Además de la entrega de condecoraciones y el Premio 'Defensa' provincial, la otra gran protagonista de la jornada ha sido Candelas Casas Sánchez, alumna del IES Ramos del Manzano de Vitigudino, galardonada por su emotivo trabajo literario 'La carta que nunca se escribió', presentado al certamen 'Carta a un militar español'
La sede de la Subdelegación de Defensa en Salamanca ha acogido este martes los actos de celebración de su día institucional, una jornada en la que se ha entregado el premio de la 13ª edición del concurso literario escolar 'Carta a un militar español' a la alumna Candelas Casas Sánchez, del IES Ramos del Manzano de Vitigudino.
El evento, desarrollado al aire libre en los jardines de las dependencias de la calle de los Ingenieros Zapadores, ha estado presidido por el coronel Joaquín Blanco González, delegado de Defensa en Castilla y León, y ha contado con una notable presencia de público general interesado en acompañar a la institución en su aniversario.
La gran protagonista de la jornada ha sido la joven Candelas Casas Sánchez, actualmente alumna de 1º de Bachillerato del IES Ramos del Manzano, de Vitigudino, quien ha obtenido el máximo galardón por su emotivo trabajo titulado 'La carta que nunca se escribió', redactado bajo el lema 'PLUS ULTRA: la audacia que cruza horizontes'.
Durante la entrega, la galardonada ha estado acompañada por sus compañeros de Bachillerato, la directora del IES Ramos del Manzano y su profesora de Lengua, a quienes ha dedicado el premio destacando el apoyo constante del centro para animar a los alumnos a desarrollar su creatividad.
En su discurso de agradecimiento, la alumna ha tenido palabras de gratitud hacia su familia y, de manera especial, hacia su primo Alberto, capitán de corbeta, en quien ve reflejados los valores de servicio y compromiso de las Fuerzas Armadas.
Asimismo, Candelas Casas agradeció a la Subdelegación de Defensa de Salamanca la concesión del premio, a la vez que felicitó al resto de galardonados. Para Candelas Casas “este reconocimiento también pertenece a mi centro: el IES Ramos del Manzano de Vitigudino. Es una alegría compartir este día con nuestra directora y mi profesora de Lengua. Gracias por animarnos siempre a desarrollar nuestra creatividad y a participar en concurso literarios”, ha señalado.
La obra premiada recrea la carta del nieto imaginario que nunca pudo tener el capitán Mariano Barberán, el célebre aviador e ingeniero militar cuyo avión desapareció en el Atlántico en 1933 tras lograr la hazaña de cruzarlo sin escalas a bordo del biplano 'Cuatro Vientos'.
Además del reconocimiento escolar, la jornada institucional ha servido para reafirmar el compromiso de la Administración militar con la sociedad salmantina mediante la tradicional imposición de condecoraciones a miembros del estamento militar y un reconocimiento especial al reservista voluntario.
En el ámbito social, se ha hecho entrega del Premio 'Defensa' a nivel provincial, un galardón que distingue la colaboración de instituciones, empresas y particulares en la difusión de la cultura de defensa en la provincia de Salamanca.
El acto ha concluido con el tradicional homenaje a los caídos que dieron su vida por España, un emotivo momento en el que la propia Candelas Casas ha participado activamente en la colocación de la corona de flores que ha puesto el broche final a la jornada.
Candelas Casas Sánchez
4.º ESO IES RAMOS DEL MANZANO (VITIGUDINO)
LA CARTA QUE NUNCA SE ESCRIBIÓ
Querido abuelo:
Me siento orgulloso de ser tu nieto, el nieto imaginario del capitán Mariano Barberán, importante ingeniero militar, investigador y aviador español, separado demasiado pronto por el destino de su familia y de tantos proyectos entusiastas que dejaron grandes avances en la navegación aérea de nuestro país.
Siempre estabas estudiando y realizando experimentos con numerosos artefactos, hasta que, en 1933, con treinta y ocho años, conseguiste diseñar la ruta para cruzar el Atlántico sin escalas, a bordo del biplano "Cuatro Vientos". ¡Y sin que usar gafas fuera un impedimento!
Como los antiguos navegantes, con la compañía de la luna, el sol y las estrellas, guiados con poco más que una brújula y dos sextantes, y ni una radio para comunicar con tierra. En treinta y nueve horas, imagino que muy largas y peligrosas, con tu compañero Ricardo Collar al lado, mucha determinación y valentía, conseguisteis recorrer los 7800 kilómetros que separan Sevilla de La Habana. Y el mundo estalló de alegría ante la hazaña de "las alas españolas".
La misión debía continuar hasta Méjico, solo doce horas más por una ruta conocida. Como un mal augurio, las nubes se tiñeron de negro y el cielo comenzó a llorar con la multitud que esperaba el aterrizaje que nunca sucedió.
Papá me contó lo terribles que fueron esos días. Su mundo se derrumbó. Eras su modelo a seguir, su héroe favorito. No entendía por qué la gente a su alrededor había pasado de estar eufórica a llorar desconsoladamente de un día para otro. La abuela y él se esforzaron por seguir con sus vidas, sin olvidarte, recordando con emoción tus proezas.
Si el viaje hubiera terminado con éxito, ahora te encontrarías conmigo, acompañándome en mis aventuras y aconsejándome sobre los pasos que debería seguir. Quiero pensar que el cielo se apiadó de vosotros y os convirtió en aves, y que seguís buscando nuevas rutas por las nubes, teniendo la certeza de haber hecho historia.
Deseo seguir tu brillante estela y por ello pertenezco a la nueva generación de aviadores y me comprometo con el Ejército del Aire y del Espacio a mantener siempre el vuelo en lo más alto. Porque, como decías, abuelo: "Claro que se arriesga la vida volando, pero al menos se arriesga por algo grande".
Y grito a los Cuatro Vientos mi agradecimiento a las personas que se convierten en leyenda al alcanzar metas que parecían imposibles, que no dudan en adentrarse en terreno desconocido o peligroso si con ello pueden salvar una vida, que se esfuerzan cada día por hacer nuestro mundo un poco mejor. