Marcos y María asumen la dirección de la histórica churrería de Ciudad Rodrigo, fundada en 1976. El negocio gana repercusión nacional tras difundir con humor que una creadora de contenido les pedía 400 euros por promocionarlos.
La histórica churrería La Churre de Ciudad Rodrigo vive una nueva etapa marcada por el cambio generacional y una inesperada repercusión en internet. El matrimonio formado por Marcos y María ha tomado las riendas del establecimiento tras el legado iniciado por la familia en la década de los setenta, apostando de manera decidida por mantener la actividad hostelera en el municipio mirobrigense.
El inicio de esta nueva andadura ha venido acompañado de una notable difusión en redes sociales. La notoriedad comenzó cuando Marcos difundió un vídeo en el que exponía que una creadora de contenido les solicitaba 400 euros por acudir al local a consumir sus productos y promocionarlos en plataformas digitales.
La publicación, compartida el pasado miércoles 21 en la cuenta oficial de Instagram del establecimiento, mostraba a uno de los trabajadores degustando una taza de chocolate con churros con el uniforme de trabajo. El contenido incluía el mensaje: «Una influencer de Salamanca nos cobraba 400 euros por venir a comerse unos churros y subir un vídeo. Así que decidí comérmelos yo a ver qué pasa».
La respuesta de la comunidad digital fue inmediata. Durante sus primeras 24 horas en la red, la publicación superó los 6.000 me gusta y sumó más de 300 comentarios. En los mensajes predominaron las muestras de respaldo a los hosteleros salmantinos y las críticas hacia las tarifas y exigencias de determinados perfiles digitales, que demandan dinero e intercambios de productos gratuitos respaldándose en su volumen de seguidores.
Asimismo, multitud de usuarios manifestaron en los comentarios su intención de acudir a consumir al establecimiento durante sus próximas visitas a Ciudad Rodrigo.
El local, conocido indistintamente como La Churre, Churrería La Churre o Churrería La Antigua, cuenta con una trayectoria continuada que arrancó en 1976 de la mano de los abuelos de la actual propietaria. Tras medio siglo de actividad y tres generaciones dedicadas al oficio, sus anteriores responsables, Consuelo y Pedro, se despidieron del negocio el pasado 13 de septiembre de 2026.
María tomó el testigo familiar pocos días después, reabriendo las puertas al público el 22 de septiembre de 2026 bajo una nueva dirección y con las instalaciones renovadas. El establecimiento continúa atendiendo a sus clientes en su emplazamiento habitual de la avenida Yurramendi de Ciudad Rodrigo.