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La memoria viva en Monsagro de fray Pedro Luis Luis y fray Vidal Luis Gómara
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Comarca de Ciudad Rodrigo | Religión

La memoria viva en Monsagro de fray Pedro Luis Luis y fray Vidal Luis Gómara

Publicado 08/11/2026 19:57

La parroquia de Monsagro acogió una eucaristía en acción de gracias por la vida y el testimonio evangélico de los beatos dominicos fray Pedro Luis Luis y fray Vidal Luis Gómara. Ambos religiosos, nacidos en el municipio y beatificados en 2007, murieron durante la persecución religiosa de 1936.

La parroquia de Monsagro acogió el pasado viernes, 6 de noviembre, una eucaristía de acción de gracias para honrar la memoria y el testimonio de entrega cristiana de dos de sus vecinos más ilustres: los beatos dominicos fray Pedro Luis Luis y fray Vidal Luis Gómara. El acto coincidió con la jornada dedicada por la Iglesia al recuerdo de las víctimas de la persecución religiosa de 1936.

Ambos frailes, naturales de la localidad, alcanzaron la beatificación en 2007 y mantienen una presencia muy viva en la comunidad que los vio nacer. A través de este oficio religioso, los asistentes quisieron agradecer su ejemplo moral y repasar dos trayectorias marcadas por el compromiso evangélico en un periodo histórico especialmente adverso.

La trayectoria y el testimonio de fray Pedro Luis Luis

El hermano cooperador fray Pedro Luis Luis nació en 1915 y mostró desde temprana edad una marcada inclinación hacia la vida eclesiástica. Tras completar su periodo formativo junto a la Orden de Predicadores, ingresó formalmente en la comunidad dominica, donde desempeñó sus tareas cotidianas guiado por la sencillez y el espíritu de servicio hacia los demás.

Su vida se vio truncada a finales de ese mismo año trágico. En diciembre de 1936, el religioso salmantino fue martirizado junto a otros compañeros de su comunidad en aguas de la bahía de Santander.

El ministerio pastoral de fray Vidal Luis Gómara

Por su parte, fray Vidal Luis Gómara ejerció su labor sacerdotal en diversos conventos y centros formativos de los dominicos, combinando la dedicación a los estudios teológicos con la predicación continuada y la atención directa a los fieles. Durante los meses más difíciles del conflicto en Madrid, mantuvo intacta su vocación sacerdotal.

En la capital prestó auxilio espiritual de forma clandestina a otros creyentes hasta que fue localizado por las milicias. Tras su arresto, resultó martirizado en Paracuellos del Jarama el 18 de noviembre de 1936.

Con este homenaje litúrgico en su localidad natal, la comunidad parroquial mantiene vivo el recuerdo de dos trayectorias unidas por su origen común y por la constancia en sus convicciones.