La hora de los planetas 

“España es un planeta” reza el título de uno de los discos más sorprendentes de las formaciones musicales lideradas por Rai Martín Luengo que sabe mucho de hacer arte y poner títulos sorprendentes en un tiempo de meras etiquetas. Y España es un Planeta que nos hace comulgar con ruedas de...


El arte de la pintada

Tienen nuestros pueblos un aire nuevo de mural, de pintura que atrae las miradas de los de afuera, los que atravesamos las carreteras comarcales para entrar en el casco urbano con ese discurso de la España vaciada, la España interior que ha cubierto de arte y pincelada los muros de la memoria....

El arte de mirar 

La niña bonita siempre tuvo vocación de hura. Deseo de enroscarse en el espacio cálido de su recreo, resguardada de toda perturbación. A la niña bonita no le hizo falta un confinamiento para su amor por la reclusión gozosa, la cerca protectora de su anhelo. Habitar su estancia ha sido siempre ...

Trasminar 

Huele la tomatera cuando la toco, ahíta de agua de lluvia, borracha de alegría mientras la parra virgen se vuelve granate antes de caer, delicada y exquisita, sobre el patio donde la gata se pasea, dueña y señora de los pájaros que espanta y de su cojera sincopada. Es el otoño con sabor a...

De donde no hay niños 

Quedan en la soledad de los parques los niños que aún no van al colegio y a los que no llevan en la hora temprana de mantita y chupete, a la guardería del barrio, bien abrigados y aún dormidos, arrancados de la cuna con triste mimo. Y es el niño que tiene para sí todos los columpios de...

Sucede que me canso 

-Sucede que me canso de ser perro. El poeta peruano César Vallejo decía que se cansaba de ser hombre… y que el olor de las peluquerías le hacía llorar… A mí me hacen llorar las noticias y me gustan los olores saturados como las viejas gasolineras y sus arcoiris en los charcos, las gomas...

Aires de cambio 

Los transeúntes de la ciudad provinciana hemos aprendido a levantar la mano para que se detenga el bus urbano en las paradas y el solo gesto nos recuerda las calles neoyorquinas, la película en la que glamurosas mujeres cargadas de bolsas de grandes marcas y hombres trajeados levantan un brazo...

El verano de los pueblos

El pueblo bulle en verano la llegada de quienes buscan la raíz, la fiesta, el contacto con los suyos, la estancia barata, el niño recogido… y las calles revientan de coches, de gentes que cambian en pulso acelerado de los días por la galbana feliz del calor, de la falta de horarios, de ese...

El viento lleva nuestras palabras

Con mis padres, las imágenes, dolorosas imágenes de las noticias, acompañan la comida con su despliegue tristísimo, reiterado… y para zanjar el silencio que provoca la desgracia alguien intenta contentar, consolar diciendo… eso, eso está muy lejos… Tan lejos como el hecho de que en mi...

De qué hablamos cuando no hablamos del tiempo

         Hemos tenido muy poca escuela de calor este año. Olvidamos los veranos de la siega, infinitos, trabajados, plenos de noche de charla y de madrugones para ir a trabajar conjurados tras la comida en la siesta reparadora. Mis vecinas extremeñas barrían la casa a las seis de la...

Paja y piel

         Hay en las tomateras y en las higueras un olor penetrante, nutricio, y en la hierbabuena que se riega y que se toca con deleite, el aroma fresco de un tiempo sin más horarios que el agua que corre por la zanja que conecta los árboles sedientos. Estamos en el tiempo del espigadero ...

Mariposa del aire 

En la soledad de la parcelita de mis padres, un conejo insólito, confiado, ojigrande y orejilargo me sale al paso. Es el dueño de un tiempo sin niños que corran entre los árboles, olorosos a cloro y a crema solar. Este verano extraño nos sentamos en el patio de la casa observando a las...

El saúco del poeta 

Hay palabras que contienen toda la música en la savia de su tronco. -Al saúco le gustan las ruinas. Entre los muros de piedra, allí donde antes palpitó una casa y ahora la maleza toma posesión de las estancias del olvido, se alza, orgulloso y pleno de bayas, el saúco dando sombra a los...

