectores míos, lean esta columna, la segunda votación de la legislatura apresurada –tres meses de reflexión y pocos días de agónica prisa- ya estará resuelta y acabaremos, o bien con un gobierno en minoría cogido por los pelos, o con un gobierno en coalición de...

El gobierno Lego, o séase, de bloques

La niña bonita se ha pasado la vida desayunando, comiendo y cenando en la cocina al ritmo de Radio Nacional de España. Su madre, que es de piñón fijo y si innova es para irse a Radio Tres a oír hablar de cine a Javier Tolentino o a seguir chutándose con Radio Cinco Todo Noticias. La niña...

De plazas y patios habitados

La escritora y profesora universitaria Celia Corral Cañas nos dijo en una entrevista de pájaros y ramas en el Parque de los Jesuitas, que los estudiantes de la Universidad de Salamanca tenían que salir de la torre de marfil de los libros y las pantallas para vivir las calles y las plazas, ciudad ...

La España de colorines

Hay una España negra, una España rosa y una España de colorines que festeja y hace suya la calle con esa alegría coral y plena que ningún alcalde, por muy sobrio y nostálgico que sea, puede poner freno. Porque lo valemos, porque las cosas han cambiado, porque Chueca es una realidad ya...

En funciones

A nosotros los españoles nos gusta eso de hacer las cosas por cojones, o lo que es lo mismo, por mayoría absoluta. Pactar no es muy común y trabajar en equipo, como que tampoco. Lo digo yo, que no me pongo de acuerdo ni conmigo misma. Soy de contradicción y de pelea y cuando es obvio que me...

Al vicio de pedir...

Mi señora madre, esa que no quiere ser citada en mis escritos, decía siempre que al vicio de pedir, la virtud de no dar. Nuestras madres, curtidas en la necesidad, en el ahorro y en estirar la ropa, las sobras, los restos, los recortes y hasta los bajos de los pantalones y el jaretón de las...

Mezclando colores

A mi amiga Pilar Molina, poeta combativa donde las haya, porque la poesía ahora no se entiende sin compromiso y sin esas manos manchadas de las que hablaba Celaya, esto de los pactos electorales le parece, poéticamente hablando, el coño de la Bernarda. Expresión nada lorquiana, por cierto,...

Mosaicos y teselas

A la niña bonita le gustaba hacer puzzles, también le gustaba ganar a su madre al dominó y a su padre al ajedrez. Debe ser su única vena competitiva porque las notas le parecen un atraso, los concursos una estupidez y la única vez que escribió un cuento para un certamen escolar, lo hizo con...

Feria de Flora y Fauna

Me gusta patinar por la superficie brillante de los titulares en internet y de vez en cuando, cual pato con la cola para arriba, abismarme en las noticias esquivando las erratas de la prisa y la publicidad que me sale al paso de los renglones. Y hasta de vez en cuando encuentro un alimento que...

Buena presencia y mediana cultura

         La alergia me convierte en un ser moqueante, quejica, enfurruñado y triste. No puedo respirar, tengo los ojos imposibles de tanto frotarme y los alrededores de la nariz en carne viva. Agotada, lo uno que me queda es boquear como un pez recién atrapado y rezar por la lluvia aunque ...

De primera Comunión

         Encontré una niña con hechuras de mariposa y no la fotografíe. En medio del cansancio del convite, de las familias que se mezclan, del calor y la comida que arrugan los trajes, ajan las sedas y endurecen el maquillaje sobre el rostro ya fatigado de tantas emociones, una niña...

Y seguimos, vaya tropa, vaya tropa

Lo consabido. En este país enterramos muy bien. No hay nada mejor para la hagiografía que morirse. Nos gustan las bodas y los funerales, aunque critiquemos el vestido de la novia y antes de entrar en el velatorio recordemos los defectos del difunto, no tenemos remedio. El halago que vendemos tan...

Salte de ahí, pardal

Cuando yo era niña, mi abuelo decía “Los perros y los niños, a la puerta del chozo”, meneando la cayada de tal forma que todo el rebaño de niños, perros, gatos, pájaros, pelotas y bicicletas nos dispersábamos por el corral riendo como locos. Niños que entraban, salían, merendaban una...

