Permisos, límites de recogida y consejos para respetar el monte, conocer las normas y disfrutar de la temporada micológica en la comarca mirobrigense.
Con la llegada del otoño, el campo cambia de color. Los tonos verdes dejan paso a los ocres, naranjas y rojizos, las noches se alargan y las lluvias, acompañadas de temperaturas más suaves, crean las condiciones necesarias para que los bosques comiencen a llenarse de setas. Antes de que lleguen las primeras heladas, numerosos aficionados aprovechan esta época para salir al monte en busca de boletus, níscalos, setas de cardo y otras especies. Aunque la temporada micológica ha comenzado de forma irregular en la comarca mirobrigense. Las altas temperaturas y la escasez de lluvias durante buena parte del inicio del otoño han retrasado la aparición de algunas especies.
En la comarca mirobrigense se encuentra parte del Parque Micológico Sierras de Francia, Béjar, Quilamas y El Rebollar, gestionado a través del programa Micocyl. En la comarca mirobrigense tenemos la parte del parque micológico de El Rebollar, el espacio incluye terrenos de municipios como Agallas, Casillas de Flores, Fuenteguinaldo, Herguijuela de Ciudad Rodrigo, Martiago, Navasfrías, El Payo, Peñaparda, Robleda, El Sahugo, Serradilla del Arroyo, Serradilla del Llano y Villasrubias.
El parque completo cuenta con una superficie de 57.804,97 hectáreas, repartidas entre 44 municipios salmantinos entre las que se incluyen las de la comarca mirobrigense.
La variedad de paisajes de El Rebollar, con sus extensos robledales, pinares, castañares y zonas de pasto, favorece la aparición de diferentes especies de setas. Entre las más apreciadas por los aficionados destacan los boletus, los níscalos, el huevo de rey, los rebozuelos o el parasol, además de las setas de cardo, habituales en praderas y pastizales.
Cada especie tiene sus propios hábitats y épocas de aparición, por lo que las condiciones meteorológicas, especialmente las lluvias y las temperaturas, resultan determinantes para una buena temporada. No obstante, encontrar una seta no significa que pueda recogerse sin más: es importante conocer las especies, respetar la normativa y no consumir nunca ejemplares que no estén identificados con seguridad.
Para recolectar setas en los terrenos incluidos en el Parque Micológico es necesario disponer de un permiso expedido por Micocyl, el programa que gestiona el aprovechamiento micológico en Castilla y León. La autorización es personal e intransferible y debe presentarse junto con el DNI u otro documento identificativo cuando lo solicite el personal de vigilancia o la autoridad competente. Además, solo permite recoger setas dentro del parque para el que se ha expedido.
Los permisos de temporada de 2026 tienen validez desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre. La solicitud puede realizarse a través de la plataforma de Micocyl o en los puntos de expedición autorizados.
El precio depende de la procedencia del recolector. Micocyl distingue entre locales, es decir, personas empadronadas en alguno de los municipios del parque; vinculados, que cuentan con una autorización municipal por mantener una relación especial con la localidad; provinciales, residentes en Salamanca fuera de los municipios incluidos, y generales, procedentes del resto del territorio.
Hay dos tipos de permisos , los permisos recreativos de temporada cuestan cinco euros para los recolectores locales, quince para los vinculados y veinticinco para los provinciales. En cambio, Para los recolectores generales existe un permiso recreativo de dos días por cinco euros. También se ofrecen autorizaciones comerciales, con tarifas diferentes según la procedencia.
Los menores de catorce años no necesitan permiso propio, siempre que vayan acompañados de una persona adulta autorizada. No obstante, los acompañantes que también recolecten o transporten setas deben disponer de su correspondiente permiso.
La cantidad permitida depende del tipo de autorización. En el Parque Micológico, el permiso recreativo permite recoger hasta cinco kilos de setas por persona y día, destinados al autoconsumo. Quienes dispongan de permiso comercial pueden recolectar hasta veinte kilos diarios.
Fuera de los terrenos regulados, en aquellos montes donde se permita el aprovechamiento episódico, la recogida ocasional en terrenos no acotados ni reservados, el límite general es de tres kilos por persona y día, siempre que sea para autoconsumo y sin finalidad comercial.
Por ello, antes de salir al monte es importante comprobar qué regulación afecta al terreno en el que se pretende recolectar.
La recogida de setas también tiene sus propias reglas. Una de las más conocidas es la utilización de cestas, preferiblemente de mimbre, o recipientes que permitan la aireación y la dispersión de las esporas. No está permitido transportarlas en bolsas de plástico ni en recipientes cerrados que impidan este proceso.
Para recolectarlas deben utilizarse herramientas adecuadas, como cuchillos, navajas o tijeras, respetando las condiciones establecidas para cada especie. Está prohibido remover el suelo, por lo que no se puede utilizar rastrillos, azadas y otros utensilios que puedan dañar el micelio, la parte del hongo que permanece bajo tierra o el terreno.
Tampoco se deben recoger ejemplares demasiado pequeños, pasados o en mal estado, ni destruir las especies que no se vayan a aprovechar. El objetivo es evitar daños al entorno y permitir que los hongos sigan desarrollándose en futuras temporadas. Además que tampoco se puede arrancar con la mano.
Entre las restricciones que deben tener en cuenta los aficionados al ir a recoger en el parque micológico se encuentra la prohibición de recoger setas durante la noche, desde el ocaso hasta el amanecer. Tampoco está permitido hacerlo en las zonas y horarios señalados para monterías, ganchos, ojeos y otras cacerías colectivas autorizadas. Por este motivo, es recomendable consultar los avisos de actividad cinegética antes de desplazarse al monte, que se puede consultar en la aplicación.
Asimismo, los recolectores deben respetar las porteras, dejándolas tal y como las encontraron. También está prohibida la recogida en determinadas franjas de dominio público de carreteras y en la zona de servidumbre del ferrocarril, así como en lugares donde se estén realizando trabajos forestales con maquinaria.
El incumplimiento de estas normas puede dar lugar a la intervención de las autoridades, al decomiso de las setas y a la incautación de los medios utilizados en la recolección, según la infracción y la legislación aplicable. Las sanciones concretas dependen de cada caso.
Más allá de los permisos y las cantidades, hay una recomendación fundamental: nunca se deben recoger ni consumir setas que no se conozcan con seguridad. Algunas especies tóxicas pueden confundirse con otras comestibles y provocar intoxicaciones graves. Ante cualquier duda, lo más prudente es consultar con una persona experta y no consumir el ejemplar hasta consultarlo.
Salir a buscar setas es también una oportunidad para disfrutar del paisaje, respirar aire fresco y compartir una jornada con familiares o amigos. Pero el verdadero valor de esta actividad está en poder seguir disfrutándola año tras año. Para ello, basta con conocer las normas, respetar el monte y recordar que el bosque no es solo un lugar donde recoger setas, sino un entorno natural que hay que cuidar.