Chispas

La gata ha mordido el cable del teléfono fijo y nos deja momentáneamente en un limbo silencioso con el que se solidariza también el móvil dando la callada por respuesta. Es un silencio extraño, denso e inusual: todos parecen haberse guardado en sus cuarteles de estío y todo se aplaca en medio ...

Aroma de cultura

Como un invierno cristalizado y quieto, el tiempo de pandemia ha dejado la cultura en el íntimo rincón de nuestra casa, en el gusto por la música callada, la lectura sosegada, la pantalla compartida en un eco de rumores que ahora, con el sol y las debidas precauciones, sale en forma de feria, de ...

La boda de Ellis 

Tiene la novia a la que conocí niña de larga cabellera y dientes disparejos la sonrisa perfecta del día grande, tules y espumas de mar en el moño, flores y lazos en las manos cuidadas que recuerdo llenas de tierra y uñas mordidas, niña flaca, niña araña entre las evocaciones de un verano...

Molly 

En México me enseñaron que no hay nada más agradecido que perro de la calle. Como pata de perro, decían de los periodistas a pie de banqueta, recorriendo la noticia libreta en mano, a la manera de una Elena Poniatowska en los años sesenta, entrevistando a quien se dejara con esa cualidad...

La paciencia

La sonrisa amordazada, el patio donde florecen los gorriones, una ráfaga de nostalgia. Acaba el curso con estrépito de prisa y un rumor de hojas que se pasan y vuelan sobre las mesas nos ensordece a todos. No sabemos si recuperar la chaqueta o dejar que la lluvia ahogue el calor que acabará...

Bodas, bautizos y comuniones

         -Este hijo mío es protestante.          A mi sobrino segundo ¿Lo son los hijos de los primos hermanos? ¿Son más importantes los primos hermanos que los primos que saludas por la calle de refilón? le horrorizaban las iglesias. Por eso sus padres se turnaban para...

Los mapas al viento

Me he convertido en una viajera tenaz por los mapas del cuerpo. Ahora que podemos desplazarnos con relativa libertad, el mío es un demorado paseo por el hueco del empaste que se ha caído, recorriendo los riscos de una muela que se mantiene escarpada y abrupta en la boca que se abre de sueño. Las ...

Junio… 

Mayo se despide con todos los fríos y todos los calores que llegan intensos, sorpresivos, repentinos, dejándonos la ropa a jirones por el camino mientras se llagan los pies desnudos contra los talones de la costumbre. Y el helado es un regalo y el ansia de agua un deseo apenas salpicado. Seguro...

Amapolita, amapola 

Desde el coche, incluso en la rauda, impersonal autovía en la que los pueblos quedan lejos, ajena la espadaña de su iglesia castellana a la mirada de quienes quieren llegar enseguida a todas partes, lucen rojas, salpicándolo todo de carmesí, infinitas en su belleza fuerte y sanguinaria, las...

Promisoria cosecha

-La cebada ya blanquea. Desde la ventanilla del coche mi madre deja vagar su mirada sobre los mares ondulantes de cereal. El viento de las borrascas insólitas de mayo me mantiene ocupada frente al volante y a la carretera tantas veces recorrida. -Eso es que se hace la espiga y luego, sale el...

Cuestión de armario

Yo no puedo salir del armario, los míos son tan pequeños que no me caben más que la cabeza y el brazo. Ya me lo dijo el carpintero al que planteé mi cuarto, “Mucha estantería, señora, pero ¿Dónde va a meter la ropa?”. Y puestos a glosar las memorables citas con respecto a nuestras...

La vanidad del mal 

Quizás nos habíamos olvidado del enemigo público número uno hasta que, hace diez años, Osama bin Laden era ejecutado en la casa pakistaní donde vivía convertido en un anciano común y corriente. Era la desmesura de los medios, la muerte en directo y la foto fija de una habitación llena de...

