Lunes, 11 de diciembre de 2017

El camino cegado por el bosque

Créeme, no es piedad lo que siento por ti, ahora que estoy lejos, sino un recuerdo herido. Por ti y por el camino cegado por el bosque que no pude seguir aquella noche joven, perfumada y abierta como el cuerpo de un pino. No es piedad, sino una sensación de fracaso, de suave y entrañable dolor que...


La prueba

Mira: a punto estás de penetrar en el bosque. Vas a dejar la casa blanca de la cima, tan plácida, tan llena de música y sosiego, y ahí te espera el bosque impenetrable. Irremediablemente deberás cruzarlo: el bosque que desciende por ladera escabrosa, el bosque en que no hay nadie y el bosque en el ...

Zamira ama los lobos

Zamira ama los lobos. Yo quisiera ir con ella a buscarlos a las tierras más altas, donde los robledales rojos de Sotillo han perdido sus hojas en las fuentes, allá donde los caballos beben el agua helada de las cascadas y se espera la nieve como una bendición. Tú y yo estamos en este hospital...

La ciudad está muerta

                                             La città è morta, è morta                                                                      S. Quasimodo ¿No tuviste bastante con morir una vez en la muerta ciudad, que vuelves otra vez entre sus cancerosos muros iluminados a veces por verdores...

Los últimos veranos

Padres: aunque intuyo un vacío que sólo con dolor podrá el tiempo llenar, estos últimos años vuestros son, en verdad, los más bellos años míos; porque, aunque hay un final que puede amenazarlos, los va intensificando el verdadero amor. Sí, por maduros y temibles son los instantes más bellos de mi...

Cultura viva

El 30 de enero de este año se celebró en el Palacio Real de Madrid un acto excepcional que fue expresión ideal de cultura viva. ¿Por qué subrayo esta palabra? Sin duda por las muy profundas razones que confluyeron en dicho acto. En primer lugar, por el público que acudió a él, nada monocorde. Se...

Signos de la fuente

Luz y agua aún cumplen la misión / de instaurar la presencia / del más allá / en el más acá

Fantasía y fuga en Santillana del Mar

Oigo como un rotundo tronar de capiteles ¿Abrirá tras las lomas el mar grutas azules? Crece el musgo en las uñas de los leones de piedra. Las ballestas apuntan al vientre de los niños. El pueblo es un gran árbol de piedra retorcida y la lluvia no cesa de suavizar su lomo. En el aire un aroma...

Letanía del ciego que ve

Que este celeste pan del firmamento me alimente hasta el último suspiro. Que estos campos tan fieros y tan puros me sean buenos, cada día más buenos. Que si en tiempo de estío se me encienden las manos con cardos, con ortigas, que al llegar el invierno los sienta como escarcha en mi tejado. ...

Fe de vida

Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas) sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas.) Ser sólo la brisa en la copa del pino grande, el aroma del azahar, la noche de las orquídeas en las calas olvidadas. Sólo permanecer viendo el ave que pasa y no regresa; quedar esperando a que el...

La tarde es una lágrima

Te veo sentada frente al horizonte un cárdeno perfil de cicatrices, el encinar herido por heridas, el tomillo que embriaga los sentidos y una flauta que suena interminable. No volverá, no volverá, lo dice la lágrima que cae de tu ojo, el dolor musical, luminoso de tus huesos. Se deshará tu brava...

Un poema

Ciervos que en la espesura, o junto al agua quieta de las charcas, bajo luna madura, amarillenta, se llaman y responden, se llevan y nos traen con la brisa (como los ruiseñores) nuestra esperanza en otra vida no mortal.

La prueba

Mira: a punto estás de penetrar en el bosque. Vas a dejar la casa blanca de la cima, tan plácida, tan llena de música y sosiego, y ahí te espera el bosque impenetrable. Irremediablemente deberás cruzarlo: el bosque que desciende por ladera escabrosa, el bosque en que no hay nadie y el bosque en el ...

Regreso a Petavonium

Dejadme dormir en estas laderas sobre las piedras del tiempo, las piedras de la sangre helada de mis antepasados: la piedra-musgo, la piedra-nieve, la piedra-lobo. Que mis ojos se cierren en el ocaso salvaje de los palomares en ruinas y de los encinares de hierro. Sólo quiero poner el oído en la...

Llamas en la morada (Poema XVII)

Sólo quisiera escribir mis palabras con silencios: escribir el poema sin palabras.   Sólo quisiera musitar el poema como plegaria de silencio en el silencio.    

Ocaso

Cuando la noche llega sobre el mar a la isla sales del laberinto, del templo resonante. Se encienden en las salas las lámparas de cobre. El incienso lo lleva la brisa a los jardines. Los sótanos entierran músicas y oraciones. Mujer, mujer, en ti todo el ocaso es fruto. De penumbra y de pájaro están ...

