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El Parador de Ciudad Rodrigo se convierte en escenario de la cena de gala medieval
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Feria Medieval

El Parador de Ciudad Rodrigo se convierte en escenario de la cena de gala medieval

Publicado 03/10/2026 09:28

La fortaleza de Enrique II de Trastámara acogió una cena teatralizada y musical en la que los comensales pudieron degustar un menú inspirado en las viandas del medievo

Miróbriga abrió oficialmente en la noche del viernes su IX Feria Medieval convertida en un grandioso escenario teatral al aire libre, con la participación de centenares de personas ataviadas con vestidos de época y dispuestas a dejarse llevar, durante unas horas, por la historia.

Las calles y edificios medievales de la ciudad se transformaron en el marco de un particular viaje en el tiempo, en el que no faltaron el fuego, los animales, los titiriteros y un público vestido a la usanza del siglo XIV. Todo ello conformó un singular cortejo que partió desde el Puente Mayor para dirigirse hasta la fortaleza de Enrique II de Trastámara.

Al frente del séquito se encontraban Alfonso XI de Castilla y María de Portugal, quienes, tras ser proclamados Reyes de Castilla en el torreón del Castillo, accedieron a las dependencias de la fortaleza para celebrar su proclamación con una gran cena de gala en compañía de la alta sociedad y del pueblo llano.

Más allá de la recreación histórica y del componente teatral, el Castillo de Enrique II de Trastámara, convertido hoy en Parador de Ciudad Rodrigo, se erigió en el escenario de la cena de gala de esta Feria Medieval. Una velada en la que los comensales pudieron degustar distintas viandas inspiradas en la gastronomía del medievo, con embutidos, carnes y vinos de la tierra como protagonistas.

El menú, además, tuvo que ajustarse a la realidad histórica de la época representada. Por aquel entonces, en torno al año 1300...., Cristóbal Colón todavía no había llegado a América y, por tanto, productos hoy tan habituales en nuestra cocina como la patata eran completamente desconocidos en estas tierras. La calabaza ocupó así su lugar en la mesa, contribuyendo también a recrear el sabor de aquellos tiempos.

La cena estuvo amenizada musicalmente por un grupo llegado desde Portugal, al tiempo que el mirobrigense Sergio Olvidado puso la nota teatral y humorística a la velada, arrancando las risas de los comensales con su particular interpretación.

Fue, en definitiva, una noche en la que Ciudad Rodrigo volvió la mirada hacia su pasado y convirtió uno de sus principales símbolos históricos en escenario de una celebración que aunó recreación, gastronomía, música y teatro.

Una experiencia que permitió a mirobrigenses y visitantes viajar al medievo no solo a través de la vista y la imaginación, sino también mediante el gusto, el oído y el olfato. Una forma de acercarse a la historia desde los sentidos y de hacer que, por unas horas, las piedras centenarias de la fortaleza volvieran a cobrar vida.