Perímetro del corazón 

Nos ha robado la pandemia la sonrisa abierta y el viaje despreocupado a ver a los amigos, a descubrir el rincón de la ruta secreta del corazón, aquel de camino cultural, de eco perdido de una ruina que se ofrece en medio de la primavera desbordante de mi tierra extremeña, de mi campiña...

La clase de los colorines 

Al más intenso de la clase, ese de la mascarilla con dibujos de hojitas de maría, andar bamboleante y gesto fiero que se pira una hora de cada dos y suspende hasta el recreo no le gusta la clase de Educación Plástica. -Eso de las pinturitas me parece una… Desde que le dije que yo era una...

La digna decadencia 

Son las doce de la noche en los cubículos de urgencias, pero aquí no existe ni la luz ni las horas, solo la sucesión de gentes, papeles, tubos de ensayo y batas de colores, verdes esperanzadores, blancos ya ajados que empujan sillas de ruedas, camillas o gentes agotadas de horas y horas en el...

Abril es el más cruel… 

A T.S.Elliot, ese poeta inglés nacido en los Estados Unidos le dolían las lilas surgidas de la tierra muerta, la tierra baldía de un título que nos recuerda la memoria del dolor, quizás amortajada de nieve, tiritona de frío que nos mantiene en el calor de la casa… Sin embargo, para el poeta ...

Oh tempora, oh mores!

Mi padre no deja de observar la calle sorprendido por su diversidad y enfadado por su prisa. -En este barrio no hay más que viejos. Habló el jovencito Frankestein, y cuando le digo que dé gracias por ser independiente, ir sin bastón y con capacidad de enfado, se hace el sordo. La sordera...

De buena letra 

Hay exámenes que no leo, intuyo. Y letras que no descifro, sino que imagino. La de mi reumatólogo es tan indescifrable como los síntomas de mi artritis reumatoide, signos caprichosos que me consuelan del dolor crónico con una buena dosis de antiinflamatorios. Leo exámenes con paciencia de...

El rey de la casa

-¿Cuánto tiempo tiene? El bebé, deliciosamente cabezón, terso en su plenitud de flor henchida, liberado de su gorrito y de la manta, se ofrece al sol como un ídolo, un Buda ante el que inclinarse babeando de gozo. Tienen los niños a esta edad de meses despiertos, un cuello que se troncha y...

Temblor del cielo

De estos tiempos de encierro nos queda un deseo de cielo, el afán de árbol, un estremecimiento de hierba y tierra. Y las gentes de la ciudad dejamos el laberinto de cemento y asfalto para festejar el descanso dominical de los paseos a la vera del río, parque y descampado donde pasear al perro y...

La tertulia improvisada 

En la placita apenas un cruce de calles, el bar ha montado su terraza protegida contra todos los vientos con la estufa que nos ha devuelto a la calle el camión del butano y el toldo por si llueve. Todo para ese vino, ese pincho, ese café compartido a la intemperie sin el que no podemos vivir. Y...

Primavera promisoria 

Es tiempo de fresas y en mi barrio caminamos haciendo malabarismos sosteniendo la caja de la oferta, el apretado rojo de la estación esperanzada. Brotes y hojitas que se desenredan y desperezan de la latencia invernal, promisorio anuncio de primavera. Sale un poco el sol y los perros, los niños y ...

Maleta de colores

Bajo mi cama, quietas y apretadas una dentro de la otra, mis maletas  duermen un sueño de pelusas y quietud, ellas que giraban en la cinta de equipajes de los aeropuertos con un lazo rojo para diferenciarlas enseguida, como me enseñó una de mis amigas, profesora en Florida. La misma maleta que, ...

Nostalgia de bosque

Tiene la ciudad mediana, a la ciudad pausada, letrada, nostalgia de bosque y campo, de ahí los parques siempre pocos, la maceta del balcón que quiere ser florido y la terraza por donde se asoman nuestros afanes de jardineros urbanos. -Moza, tengo tierras. En aquellos tiempos de fines de semana...

