Hay una luz que no necesita del sol para seguir iluminándonos.Es la luz de aquello que hemos amado, de los lugares que permanecen en nuestra memoria, de los instantes que el tiempo no ha conseguido borrar.A veces basta con cerrar los ojos
Durante muchos años he buscado la luz.La he buscado en las primeras claridades del amanecer, cuando el mundo parece regresar lentamente de las sombras; en las piedras doradas de Salamanca, que guardan entre sus siglos una memoria de soles
Toda manifestación del arte significa una generosidad de quien la manifiesta.Quizá esta afirmación pueda parecer excesiva, pero sigo creyendo en ella. Crear es, de alguna manera, entregar. El artista toma algo que le pertenece
Siempre la claridad viene del cielo;es un don: no se halla entre las cosassino muy por encima, y las ocupahaciendo de ello vida y labor propias.Así amanece el día; así la nochecierra el gran aposento de sus sombras.El don de la
Quizá porque septiembre siempre parece llegar despacio, como si antes de marcharse el verano quisiera dejarnos unos días para acostumbrarnos a su ausencia. Todavía quedan tardes luminosas, cielos azules y una cierta tibieza en
Salamanca tiene una geometría secreta.Está en sus plazas y en sus fachadas, en la sucesión de sus arcos, en las líneas que dibujan sus tejados, en la proporción de sus ventanas y en la repetición de unas
Hay dos momentos del día en los que la luz parece detenerse antes de continuar su camino: el amanecer y el atardecer.Son dos fronteras. Dos instantes en los que la noche y el día se encuentran, se reconocen y, durante unos minutos,
La poesía no solo nombra lo que vemos. Busca aquello que permanece oculto detrás de lo visible. Por eso, quizá, la poesía sea una de las formas más profundas de mirar: porque mientras mira el mundo, también
La poesía no solo nombra lo que vemos. Busca aquello que permanece oculto detrás de lo visible. Por eso, quizá, la poesía sea una de las formas más profundas de mirar: porque mientras mira el mundo, también
Hay instantes que parecen escapar de las palabras. Instantes difíciles de nombrar, porque se resisten al sentido, a la lógica que quisiera apresarlos y convertirlos en concepto. Instantes que, por un breve momento, parecen suspender
Hay artículos que terminan cuando se publican.Y hay otros que continúan escribiéndose en el corazón de quienes los leen.La semana pasada compartía aquí una reflexión titulada La ciudad espera a quien
Caminar una ciudad es mucho más que recorrer sus calles. Es entrar en diálogo con su memoria, dejar que la piedra nos hable y que la luz nos revele aquello que permanece oculto a la mirada apresurada.
Mirar parece un acto sencillo. Abrimos los ojos y el mundo aparece ante nosotros. Sin embargo, contemplar exige otra disposición. Requiere tiempo, silencio y una forma de paciencia que nuestra época apenas conoce.