En los alrededores de la ciudad portuguesa de Guarda, en la Serra da Estrela, los Passadiços do Mondego ofrecen una ruta senderista lineal de 12 kilómetros sobre estructuras de madera, entre el embalse do Caldeirão y el pueblo de Videmonte
A escasa distancia de Salamanca, el concejo portugués de Guarda alberga uno de los trazados senderistas más singulares del país vecino. Los Passadiços do Mondego invitan a adentrarse en la cuenca del río Mondego a través de una ruta lineal de unos 12 kilómetros habilitada con pasarelas de madera y senderos que discurren pegados a la corriente fluvial.
El Mondego destaca por ser el río más extenso de curso exclusivamente portugués. Brota a unos kilómetros de este enclave, en las cumbres de la Serra da Estrela (concretamente en el manantial Mondeguinho, en el concejo de Gouveia), y supera los 250 kilómetros hasta desembocar en el océano Atlántico, en Figueira da Foz, dejando antes su impronta en la ciudad de Coímbra.
El trazado de las pasarelas une las inmediaciones del embalse do Caldeirão con el pueblo de Videmonte, una localidad integrada en la red de 'Aldeias de Montanha', por su fisonomía serrana bien preservada, en la que merecerá la pena recrearse al final del trayecto. Aunque la marcha puede realizarse en ambos sentidos, iniciar el paso desde Caldeirão —a un par de kilómetros del pantano— resulta la opción más propicia, ya que comienza con una pronunciada bajada que, en dirección inversa, exigiría una dura subida al final de la jornada. Por su climatología templada y la vistosidad del entorno, la primavera y el otoño se presentan como las épocas óptimas para emprender la excursión.
El camino desciende hasta el propio lecho del río, descubriendo el caminante formaciones singulares y puntos de interés geológico, como los cuatro geositios catalogados dentro del Geoparque Estrela de la Unesco:
A estos parajes se suman otros atractivos como la Cascada Rosa, antiguos molinos de agua y vistas de aldeas encañonadas en la sierra granítica. La senda deja al descubierto, asimismo, ruinas de las antiguas fábricas textiles que aprovechaban la fuerza motriz del agua. La industria de lanificios tuvo su época dorada en esta tierra durante las décadas centrales del siglo XX, configurándose entonces como el motor económico de poblaciones próximas como Maçaínhas o Meios, donde hoy existe un museo textil.
El cauce del río Mondego, a su paso por el concejo de Guarda, nutre cuatro playas fluviales acondicionadas para el baño y el recreo: Aldeia Viçosa, Vale do Mondego, la playa de Videmonte-Quinta da Taberna y la situada en el propio embalse, la Praia do Caldeirão, equipada con una piscina flotante.
Además de estas, Guarda también tiene la magnífica Praia de Valhelhas, en el pueblo del mismo nombre, bañada ésta por el río Zêzere, otro de los grandes ríos nacidos en la Serra da Estrela.
La ruta completa de los Passadiços do Mondego se realiza en unas cinco horas y está catalogada como de dificultad media.
Hasta el 1 de noviembre, el horario es de 8 a 18 horas. A partir del 1 de noviembre entra en vigor el horario de invierno, de 9 a 17 horas (hora portuguesa).
Para recorrer la pasarela, la entrada general tiene un precio de 2,50 euros, siendo el acceso gratuito para niños de hasta 12 años. La gestión y reserva las entradas puede consultarse en la web oficial www.passadicosdomondego.pt o de forma presencial en la Oficina de Turismo de Guarda (Guarda Welcome Center), situada en la Praça Velha (plaza de la catedral).
Unos 15 kilómetros al suroeste de Guarda, saliendo de la ciudad por la EN16, llegaremos al embalse do Caldeirão.
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