No te estás quieta 

A mi señora madre, le daba la impresión de que yo viajaba mucho. -¿Pero no te puedes estar quieta en tu casa, tranquila? Yo le contestaba que para viajes, los de mi amiga la poeta que solía cruzar el charco con la misma facilidad con la que yo me iba a Madrid. Ambas coincidimos en que el...

La mujer mía

-Anda la mujer mía un poco fastidiada.          Cuando voy por la calle, el viento que despeina y arrastra las pocas hojas que quedan, trae una ráfaga de conversación que me hace reflexionar sobre la colocación del posesivo delante o detrás de la palabra amada.          -A...

La blancura helada

En el patio del instituto las urracas caminan con la misma elegancia con la que escarban buscando el resto de comida de mis hordas apresuradas. Es el amoroso bocadillo de la casa, o la bolsa de gusanitos embutida entre los libros, el zumo que comparte geometría con el estuche de los bolígrafos....

Le doy de comer a los pájaros

A mis pardales del patio les va bien con las migas que sobran, con el pan duro que mi madre no convierte en sopas de ajo. A los gorriones de plumita esponjada, patitas de alambre, les gusta balancearse en las ramas de un arbusto que nació en una maceta de sus dulces ofrendas. Y ahí esperan a que...

Comienzos

        

Fríos feroces

La helada, crujiente, melancólica, cubre la noche quieta sobre ese metal expuesto a todas las intemperies. Y si no fuera por los gatos callejeros y los hombres que se niegan a la cama del albergue y prefieren el cajero automático, me parece bella esta forma de cubrirse de frío, de abrigarse de...

Reiterados ritos

La navidad es un ritual que conjura el frío y la pena con su caricia de luces, regalos, encuentros y comidas. Un tiempo que todo lo acentúa: la inocencia, la esperanza, la soledad, la caridad, la gula y hasta el deseo siempre absurdo de ser mejores y de tener más. -A ver si este año nos toca...

A voleo...

Estamos en tiempo de cosecha calabacera, ese momento en que a todo el mundo le pueden las prisas y lo que no se ha mimado en tiempos de siembra, cuidado y abono parece florecer como mala hierba que no hay modo de arrancar. Por suerte llueve y el suelo está tan blando que el jardinero sueña con...

El tiempo desorientado

Llueve y sentimos el otoño verde y ocre, la primavera silenciada, el tiempo que no se envuelve en nieblas ni hielos. Es la nuestra una época desorientada, y los charcos relucen, los abrigos pesan y y no sabemos que es el vaho del frío o de los insólitos cambios de temperatura que, tras la...

Por los pasillos de diciembre

En diciembre nos entra a todos la prisa. Ya sea por comprar ¿Dónde quedó la demorada época de mi madre amontonando paquetes de Mantequerías Paco para celebrar la navidad de a poquitos? Por regalar, por examinar, por lamentar o celebrar la cantidad ingente de cenas de empresa y de amigos que...

La ciudad silenciada

A la ciudad letrada, a la ciudad provinciana, el silencio y la calma le han devuelto los tiempos pasados en los que yo caminaba hacia la universidad en medio de la niebla y el frío, ciudad de pocos turistas, de mesas disparejas en la Plaza… una ciudad para sus habitantes, los ocasionales...

Hisopo y aspersión 

Los pupitas están inconsolables, se les ha acabado el spray desinfectante hasta nueva orden. Era su alegría en aerosol y pasaban un buen rato al comienzo de la clase regando por aspersión mesa y silla, frotando con denuedo. Daba igual si antes se les había llamado la atención por ir abrazados...

Las cuentas del Gran Capitán 

La política estadounidense nos ha tenido en un sinvivir y en la aldea global todos contenemos el aire mientras se cuentan los votos, los muertos, los positivos, los negativos y hasta los neutros. Lo de contar es una actividad muy primaria y me acuerdo de mi madre preguntando antes de poner la...