Las ruedas de molino 

La gente de mi barrio es gozosamente madrugadora, tiene hijos pequeños, hipotecas que pagar, perros a los que pasear y sobre todo, una cierta conciencia cívica. Lo digo por lo rápido que llenan los contenedores de papel, plástico y cristal, lo digo porque alimentan a un par de gatos callejeros...

La mordedura de la mariposa

A nuestras comidas familiares les falta pimienta. No discutimos de política: lo mismo hacemos chistes con la simpatía por VOX de uno que por el rojerío del otro. A cada quien le importa un bledo lo que vote el de al lado y pásame la ensalada antes de que se la termine mi cuñada la arquitecta....

De ríos, jilgueros y combativos rockeros

Tiene nuestra ciudad provinciana un cierto desamor al río en el que se miran de puntillas la catedral alzada, los puentes de hierro y piedra, la universidad letrada, las orillas apenas ganadas al goce del paseo. Molinos y aceñas, fábricas de harina y espacios privilegiados que disfrutan de la...

Independencias y pendencias

Cae la lluvia necesaria, como un regalo de abril, un remedio que agradecemos poniéndonos en marcha bajo su abrigo, disfrutando de la luz sobre las hojas mojadas, la tierra viva recibiéndola con ansia. Llueve, llueve y de repente la retama se vuelve más amarilla, los pinos se abrazan y una...

De leonas y de hombres

Mi amigo Rafa, que es un sabio como muchos de mis amigos porque una se los encuentra para que nos hagan mejores, opta estos días de Cuaresma por la desconexión. Y no se desconecta del móvil, ni de la cervecita, ni del trabajo ni de la rutina diaria, no, lo suyo es actuar como si el estrépito...

Días que pasan

Se suceden los días esperando la lluvia y uno juega con la memoria y con las letras, pajaritas de las fechas que vuelan y los pequeños hitos de cada día me recuerdan que nosotros, los de antes, aunque sigamos siendo los mismos, asistimos al transcurso del tiempo con el mismo ritmo sosegado de mi ...

Y tú mucho, mucho más

Nos espera un tiempo no solo de crispación –más-, sino de insensatez. A ver quién la dice más estúpida, a ver quién mea más lejos, a ver quién ficha al nombre más mediático, a ver quién pone a los suyos más arriba. Un tiempo en el que tendremos que acostumbrarnos al estrépito...

Primavera con nombre de mujer

Me van a permitir ser optimista, y eso que el panorama político oscila entre el ridículo del renacido macho alfa, el intercambio de cargos sin contar con la militancia, el uso indecente de la propaganda y el declarado uso y abuso de la mentira y la ignorancia en un juicio devenido programa de...

Cual perro al sol

Aquí me tienen esperando que se abran los botones de las flores, los nudos verdes de las plantas, las nubes que adornan el cielo a brochazos… tiene que llover y tiene que pasar esta incómoda situación de crispación y bochorno que nos deja empachados de hastío y empanzonados de agua turbia. Y ...

"Dicen en el estrépito de Facebook que el silencio es el nuevo lujo"

Demasiado ruido

         A Fernando le recuerdo envuelto en música desde el día en el que le conocí. Cachitos de hierro y cromo, cintas en el Rastro, grabaciones orquestales en la oscuridad de la radio, una guitarra española, un sintetizador comprado con esfuerzo. Era la época de la torre de música...

Peso y entidad

         Esto del carisma es complicado, o se tiene, o no se tiene. Y no tiene nada que ver con la belleza –mi hermana afirma que al menos Pedro Sánchez está de buen ver y anima la pantalla a la que, por supuesto, quita el sonido-, ni con los asesores de imagen. Más bien se trata de...

El amor puede con todo

A las ciudades pequeñas y recoletas como Salamanca, Cáceres y Badajoz le van bien las estatuas… se funden con el paisaje y el paisanaje, se hacen paseante y adorno quieto. Sin embargo, como todo lo público, suscitan opiniones encontradas y uno es muy libre de admirar o denostar el intento....

