Los vecinos de Ciudad Rodrigo acuden al cementerio municipal durante la festividad de Todos los Santos tras ampliarse el horario de visitas ininterrumpidas. El camposanto mirobrigense avanza en su modernización con un nuevo reglamento y mayor demanda de columbarios, en contraste con localidades como Zamarra, que precisan ampliar terreno.
Los mirobrigenses acuden este domingo, 1 de noviembre, a recordar a sus familiares difuntos con motivo del Día de Todos los Santos marcado por el sol y la buena temperatura. Para facilitar el tránsito escalonado de personas y las labores previas de acondicionamiento, el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo ha dispuesto un horario especial continuo que abre de 8:00 a 18:00 horas, de lunes a domingo al Cementerio Municipal.
La afluencia de vecinos al camposanto coincide con una etapa de cambios en la gestión del recinto municipal, marcada por la modernización de los accesos, la actualización de su normativa y una evolución en las preferencias de enterramiento, donde las incineraciones y el uso de columbarios cobran mayor protagonismo.
El Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo aprobó de forma definitiva un nuevo reglamento compuesto por 35 artículos, adaptado al Decreto 21/2025 de la Junta de Castilla y León sobre policía sanitaria mortuoria.
Entre las principales novedades operativas figura el trabajo municipal para implantar un sistema de puertas automáticas gestionadas mediante una aplicación móvil, lo que permitirá regular los accesos dentro de las franjas horarias establecidas. Asimismo, la normativa fija que las concesiones de derechos funerarios tendrán una duración máxima de 75 años sin posibilidad de transacción onerosa.
El reglamento garantiza sepulturas gratuitas de titularidad municipal para personas sin recursos o no identificadas, con una permanencia mínima de diez años antes del traslado al osario general. A su vez, recoge sanciones divididas en tres niveles:
En el término municipal mirobrigense, la tendencia funeraria ha experimentado variaciones hacia fórmulas que optimizan el suelo. Frente a las sepulturas tradicionales, cuya demanda ha decaído notablemente por los mayores costes de adquisición y lápidas, los vecinos recurren con mayor frecuencia a nichos y columbarios, estos últimos impulsados por el auge de las cremaciones al permitir depositar varias urnas en un espacio reducido.
Esta realidad contrasta con la situación de municipios vecinos de la comarca como Zamarra. Pese a contar con 64 habitantes censados —y una veintena en su pedanía de Villarejo—, el consistorio convocó un concurso público para adquirir unos 50 metros cuadrados de suelo colindante al actual cementerio municipal. La falta de espacio y la exigencia vecinal de disponer de sepulturas tradicionales, más allá de los nichos existentes, obligan a ampliar el recinto en el entorno comarcal.