Un accidentado viaje en el tiempo y un emotivo homenaje a Tere Zato marcan 'La Conjura IX' de Rodericus
El público mirobrigense respondió de forma multitudinaria durante la noche de este sábado al cambio de ubicación de la obra teatral de la novena edición de la feria medieval «La Conjura de Ciudad Rodrigo». La organización, impulsada por los componentes de la Asociación Rodericus en colaboración con el Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, resolvió trasladar la representación al Teatro Nuevo Fernando Arrabal ante las inclemencias meteorológicas y el riesgo de precipitaciones.
La cita escénica, concebida originariamente para desarrollarse al aire libre en el escenario de Bolonia, debió resguardarse bajo techo para evitar desperfectos en los equipos eléctricos y sortear posibles interrupciones provocadas por el agua. Para atender a la afluencia de espectadores y facilitar que el mayor número posible de personas disfrutase de la representación, la entidad optó por duplicar las funciones, programando dos pases que suscitaron grandes colas a las 20:00 y a las 22:00 horas.
La propuesta escénica, titulada «La Conjura IX», contó con texto y dirección del cineasta mirobrigense Pablo Moreno, además del acompañamiento musical en directo a cargo de Astrolabio. Siguiendo el hilo argumental característico de este evento, el montaje recuperó las históricas desavenencias entre los linajes de los Garci-López y los Pacheco por el poder local durante el siglo XIV, combinando recreación documental con licencias satíricas.
En esta ocasión, la trama adquirió un tinte cómico singular gracias a la inserción de una pareja de turistas que, durante su visita a la localidad, sufre un accidental traslado temporal hasta la época medieval. Sus esfuerzos por ubicarse en ese entorno ajeno desembocaron en variadas situaciones de enredo que influyeron de manera determinante en el curso de los sucesos narrados.
Más allá de las notas de comedia, el desenlace del espectáculo reservó un espacio para la sensibilidad. Durante el último acto se tributó un homenaje a Tere Zato, fallecida este año y estrechamente vinculada a la trayectoria de Rodericus y al impulso de la propia cita festiva, a cuya memoria se encuentra dedicada la presente edición de la celebración medieval.