La ciudad que queremos

Mi amiga Charo y yo –lo nuestro con las Charos es una locura deliciosa porque Charo es ella, García Diego, Charo es Fierro, mi maravillosa editora, Charo es Charo, Charo Ruano, la poeta cuyo nombre en Salamanca es sinónimo de periodismo cultural íntegro y de verso contundente. Y Charo es...

Plaza y libros, el discrepar suave

Nadie como José Amador Martín ha retratado la Plaza Mayor de Salamanca, ágora de todos, espacio de todos los encuentros, encuentro de todos los pasos. Abrazo de piedra barroca, entrada y salida del palpitar de una ciudad que ama la calle, la cita, la barra de bar donde compartir cafés, vinos,...

La letra compartida de Valentín Martín

A mí Valentín Martín me devuelve una ciudad que existe en los que la amamos. Porque las ciudades pequeñas, provincianas, las ciudades levíticas de piedra medieval, de centro histórico, de visillos que saben y gentes que pasean y comentan, ciudades en las que todos vamos andando a todas partes ...

Tiempo de invierno

Con la que está cayendo, y no me refiero al invierno de toda la vida, más nos vale refugiarnos en el abrazo, en la taza de té calentito, en la casa más o menos acogedora y sobre todo, en aquello que amamos para no caer en esa oscura desesperación por lo que ha de venir. Porque había cosas que ...

Santificarás las fiestas

Qué hermosos son estos días azules, días en los que los jirones de niebla no ocultan la helada despiadada de todas las mañanas, el suelo que resbala pese a las inclementes bolitas de sal que crujen bajo las ruedas. El invierno es crujiente, helador, cruel y luminoso en estas tierras de...

Iniciando

A mí me gustan los rituales, de ahí que el sol de esta carrera de San Silvestre, llena de frío crujiente, de alegría, de disfraces, de hermanos que corren y calles cortadas me produce esa seguridad feliz de quien disfruta de lo bueno… y todo mientras salgo de urgencias y trato de recuperarme...

No salgas sola por el pinar

Me detiene la enfermedad y me colapsa la fiebre. A veces el cuerpo se retira a los cuarteles de invierno a caldearse en su propia temperatura, a solazarse con el sudor y el dolor. Y de repente estás fuera de todo, no valen fechas señaladas, ni citas, ni agendas, ni proyectos. Estás ahí pero no...

De luces y sombras navideñas

Tanta antelación navideña le quita a uno la ilusión, sin embargo es verdad que los mejores momentos son los previos… aquellos en los que puede pasar cualquier cosa: que nos toque la lotería, que el personal acierte con los regalos, que nos veamos, que tengamos tiempo para todo y todos, que no ...

Desde el mirador

A mí lo de Francia me ha pillado con el pie cambiado. Es decir, leo artículos sobre el tema, veo las imágenes y sigo sin entender nada de este estallido tremendo, pleno de rabia ¿Pueden las formas prepotentes de un presidente elegido por la mayoría así como ciertas reformas despertar esta...

Hagan juego, cabrones

Me van a permitir el exabrupto, pero se trata de un tema que me indigna hasta límites insospechados. Trabajo en un barrio obrero en la periferia de Salamanca donde han encontrado acomodo muchas familias de emigrantes. Les doy clase a sus hijos, hijos que a veces, pasan las tardes en centros...

Bendito consenso

Hay palabras vergonzantes que a algunos nos recuerda mucho y malo y a otros les sirven sencillamente de proyectil así, a la ligera, como si llamar a alguien fascista, en este país nuestro aún pespunteado de cicatrices y de fosas donde se pudre lo que aún no hemos sanado, fuera barato e...

Elogio del leonés errante, Julio Llamazares

De vez en cuando la vida y los amigos te hacen regalos inesperados y el mío este mes de noviembre extraño y somnoliento ha sido la cercanía privilegiada del escritor Julio Llamazares, este leonés errante de ojos claros, voz profunda y rotundidad de bosque. Un hombre sólido de andar sosegado,...