Brian Glynn ha visitado la localidad acompañado por Dennis Rafter y el Ayuntamiento, en un recorrido por la ciudad que ha incluido una recepción en el Ayuntamiento y referencias a los lazos históricos entre Irlanda y Ciudad Rodrigo.
El embajador de Irlanda en España, Brian Glynn, ha aprovechado su estancia en Salamanca para conocer también Ciudad Rodrigo, en un viaje motivado por su interés personal por ambas localidades. Le ha acompañado su amigo, el actor y dramaturgo irlandés Dennis Rafter, quien mantiene una estrecha relación con la ciudad mirobrigense gracias a su trayectoria artística y su vinculación con la Feria de Teatro.
Aunque la visita ha incluido recepciones oficiales en ambas ciudades, el desplazamiento no respondía a una agenda institucional propiamente dicha, sino al deseo del diplomático de conocer Salamanca y Ciudad Rodrigo. Rafter ha sido el encargado de acompañarle y acercarle a algunos de los lugares más representativos de ambas localidades, en compañia de las distintas coorporaciones municipales.
La visita comenzó en Salamanca, donde Brian Glynn fue recibido por el presidente de la Diputación, David Mingo, en el Palacio de La Salina. Durante el encuentro, el embajador firmó en el Libro de Honor de la institución provincial y recorrió posteriormente distintos enclaves de la capital salmantina para conocer su patrimonio histórico.
El itinerario incluyó también el Colegio Irlandés, vinculado a la historia de las relaciones entre Irlanda y España y a la acogida y formación de estudiantes irlandeses, fundado por Felipe II para apoyar al pueblo irlandes durante los problemas que estaban teniendo con Inglaterra.
La estancia en Salamanca tuvo asimismo un componente cultural. En el Colegio Fonseca, Glynn y Rafter participaron en la presentación de Don Quijote de Dublín, obra del dramaturgo irlandés que toma como referencia al personaje cervantino y tiende puentes entre las culturas española e irlandesa.
Tras su paso por la capital salmantina el día anterior, el embajador llegó a Ciudad Rodrigo, donde fue recibido en el salón de plenos del Ayuntamiento por el alcalde, Marcos Iglesias, y miembros de la corporación municipal.
Durante el encuentro, el regidor agradeció a Glynn su interés por conocer la localidad y destacó los vínculos históricos que unen Irlanda con Ciudad Rodrigo. También puso de relieve la importancia de La Raya, una frontera que, con el paso del tiempo, ha evolucionado desde los antiguos enfrentamientos hacia la cooperación y la amistad entre España y Portugal. "Antes nos mirábamos para enfrentarnos y para defendernos, y hoy nos miramos con una gran empatía y con una gran amistad entre los dos territorios", señaló Iglesias.
El alcalde recordó asimismo la figura del duque de Wellington, de origen irlandés, cuyo papel durante la Guerra de la Independencia quedó ligado a la historia de Ciudad Rodrigo tras la liberación de la plaza en 1812. También aludió a la relación que se mantiene con sus descendientes y a la colaboración prestada durante la pandemia para facilitar el seguimiento escolar.
Por su parte, Brian Glynn, que además de embajador es historiador, mostró su interés por conocer la historia de Ciudad Rodrigo y recordó los vínculos históricos entre Irlanda y España, marcados, entre otros aspectos, por la llegada de irlandeses que encontraron refugio en territorio español y dejaron su huella en distintos ámbitos de la sociedad.
La visita cobra especial relevancia en un momento en el que Irlanda ostenta la Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea, responsabilidad que ejerce durante el segundo semestre de 2026. En este contexto, El embajador también defendió la importancia de que las instituciones europeas tengan en cuenta las necesidades de las localidades pequeñas y fronterizas. En este sentido, destacó que las decisiones que se toman en Bruselas deben contemplar realidades como la de Ciudad Rodrigo y no centrarse exclusivamente en las grandes ciudades. "Cuando nosotros presidimos los grupos de trabajo en Bruselas, no solo estamos pensando en las grandes ciudades, también pensamos en ciudades como Ciudad Rodrigo", afirmó.
La presencia de Dennis Rafter ha sido clave en esta visita, gracias a su estrecha relación con Ciudad Rodrigo y su prolongada trayectoria en el mundo teatral. El actor y dramaturgo expresó su sorpresa por haber podido acompañar al embajador de su país en un recorrido de estas características. "Es un momento que nunca hubiera pensado hace 25 años, tener el honor de llevar al embajador de mi país a conocer una ciudad que le ha acogido", señaló.
Durante su intervención, Rafter recordó algunos episodios de su carrera artística en España y agradeció a la corporación municipal su apoyo y su presencia habitual en sus representaciones de la Feria de Teatro. También reivindicó el papel de la cultura como vehículo para transmitir valores compartidos y reforzar los vínculos entre personas y países. "Más que todo es un orgullo estar aquí, para continuar fomentando la parte humana universal que todos tenemos, a través de mis obras, a través de mi trabajo", afirmó.
Como recuerdo de la visita, el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo obsequió al embajador con un pin de las tres columnas, que se le unió al pin del Botón Charro que había recibido el día anterior, y un cuadro de la localidad pintado por Carlos García Medina. Por su parte, Glynn correspondió con una bufanda y unas botellas de whisky procedente de una destilería de su localidad de origen. Además Denis Rafter también le obsequió con el libro que presentó en Salamanca Don Quijote de Dublín.
La jornada concluyó con la firma del embajador en el Libro de Honor del Ayuntamiento mirobrigense y una visita por la ciudad, poniendo fin a un recorrido de carácter personal que, gracias a la amistad con Dennis Rafter, le ha permitido descubrir el patrimonio, la historia y los vínculos culturales de Salamanca y Ciudad Rodrigo.
