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De Benidorm a Peralejos de Abajo: una familia huye del acoso escolar y halla su refugio en Las Arribes
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REPORTAJE

De Benidorm a Peralejos de Abajo: una familia huye del acoso escolar y halla su refugio en Las Arribes

Publicado 04/11/2026 14:01

Isidro, Sonia y sus cinco hijos cambian la masificación de la costa por la paz del municipio salmantino gracias a su programa de viviendas y al teletrabajo

El contraste entre el bullicio mediterráneo y la serenidad de la comarca de Vitigudino marca el inicio de una nueva etapa para siete nuevos vecinos. Isidro y Sonia han abandonado su residencia en el barrio de La Cala, en Benidorm, para establecerse en Peralejos de Abajo junto a sus cinco hijos: Sofía, Dafne, Isi, Félix y el pequeño Leo, de un año recién cumplido.

La decisión de trasladarse al medio rural salmantino responde de forma urgente a una situación familiar límite. La crispación urbana y los continuos episodios de hostilidad en el entorno escolar habían deteriorado el bienestar emocional de los pequeños, empujando a los progenitores a buscar un lugar seguro donde criarlos en libertad.

Este municipio, asentado a 775 metros de altitud en pleno corazón de Las Arribes les ha ofrecido la paz que necesitaban. Donde entre los siglos VIII y X se erigió una fortaleza defensiva frente a las incursiones musulmanas bajo el primitivo nombre de Perregio o Perreleios (derivado de piedra), hoy esta familia ha encontrado su particular refugio.

El entorno natural de la localidad, cuyos arroyos alimentan el río Huebra formando humedales de gran interés ecológico como la Laguna Grande, Lagunillas o la Laguna de Nava Cabrera, así como formaciones rocosas como la Casa de los Moros, la Peña los Gitanos, la Peña del Ramalito y la Peña Resbaladera, es ahora el nuevo escenario de juegos para los cinco hermanos.

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El detonante del cambio: huir de la agresividad en las aulas

El motivo primordial de la mudanza ha sido proteger la salud anímica de los menores. Según relata el padre en una entrevista concedida a este medio en el salón de su nueva casa, de los cuatro hijos escolarizados en Benidorm, tres lo estaban pasando mal debido a un clima de agresividad constante en su anterior colegio.

Félix, de cuatro años, sufría las agresiones de un compañero desde que se abrió un aula de dos años en el centro, mientras que Isi, de seis, padecía la conducta alterada de varios niños con situaciones familiares complejas. Sin embargo, el detonante definitivo fue el caso de la mayor, Sofía, quien tras años de cierto aislamiento pasó a sufrir amenazas directas y exclusión por parte de sus compañeras.

"Nos decían que nuestros hijos eran modélicos, que cuando había alguien muy nervioso lo sentaban a su lado para que se tranquilizara; pero yo pedía que los cuidaran", explica Isidro. Ante la lentitud de los protocolos burocráticos y la saturación de unas aulas masificadas que impedían una atención cercana y real, el matrimonio decidió actuar para evitar secuelas mayores.

A esto se sumaba un ambiente urbano que el padre describe como "crispado" e impersonal, marcado por el estrés, la falta de trato vecinal y la formación de comunidades cerradas de residentes extranjeros (principalmente rusos, ucranianos, argelinos y marroquíes) en Benidorm y Finestrat, lo que dificultaba la integración y encarecía la vida.

Acogida ejemplar en el colegio de Vitigudino

La llegada al colegio de Vitigudino, al que acuden diariamente en un trayecto de autobús de cinco minutos junto a los hijos de sus vecinos, ha supuesto un cambio radical en solo tres días. La reducción de las ratios permite una atención personalizada: la clase de Félix (cuatro años) cuenta con 13 alumnos, el aula de Dafne (quinto de Primaria) tiene 12 escolares y el grupo de Sofía (12 años) reúne a entre 17 y 18 estudiantes.

La integración ha sido instantánea y diversa, compartiendo juegos desde el primer día con compañeros de distintas procedencias perfectamente adaptados, como Alan o Musa. Para Sofía, el recibimiento ha resultado reparador: sus nuevas compañeras le escribieron una carta de bienvenida, le dieron sus teléfonos y la guiaron de la mano para enseñarle el comedor, el gimnasio y los patios.

"Tú la veías hace un mes y estaba superestresada, siempre triste y enfadada; verla ahora es una maravilla. Me han devuelto a mi hija", asegura Isidro emocionado y con los ojos brillantes, resumiendo el éxito del traslado en una frase contundente: "Si tú ves a tus hijos felices, todo lo demás es totalmente secundario".

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El papel clave del Ayuntamiento de Peralejos de Abajo

El aterrizaje en este antiguo territorio de la Orden Militar de Santiago (que conserva vestigios prehistóricos y visigodos previos a su repoblación en el siglo XII) se fraguó mediante Trini, vecina de Cipérez conocida de la madre de Isidro. Ella les habló del programa municipal de viviendas que impulsa el consistorio para fijar población y atraer empresas a su polígono industrial.

El trato con el alcalde, Alfonso Castilla, y con la secretaria municipal, Ana, fue determinante por su cercanía. "Hablamos sin conocernos de nada un jueves durante veinte minutos por teléfono y el lunes ya estábamos visitando el pueblo y empadronándonos", recuerda Isidro. Como a su vivienda adjudicada le faltaba instalar la cocina tras finalizar las obras, el regidor les facilitó una solución habitacional temporal: otra casa quedaba libre el día 20 y el 24 ya estaban instalados.

Isidro destaca las facilidades brindadas por el alcalde desde el primer minuto, comenzando por incluirlos en el grupo de WhatsApp municipal para recibir avisos sobre el consultorio médico, alertas o trámites. Asimismo, les ha asesorado sobre servicios básicos como el sistema para recibir las recetas de la farmacia en casa o la venta ambulante de pan y pescado y ha promovido su integración en la vida social del pueblo, que celebra reuniones vecinales mensuales y diversas fiestas anuales.

Teletrabajo internacional y raíces en Salamanca

La viabilidad económica familiar se apoya en el ámbito digital. Isidro es abogado y, como Sonia habla francés de nacimiento y él lo aprendió cuando residieron durante varios años en Suiza, dirigen una asesoría online para francófonos. Desde Peralejos de Abajo tramitan permisos de residencia, NIE, compraventa de inmuebles, seguros y suministros para clientes franceses, belgas, suizos y canadienses que se mudan a España.

La rapidez de los servicios rurales les ha sorprendido. "Fuimos a pedir Internet a las diez de la mañana y dos horas después estaba el técnico instalándolo en nuestra casa. Es maravilloso", subraya el letrado, comparándolo con los dos meses de espera en la costa para pasar la ITV, disponible ahora a pocos minutos en Vitigudino.

El regreso a la provincia cierra además un círculo vital. La familia paterna de Isidro vive en Villamayor desde 2002 tras dejar Galicia, y el matrimonio se conoció estudiando un máster en la Universidad de Salamanca (USAL). De hecho, en 2003 Isidro visitó Cipérez y quedó prendado de sus muros de piedra, sin imaginar que veinte años después viviría en el pueblo contiguo.

Tranquilos al ver a sus hijos ir sueltos al parque sin peligro de coches o patinetes eléctricos y en contacto con la naturaleza, la pareja mira al futuro. Aunque inician esta etapa de alquiler, ya han hablado con el alcalde para adquirir un terreno en el municipio y construir una casa con jardín, replicando su etapa en Suiza y facilitando que sus hijos estudien el día de mañana en la USAL, a solo 45 minutos de casa.

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FOTOS: Toni Sánchez