Naranjas confitadas

Son los anaqueles de la anticipación. Dulces para adormecer esa espera de noviembre que se inicia con castañas asadas, ritos funerarios, flores mexicanas para conjurar a los muertos, el truco o trato de la pandemia ¿Nos confinan, no nos confinan? La cultura, mientras, se vuelve un milagro de...

Los pupitas

Los intensos han vuelto. Se supone que en el verano crecen en sabiduría y bondad, como cuenta el evangelio, pero los ellos todo lo han echado en centímetros de más. A los intensos, la serenidad pandémica les ha durado bien poco y se comportan como si no hubiera un mañana ni un COVID en estado...

Jardinería sepulcral

A mi madre y a mi tía el confinamiento les ha roto el rito de la jardinería funeraria. Los suyo no son los buñuelos de santo, ni el truco ni el trato, ni siquiera ese tenorio cuya escena del sofá se saben todos los de su época, lo propio, para ellas, en estas fechas, es tener su particular...

De las pequeños cosas

-Con Franco se vivía mejor.           -Con Franco, tú eras joven y ahora no.           A mi padre, el mundo le parece de un desorden abyecto y vierte, en las tardes dominicales en las que se ha leído todos los periódicos, su preocupación en mi prisa.           -Es ...

Al amor de la lumbre 

Como no ha habido verano, nos pilla el frío a contramano y andamos todos buscando el abrigo del jersey, el calefactor y el brasero en tanto no se enciendan las calefacciones de las casas, esas que se adornan de ropa tendida que el viento esparce y desordena, como en el poema de Garcilaso. Qué...

Casa desolada 

La casa de adobe, piedra, madera y teja, se cae sobre nosotros y se escapa por la chimenea derruida la historia que guarda en el lar de la lumbre, ahí donde habita el recuerdo del puchero, del gato al calor y de la silla de enea donde se sentaba, las pocas veces en las que se detenía, el amo de...

El cauce de los días 

Nos han mudado las costumbres, cambiado las efemérides, tapado la boca con la mordaza del miedo. Sin embargo, el otoño, pertinaz como la lluvia fina, constante como el atardecer cada vez más temprano, llega con su aviso frío, su manga larga, su olor a cuaderno nuevo, a página recién...

Cuestión de tamaño 

-Todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar. Yo soy de las que no saben hacer una maleta. Las mías resultan o un prodigio de austeridad o un vuelco de armario. Y eso que he contado con una excelente maestra: cuando he tenido el privilegio de acompañar a la escritora mexicana Elena Poniatowska, ...

Vía Crucis

A la ciudad provinciana le salen prohibiciones y sin embargo, sus calles peatonales están llenas de gentes embozadas que siguen bajando a la plaza de todos los afanes mientras en las cunetas delos bordes florecen las terrazas improvisadas donde no se sienta nadie. La tarde tiene un sonido en...

El mes del mochuelo

A estas alturas del verano empieza mi madre a decir que cada mochuelo a su olivo. Por eso hay una vendimia veloz de cubos y palas, bañadores y toallas, zumos y bolsitas de mandangas de merienda antes de iniciar la desbandada. A uno se le olvida el oso de peluche tan maleado que la abuela no puede...

Nostalgia del mar

Hay un momento humilde y memorable en la novela de Carmen Martín Gaite Entre visillos en el que Natalia, la protagonista, trasunto de la autora, le señala a su amiga el Tormes por la ventana y la muchacha, agobiada por el trabajo le contesta Agua que corre. Donde Natalia, donde la escritora...

Papeleo

         Acabado el curso, el Maestro abre el casillero y la avalancha de papeles nos sepulta en una ola de exámenes salpicados de rojo, fotocopias sobrantes, informes que nadie lee, parafernalia oficial para llenar la liturgia de los tiempos divididos en trimestres. Es la cosecha de...

De libros y bibliotecas

         -¿Y te los has leído todos?          En mi casa siempre ha habido mucho libro, bueno, no. Mi padre con el primer hijo empezó a pagar a plazos la enciclopedia de Salvat, que había que poner algo de cultura en las paredes, y luego, como tenía un amigo que representaba...

