La Mata Nacional de Buçaco, enclave de 105 hectáreas situado en Luso (Mealhada), aúna casi cuatro siglos de historia botánica y espiritual
En las proximidades de Luso, dentro del municipio portugués de Mealhada, la Mata Nacional de Buçaco (o Bussaco, pues las dos grafías son aceptadas) guarda cerca de cuatro siglos de historia vegetal y espiritual. Con una extensión de 105 hectáreas delimitadas por un muro perimetral, este enclave situado en la Serra do Buçaco se eleva a 549 metros de altitud, condicionado por un microclima de marcada influencia atlántica, a apenas 30 kilómetros de la costa.
Este espacio protegido combina especies singulares de varios continentes, una acebeda autóctona única y un valioso patrimonio arquitectónico entre senderos sombríos. Recientemente, ha sido certificado por la Sociedad Internacional de Terapia de Bosque (ISFT) como Bosque Terapéutico, por sus excepcionales condiciones ambientales, paisajísticas y naturales para la realización de terapias de bosque, cuyos beneficios han sido científicamente probados.
El paraje, poblado inicialmente por monjes benedictinos en el siglo VI, vivió un hito determinante en el siglo XVII al ser cedido a la orden de los Carmelitas Descalzos. La comunidad religiosa erigió allí su particular jardín de oración y recogimiento, donde practicaban retiros de silencio y soledad en pequeñas chozas de las que todavía subsisten testimonios. Entre su patrimonio construido destaca el antiguo Convento de Santa Cruz, la Vía Sacra, la Fonte Fria y el Palace Hotel do Buçaco, edificio de inspiración neomanuelina, integrado en el centro del paraje.
El catálogo botánico de Buçaco registra unas 250 especies de plantas y alberga más de 130 clases de mariposas. Se estructura en tres grandes zonas:
· Bosque Reliquia: situado en el extremo suroeste, preserva la vegetación autóctona de robles, madroños, laureles y acebos portugueses, configurando una acebeda única en territorio luso.
· Jardines y Valle de los Helechos: espacio que integra el Jardín Nuevo junto al hotel, la Cascada de Santa Teresa y el denominado Vale dos Fetos, caracterizado por helechos de gran porte.
· Arboreto: representa el 80% de la superficie total. Iniciado por los carmelitas con plantas traídas de las antiguas colonias portuguesas y reforzado desde 1850 con especies foráneas, acoge secuoyas de California, araucarias, eucaliptos, acacias australianas, camelias y el emblemático Cedro de Buçaco.
La Sociedad Internacional de Terapia de Bosque (ISFT) reconoció a este enclave el pasado 17 de julio con la acreditación de Bosque Terapéutico. Esta distinción científica convierte a la Mata Nacional de Buçaco en el primer espacio de estas características certificado en la península ibérica y el quinto de toda Europa.
El entorno, contiguo a las estaciones termales de Luso y Curia, en el distrito de Coímbra, sirve habitualmente de escenario para actividades de meditación, atención plena y baños de bosque, destinadas a aprovechar el impacto saludable del contacto con la naturaleza.
Entre senderos sombreados y rincones secretos, Buçaco invita a ir despacio y a redescubrir el placer de caminar con todos los sentidos activos.

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