Invierno tardío

No es increíble cuanto ven mis ojos: nieva sobre el almendro florido, nieva sobre la nieve. Este invierno mi ánimo es como una primavera temprana, es como un almendro floroido bajo la nieve. Hay demasiado frío esta tarde en el mundo. Pero abro la puerta a mi perro y con él entra en casa calor,...

Sobre la Obra completa de Arthur Rimbaud

En los dos últimos siglos se exacerbó la visión del fenómeno de la creación poética. Dicho fenómeno tuvo raíces políticas en los comienzos del XIX, pero sobre todo fue debido a ese afán de ir más allá con la palabra, de dejar fluir los mecanismos irracionalistas hasta desembocar en los...

Miguel de Cervantes interroga a su noche final

¿De dónde vine y hacia dónde irá ahora mi vida tras las puertas cerradas, tras los caminos muertos? Los caminos no van ya a ningún sitio. Hoy yo soy el camino. Hoy ya soy el camino sin camino. ¿Y ahora por qué viene a mis ojos cerrados el sueño de un paisaje verde y húmedo? Cervantes: una aldea...

La noche de los ruiseñores africanos

Cayó el alma en el pozo de la noche y desde abajo, desde lo más hondo, ve la luna de junio madurar en la brisa, que trae enloquecidos cantos de ruiseñores africanos.

En invierno retorno al palacio de verano

Nunca supuse que regresaría, cinco años después –en pleno invierno– al Palacio de Verano. El lago es ahora una masa de hielo y el Cinturón de Jade (el bello puente y el gran barco de mármol) están amordazados por un frío polar. (El mármol y el hielo contendiendo en lo blanco.) Todavía es ...

Llamas en la morada

Imagino posar mi mano en tu mano, rozar tu piel y ver como se enciende una hoguera

Fidelidad a la palabra

Con este "Cielo de Salamanca", lleno de signos y de símbolos propicios, os deseo a todos los amigos y seguidores de esta página una Feliz Navidad y un 2017 lleno de los mejores frutos personales, profesionales y literarios. Aprovecho la ocasión para enviaros el discurso que pronuncié con ocasión de ...

Una luz que salva

Queridas amigas y amigos: Con estas dos ilustraciones de un viejo libro de cuentos alemán, debidas a Paul Hey, os deseo a todos los amigos de esta página y a cuantos la seguís, una Feliz Navidad y un Año Nuevo. Este libro lo descubrí el pasado verano en una casa de Ibiza y en uno de esos momentos...

La Madre de Todas las Fosas

Dicen que la Madre de Todas las Fosas se encuentra al otro lado del océano, cerca de una frontera y de un muro metálico, aunque puede hallarse también en otros sitios. Junto a ella duerme un sueño de esperanza la desesperación de muchos hombres y mujeres que huyen de la ciudad-infierno: del ...

Un poema

Ciervos que en la espesura, o junto al agua quieta de las charcas, bajo luna madura, amarillenta, se llaman y responden, se llevan y nos traen con la brisa (como los ruiseñores) nuestra esperanza en otra vida no mortal.

Fe de vida

Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas) sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas.) Ser sólo la brisa en la copa del pino grande, el aroma del azahar, la noche de las orquídeas en las calas olvidadas. Sólo permanecer viendo el ave que pasa y no regresa; quedar esperando a que el...

El laberinto abierto (Plaza Mayor de Salamanca)

Poned muy lentamente vuestro oído encima de la piedra y escuchad el rumor del río que nos vence. Quizá sea este río que nos va arrebatando –el río de la vida, que discurre entre espinos–, el que aquí desemboca con dulzura y se funde en la luz serena de esta plaza, y con ello, nosotros, al fin...

Canto X

Mientras Virgilio muere en Bríndisi no sabe que en el norte de Hispania alguien manda grabar en piedra un verso suyo esperando la muerte. Este es un legionario que, en un alba nevada, ve alzarse un sol de hierro entre los encinares. Sopla un cierzo que apesta a carne corrompida, a cuerno...

Tagomago

Anulación del tiempo, plena serenidad, constatación de lo sublime. Cuando el anochecer se acerca al horizonte, el suave perfil azul de una isla lejana se torna negro. La contemplamos desde el acantilado de otra isla. Hacia el pequeño puerto del Pozo del León, a su cala rocosa, se dirige un barco. ...

Una música verde

De que se ha ido la lluvia, cuando al anochecer se van los pájaros de Delhi, el cielo se torna  de un verde nunca visto (acaso sea un pálido esmeralda) y desde las raíces del árbol centenario va ascendiendo  la música y el canto del sufí. Como sangre embriagada, como un fuego muy verde, asciende en ...