Ligereza

Yo siempre quise tener la virtud de la ligereza. Flotar como una bailarina de ballet y que me glosara en las páginas del País Roger Salas. Tener el humor finísimo de Carlos García Calvo y escribir sobre trapos, educación exquisita y protocolos varios sin despeinarme un solo pelo ni ponerme en...

El abrazo de la toalla 

El azul del mar nos tapa la boca en una oleada extraña de gasa. Respiramos a través de la cautela, inhalamos miedo y desprendemos desconfianza. Hay un contagio cierto que nos acecha, nos persigue y nos hace cambiar de acera mientras las manos borran todo contacto. Es el miedo al número que...

La historia, el arte, la poesía… en Bonilla de la Sierra

Los paisajes de Benjamín Palencia se suceden, valles, prados, árboles, berrocales, en un lienzo de lomas que el sol acaricia, tarde de verano, gatos dormidos, pueblo de piedra y casas solariegas y blasonadas. Bonilla de la Sierra, la “Bonna Villa” medieval, es la sorpresa que se guarda en un...

El peso de la paja

A la niña bonita eso de las medidas no le cabe en la cabeza. -¿Cuánto son dos kilos doscientos? Le pongo en la mano los dos kilos y algo de tomates que he comprado para hacer gazpacho y los sopesa sin convencerse: Yo no podía pesar tan poco. La niña bonita nació una tarde de frío y niebla...

Aguja e hilo 

En este tiempo de quitar hilvanes, asistimos a un verano de calor y extrañeza, a un estío de buena cosecha y espera expectante, porque el éxodo de julio, la fiesta de agosto, el pueblo lleno, la ciudad vacía parecen estar al arbitrio de la falta, al amparo del último momento. Son los tiempos...

Junio perdido

Este tiempo extraño nos regala la geometría de las alpacas de paja en el campo recién segado, la promesa del espigadero y de los atardeceres cada vez más tempranos. De San Juan a San Pedro van cinco días, y la alegría de la fiesta se ha tornado esa resignación que nos tapa la boca en la...

Promisoria cosecha

Avanza por el camino la fiera prehistórica de la cosechadora dispuesta a peinar las espigas vencidas, tumbadas de tan granadas, en la sazón de una tarde de junio de dorados prometedores. Las aguas que vimos a través de la ventana han convertido el campo de pan llevar primero en un mar verde de...

Títulos para todos 

-Usted al mi José si le tiene que pegar una torta, se la pega que para eso usted es la maestra.          Al su Jose, si quería yo alcanzarle para lo que fuera, me tenía que subir a un taburete, pero era la maestra y cualquiera le decía a la buena señora como afirmaba oronda una prima...

El pozo de mi padre

Para los hombres de la edad de mi padre, su vida es su obra. Han plantado árboles, han tenido hijos, han levantado negocios, han asistido al milagro económico de un país en desarrollo, vivieron la Transición con el corazón encogido y ahora, en la vuelta del camino, mantienen el porte de su...

Mayo, maduro mayo 

Se angostan las flores de cuneta salidas en tiempos de retiro y asistimos al final de un mayo extraño que hemos vivido embozados, los ojos hechos a la pared, al abrigo de sus muros, de las pantallas, de la casa que es cárcel, que es oficina, que es refugio, que es capullo del que salir a caminar...

Los intensos

Yo a los intensos no les extraño nada. Aquí el personal tiene tanta gana de verse las caras que organiza reuniones telemáticas, quedadas para tomar una caña, llamadas a cuatro y alguno habrá que susurre alguna lindeza estimulante en la intimidad, pero yo me refugio tras la página y si acaso, ...

La ciudad mediana 

Para Luis Méndez, joyero. A la ciudad mediana, la ciudad provinciana, la ciudad castellana, no le circundan carreteras sino surcos entre las tierras de cereal ahora deseoso de sol que las grane, plenas como están de lluvia de abril y de ganas de tenderse de peso sobre la tierra… la cosecha...

