La ciudad que enseña a mirar
Hay ciudades que se recorren y ciudades, como Salamanca, que nos enseñan a mirar
Hay ciudades que se recorren y ciudades, como Salamanca, que nos enseñan a mirar
"Hay amaneceres que no iluminan el mundo: lo escriben"
Durante siglos los seres humanos creyeron que el universo era una inmensa partitura.
Caminar una ciudad es mucho más que recorrer sus calles. Es entrar en diálogo con su memoria, dejar que la piedra nos hable y que la luz nos revele aquello que permanece oculto a la mirada apresurada.
Mirar parece un acto sencillo. Abrimos los ojos y el mundo aparece ante nosotros. Sin embargo, contemplar exige otra disposición. Requiere tiempo, silencio y una forma de paciencia que nuestra época apenas conoce.