La banda más veterana del rock portugués, más de veinte charangas y hasta un coro rociero llenarán de música los días y las noches de Penamacor. El día, además, es de playa fluvial y casetas
Cae la tarde y la calle se llena de vida. En la Praça da República, los espectadores que disfrutan de un helado con vistas se ven sorprendidos por la algarabía de una nueva charanga. Los puestos se vuelven a animar una vez el calor pierde fuerza. Al subir a la Praça Nova do Exquartel el bullicio continúa…
Esta manzana, entre la parte alta de la villa y la ‘baixa’ es el núcleo duro de la animación de un festival que, lejos de ser una especie vulnerable, -como el felino que le da nombre- está bien vivo y se consolida como una de las citas festivas principales en el verano de la Raya luso-española.
La Feira Terras do Lince trascurre este año del 30 de julio al 2 de agosto. Cuatro días para mezclarse con los penamacorenses, que, a su vez, son mezcla de todos lados. Aunque cien por cien 'beirões', el concejo está a tiro de piedra de España, sobre todo, de Valverde del Fresno (menos de 30 km), que constituye, junto con la vecina Eljas y San Martín de Trevejo, las poblaciones donde se habla oficialmente 'la Fala', la lengua nacida del gallego, del portugués, del castellano, del asturleonés,…, en definitiva, una lengua viva que usan a diario los habitantes de esta comarca del noroeste de Cáceres, muy unida cultural y afectivamente a Portugal, pues son, al igual que los penamacorenses, cien por cien rayanos.
La emigración trae en verano franceses de segunda y tercera generación a Penamacor, que aún guardan mucho de portugueses; y la inmigración hizo que se asentasen aquí nómadas digitales -principalmente británicos- y trabajadores agrícolas de varias nacionalidades, que han llenado un concejo que nunca llegó a estar del todo vaciado. Es más, ahora, según los datos del portal estadístico portugués ‘Pordata’, Penamacor está creciendo en habitantes, en un interior fronterizo donde eso es una anomalía, donde no perder habitantes ya es un éxito.
La gente rayana de Penamacor es afable y bien dispuesta, tanto en el trabajo como en la fiesta. A todo se entregan con alma, cuerpo y corazón.
Por eso, la Feria Terras do Lince, que se celebra cada año entre finales de julio y principios de agosto, congrega a gente de toda la Raya (española y portuguesa) y más allá. Los conciertos nocturnos son muy buenos para un concejo de estas dimensiones: cada noche, una gran figura del panorama musical portugués o lusófono, actúa en alguno de los dos escenarios donde trascurren los grandes conciertos, -en el Terreiro de Santo António o en la Praça Nova-, preciedido de algún telonero, para terminar la fiesta a ritmo de Dj de renombre, ya entrada la madrugada.
Este año, el “cebo” de las Terras do Lince puede que sean los Xutos & Pontapés, la icónica y veterana banda de rock portugués, cuyas canciones, -algunas convertidas en himnos- conocen dos y hasta tres generaciones de portugueses.
Pero para otros, el motivo más atrayente musicalmente hablando, será el concierto de Matias Damásio, el cantautor angolano que triunfa en Portugal desde hace varios años, o de Vítor Kley, el cantante brasileño que mueve fans más allá de la lusofonía, con su música pop del Atlántico de Brasil y pegadiza melodía, -“quem fica, ficou, quem vai, vai”...-, perfecta para una noche de verano.
Los cabezas de cartel muestran que la programación musical de las Terras do Lince quiere dar gusto a todos los públicos y, sin duda, uno de los estilos musicales que más gusta por esta parte de la Raya es el estilo flamenco-pop, como el del cantante Nininho Vaz Maia, con guiños constantes al idioma español, uno de esos cantantes que son también compositores y que nacieron del éxito previo en Youtube.
Diferentes estilos, pero calidad asegurada. Eso, para las noches. Los días también se llenan de música, en este caso, la de las más de veinte charangas de medio Portugal que participan esta edición en la Feira Terras do Lince, que con sus bombos, concertinas y cantos consiguen que el ánimo de fiesta no decaiga durante ningún momento del día, deambulando con su música itinerante por las calles de la villa.
Esta es una convocatoria festiva para todos los públicos, con actividades culturales asociadas, además de las musicales, y programación infantil.