No cesan ni la lluvia ni el encierro

No cesan ni la lluvia ni el encierro, y como la espiga apenas granada del paseo, nos inclinamos a su peso, a su caída, la gota como regalo de este tiempo. Salimos pero seguimos estando dentro, estamos sin estar, somos sin vernos. Y los días pasan y la lluvia pesa y hay una pena sorda y un...

Aislados del amor

Los niños crecen sin nuestro consentimiento, alargan las mangas de los jerseys de entretiempo mientras compramos zapatos nuevos por internet porque se les quedan chicos los que han llevado en ese marzo interrumpido. Y no los vemos, la pantalla nos devuelve un gesto de movimiento detenido, una...

Manos cortadas

Los asirios les cortaban las manos a sus enemigos muertos. Si le amputas a un hombre la mano derecha, no podrá empuñar las armas para defenderse ni valerse por sí mismo. Estará a la intemperie de todas las inclemencias, como lo estamos si no cuidamos a quien nos cuida… sin embargo, qué...

Manos azules 

Abril decía el poeta, es el mes más cruel. No lo sé, pero sí ha sido el mes detenido, el mes confinado tras los cristales del miedo y de la obligación. Y mayo, maduro mayo, ese mayo pleno con flores a María ha venido con la rendija del paseo, con la ventana abierta a la brisa cargada de polen ...

Los otros héroes: la limpieza y desinfección de lo más duro del COVID 19

Nada hay de poético en la desoladora, en la triste tarea de quienes limpian y desinfectan lo más trágico de este coronavirus que se ceba en aquellos más mayores, en los que pasan sus días más confinados aún en las Residencias de la Tercera Edad que se han convertido en el triste foco de...

Si os portáis bien, salís

La calle gris, recién lavada por las lluvias de abril se llena poco a poco de niños. Niños con mascarillas, niños titubeantes, niños abrigados, enguantadas sus manitas de pitufos. El desenjaule está siendo una fiesta de gritos y lloros porque hay alguno que ha olvidado que existen los...

Mi niño, mis niños

Tienen las calles un eco quieto, un sordo rumor de nada: a la plazuela los niños le faltan. Le faltan las bicicletas en el suelo, el camión de arena y se eleva, globo hinchado, la soledad del grito, de la pelota, de la llamada cuando, tambaleante, se aleja el pequeño que apenas camina, feroz en...

De perros y niños

-¡Mira, mamá, una señora!           Asomado al mínimo balcón que no es más que una ventana hasta el suelo, el niño se aferra a los barrotes iluminados por el sol de la tarde. Abril tiene retazos de lluvia, de luz, lazos multicolores de arco iris en las baldosas y en los balcones...

Ora et labora

Frente a mi ventana, los hombres de la obra siguen haciendo equilibrios sobre el andamio de la incertidumbre. Caminan por el vacío del contagio cubiertos por el yelmo de la mascarilla, tocados con el casco heroico. La altura ahora no da vértigo, y sí el contacto con aquel que oculta su fiebre...

La normalidad de lo que no es

Hemos hecho normal lo que no lo es, cotidiano el espanto, diario lo inusual. Hemos encerrado la mirada en la frontera de la pared y la mano en la resbaladiza seguridad de lo incierto. Caminamos bajo miradas acusadoras y arrastramos, día tras día, el encargo pequeño, la traílla del perro, lo que ...

Un pie desnudo

En tiempos de confinamiento yo me confino de verdad. Me niego a enseñar más que este trabajo de bordadora de palabras. Me escondo de las pantallas que quieren algo más que mi voz, me retiro de la muestra del espacio en el que recluimos nuestra impotencia frente al virus. Me confino con el pelo y ...

Oficio de recogimiento 

Recogidos en la casa, enclaustrados en las estancias cotidianas. La procesión no solo va por dentro, sino que nos recorre por entero haciéndonos llorar por los que no están, por los que se fueron sin el estrépito social con el que despedimos a los nuestros, a los que, por ley de vida, nos dejan ...

