Una larga cola ante la parroquia de Santa Marina mantiene viva una tradición centenaria ligada al carácter protector y devocional de la Virgen
El Arrabal del Puente volvió a cumplir con una de esas tradiciones que, generación tras generación, continúan formando parte de la identidad de un barrio. En la víspera de la festividad de la Virgen del Rosario, centenares de arrabaleños y mirobrigenses llegados desde otros puntos de la ciudad acudieron hasta la parroquia de Santa Marina para adquirir las tradicionales roscas, un dulce al que la costumbre popular ha otorgado, además de su valor gastronómico, un marcado carácter protector y devocional.
Los vecinos del Arrabal del Puente adelantan este año la celebración de la Virgen del Rosario al domingo 4 de octubre, en lugar del miércoles 7, fecha en la que figura su festividad, al coincidir esta última con una jornada laboral. De este modo, se facilita la asistencia de un mayor número de fieles a los actos religiosos.
Los cultos comenzaron el pasado sábado 26 de septiembre y, desde entonces, la parroquia de Santa Marina ha venido congregando diariamente a los vecinos en torno a la novena y al rezo del Santo Rosario, en el templo donde se venera la imagen de la Virgen.
Como manda la tradición en este Arrabal, la víspera de la celebración, y una vez concluido el Santo Rosario, tuvo lugar una misa que finalizó con la bendición de las roscas. Este año se han elaborado un millar, preparadas por las mayordomas Heredia Zamarreño, Tere Mangas y Tini Hernández y bendecidas por el párroco del Arrabal, Prudencio Manchado.
Una vez bendecidas, las roscas fueron puestas a la venta al precio de 1,25 euros. La respuesta volvió a ser multitudinaria. Una larga cola se formó ante la parroquia de Santa Marina, mientras miembros de la Cofradía y las propias mayordomas se encargaban de despacharlas. Algunos de los compradores no quisieron esperar siquiera a llegar a sus casas y dieron buena cuenta allí mismo del tradicional dulce.
Se trata de una costumbre centenaria que continúa reuniendo a cientos de fieles en torno a la Virgen del Rosario y que permite saborear la festividad llevándose a casa algo más que un dulce: una pequeña expresión de devoción popular.
La Virgen del Rosario encarna, además, el sentimiento protector que históricamente ha acompañado al Arrabal del Puente, un espacio marcado durante generaciones por las dificultades derivadas de su proximidad al río y por episodios como las riadas. En torno a su imagen se ha mantenido un vínculo espiritual que ha terminado convirtiéndola en uno de los principales símbolos aglutinadores del barrio.
La jornada grande de la celebración tendrá lugar este domingo, 4 de octubre. A las 12 del mediodía dará comienzo la misa solemne en la parroquia de Santa Marina y, posteriormente, la imagen de la Virgen del Rosario recorrerá en procesión las calles del Arrabal, acompañada por los vecinos y fieles.
Las roscas que pudieran quedar disponibles continuarán a la venta durante la mañana, hasta agotar existencias.
La celebración concluirá en la tarde del domingo con el último rezo del Santo Rosario y la clausura de la novena, prevista para las 18:00 horas, poniendo así el punto final a varios días en los que el Arrabal del Puente ha vuelto a reunirse en torno a su Virgen, a sus tradiciones y a una memoria colectiva que permanece viva.