La naturaleza, refugio de la memoria y del sueño
La poesía nace cuando el silencio de la naturaleza encuentra su eco en la memoria del hombre y convierte el sueño en una forma de conocimiento.
La poesía nace cuando el silencio de la naturaleza encuentra su eco en la memoria del hombre y convierte el sueño en una forma de conocimiento.
Hay dos momentos del día en los que la luz parece detenerse antes de continuar su camino: el amanecer y el atardecer.Son dos fronteras. Dos instantes en los que la noche y el día se encuentran, se reconocen y, durante unos minutos,
La poesía no solo nombra lo que vemos. Busca aquello que permanece oculto detrás de lo visible. Por eso, quizá, la poesía sea una de las formas más profundas de mirar: porque mientras mira el mundo, también
La poesía no solo nombra lo que vemos. Busca aquello que permanece oculto detrás de lo visible. Por eso, quizá, la poesía sea una de las formas más profundas de mirar: porque mientras mira el mundo, también
Hay instantes que parecen escapar de las palabras. Instantes difíciles de nombrar, porque se resisten al sentido, a la lógica que quisiera apresarlos y convertirlos en concepto. Instantes que, por un breve momento, parecen suspender
Hay artículos que terminan cuando se publican.Y hay otros que continúan escribiéndose en el corazón de quienes los leen.La semana pasada compartía aquí una reflexión titulada La ciudad espera a quien
El tiempo huye.Cada 11 de agosto vuelvo a estas dos palabras.Tempus fugit
La ciudad permanece. Somos nosotros quienes pasamos.
Hay ciudades que se recorren y ciudades, como Salamanca, que nos enseñan a mirar
"Hay amaneceres que no iluminan el mundo: lo escriben"
Durante siglos los seres humanos creyeron que el universo era una inmensa partitura.
Caminar una ciudad es mucho más que recorrer sus calles. Es entrar en diálogo con su memoria, dejar que la piedra nos hable y que la luz nos revele aquello que permanece oculto a la mirada apresurada.
Mirar parece un acto sencillo. Abrimos los ojos y el mundo aparece ante nosotros. Sin embargo, contemplar exige otra disposición. Requiere tiempo, silencio y una forma de paciencia que nuestra época apenas conoce.
"La luz encuentra su sentido cuando deja de pertenecernos."
La clausura de Luz y Palabra después de catorce años no es simplemente el final de una actividad cultural o religiosa. Es el cierre de una tradición que ha unido la poesía, la fe, la contemplación y la fraternidad
Hay una verdad silenciosa que acompaña siempre al ser humano: todo aquello que creemos permanente acabará desapareciendo. Las ciudades continuarán respirando después de nosotros, las mañanas seguirán
Como si la ciudad dijera que la verdadera grandeza no está en las fachadas monumentales, sino en esos patios ocultos donde una rosa florece sin saber que sostiene, por un instante, toda la belleza del mundo.
Esmeralda Sánchez Martín hizo de la palabra un lugar de acogida.Supo mirar el dolor sin apartar los ojos y, aun así, siguió creyendo en la luz.Su poesía fue compasión, esperanza y belleza; su vida, un acto
La ciudad del siglo XXI es, quizá, la mayor paradoja de nuestro tiempo. Nunca el ser humano estuvo tan rodeado de personas y, sin embargo, nunca había conocido una soledad tan profunda. Caminamos entre avenidas iluminadas, edificios
El célebre "¡Freude, schöner Götterfunken!" resonó con fuerza en un CAEM entregado, convirtiendo la interpretación en algo más que un concierto que, además, se unió a la celebración