Perímetro de privilegio

A lo largo de mis cursos de profesora peripatética, he hecho tantos kilómetros compartidos en lo reducido del coche que podía escribir una novela dialogada. Y en esos dimes y diretes con el de filosofía, quien nos hacía unos partes médicos exhaustivos y dolorosos del cáncer de su perro a lo...

Las cruces vacías

Los puentes por los que nadie pasa se entrecruzan con las vías. Es un enrejado de cárcel, una geometría de confinamiento. Tachamos los días, la lista de tareas, la enumeración de las faltas. Y se suceden los números como los travesaños de las vías. Es un tren repleto que no va a ninguna...

Te acompaño en el sentimiento

El tiempo acompaña, la presencia, no. Hay una ausencia densa e irreal en la despedida. Un vacío de flores que no están, de roces que no se dan, velatorio apagado, condolencia muda. El tiempo acompaña al encierro y al luto, es gris, es pesado, parece tan inamovible como esa losa que a todos nos...

Correr el tejado

A la niña bonita que ya no lo es –niña, no bonita- le digo que salga al cacho patio a hacer la fotosíntesis.           -Mamá, es que hace frío.           En esta familia mía no hay término medio: están los que no salen de la hura ni a garrotazos y los que se pasan la...

Estigmas

A la querencia de la calle van las miradas desde la barandilla encerrada. Quietos y callados dentro de la jaula. Y regresa el médico a deshoras, toda la ciudad para su paso, toda la belleza para sus ojos cansados. Los santos de hoy, en la cuaresma de la cuarentena, en el viernes de dolor que ya es ...

En cada ventana anida un niño

En cada ventana anida un niño que dibuja con el dedo la calle que no pisa, el paso que no da, el abrazo que no abriga. Y en cada árbol, apretada la yema de la hoja, la esperanza conjura la hoja que será sombra para quien no se sienta al sol de los días pausados, los días sosegados, jubilosos...

A tapar la calle/ que no pase nadie 

Volveremos a calzarnos los zapatos de salir a la calle. Las sandalias de saltar cualquier obstáculo, las botas que abrigan los pies de todos los fríos. Volveremos a ponernos la ropa de calle, calle, calle, calle, como claman esos niños que bordan las ventanas de dibujos donde se redondean los...

La clausura quieta 

Iba mi padre a arreglarle las máquinas de coser a las monjas y rompía la clausura con esa música de pedal que une lo roto e hilvana lo necesario que fue mi canción de cuna. Y la hermana portera, la que había salido a recibirle y a barrer los suelos con el hábito teresiano, recogía del suelo...

Encierro de gris y verde esperanza

Estos días nublados ayudan a quedarse en la casa de todos, la casa quieta, columbario donde nos refugiamos del mandato absurdo de la pandemia. El tiempo tiene otra textura: gris, densa, triste. Pesa sobre el alma quieta de las gentes, aplasta la calle con su hálito de hormigón sin vida, vacío,...

Siempre que ha llovido, ha escampado

Vivo al lado de una estación de trenes donde todo se detiene. El autobús urbano que pasa, es un esqueleto vacío, geometría azul de este tiempo sin gente, bocas cubiertas por el miedo a respirar mientras la primavera estalla sin ocuparse de quienes a distancia la vemos. Y llueve, mansamente, sin ...

 El silencio y la quietud de los barrios se hace cada día de confinamiento más profundo

Geografía del vacío

El silencio y la quietud de los barrios se hace cada día de confinamiento más profundo.          Como un niño que grita “Calle, calle…” así contemplamos por la ventana el espacio vacío de nuestros anhelos y nuestras obligaciones. Y nieva sobre los coches aparcados, luego llueve, ...

Hogar, dulce hogar

Cuando yo era chica no se dejaba nada en el plato ni se quejaba uno por nada de nada.           -A vosotros os hace falta una guerra.           En realidad nosotros éramos unos niños muy bien educados en el arte del rebañar y dejar los huesos limpitos, que en casa lo justo y...