Distribución espacial de las diferentes actividades de la Feira Terras do Lince
Además de ser una fiesta eminentemente musical, las Terras do Lince son también una exhibición de lo mejor que tiene Penamacor para mostrar. Decenas de productores llenan las casetas con sus productos. Esta vez, no sólo de Penamacor, sino productores de otras zonas del país estarán presentes dando a probar sus delicias y tentando con sus productos de toda índole nuestra faceta caprichosa.
Para los amantes de la naturaleza, que además de vivir la fiesta en la calle les guste intercalar los paseos, los chapuzones y la contemplación, Penamacor cuenta con bonitos y tranquilos parajes. Así, encontramos las playas fluviales de Meimão, Meimoa y Benquerença, las tres, situadas unos kilómetros al norte de la capital de concejo y equipadas con todo lo necesario para un día entero a la vera del río, como baños, vestuarios, bar, merenderos, alquiler de barcas de pedales, de piraguas...
Los amantes de la acampada y la caravana pueden pernoctar en el Camping do Freixial o en el parque para caravanas de la playa de Benquerença. La playa de Meimão, que aprovecha las aguas de un embalse, además está certificada como estación náutica y cuenta con varios bungalós de madera para quedarse unos días.
Algunas de las rutas señalizadas del concejo parten de estos parajes, como el de la Patada da Mula, que sale y llega a la playa fluvial de Meimão.
El mismo pueblo de Meimão, con sus casas en piedra, en la falda de la Serra da Malcata, es un bonito escenario para un paseo. El cercano santuario de Nossa Senhora da Póvoa es uno de los más visitados en la región. Esta ermita muy bien conservada, congrega mucha fe, muchos visitantes y, hasta estudiosos de las manifestaciones religiosas populares, en el paraje en el que se erige, donde todo, salvo la capilla, es de grandes dimensiones.
La misma villa de Penamacor tiene tesoros para descubrir, que cada vez están más valorados. Hace un par de años se rehabilitó toda la zona circundante a la Torre de Menagem de su antiguo castillo, pues Penamacor fue una de las fortalezas estratégicas del antiguo Reino de Portugal durante siglos. La parte donde está situado, en lo que aquí denominan 'cimo da vila', constituye un bonito mirador desde el cual se percibe la transición en el paisaje del concejo, con un norte bastante forestal, con la Serra da Malcata, la Serra da Opa y la de Santa Marta; y una vertiente sur que se va suavizando para adentrarse poco a poco en la lisura de las grandes praderas de la Beira Baixa. La Torre del Reloj, visitable hasta el campanario, o las Portas da Vila de la antigua muralla protegen aún lo que fue en tiempos la ciudad fortificada de Penamacor, básicamente, un fuerte militar.
Estación náutica y playa fluvial de Meimão (Penamacor, Portugal)
El nombre del festival no es casual, sino que responde a una profunda conexión del territorio con el lince ibérico. Penamacor se sitúa en la Serra da Malcata, un sistema montañoso que es la continuación natural de la Sierra de Gata española y que históricamente fue el hábitat de este felino. El evento reivindica esta herencia y apoya activamente los programas conjuntos con España que persiguen la reintroducción del animal en la zona.
Esta vinculación con el lince se ha convertido en un símbolo de la identidad ibérica del concejo, reforzando los lazos con los municipios vecinos de la provincia de Cáceres, con los que desarrolla programas conjuntos en múltiples áreas. La feria, por tanto, es también una celebración de este patrimonio natural compartido.
Situada a unos 180 kilómetros de Salamanca capital, Penamacor es un destino accesible para una escapada de fin de semana. La opción más cómoda, por acumular más kilómetros de autovía, es llegar hasta Vilar Formoso para tomar la carretera hacia Sabugal y, desde allí, a Penamacor. Sin embargo, la vía natural para llegar a Penamacor es hacerlo por la comarca de Azaba, en el suroeste de la provincia, introduciéndonos en Portugal por Alberguería de Argañán.
Realizaremos un trayecto que nos abrirá la puerta a una de las citas más auténticas del verano en la Raya.
El programa completo de la Feira Terras do Lince se encuentra en la página dedicada al evento, disponible en el portal del Municipio de Penamacor, en www.cm-penamacor.pt/p/ftl26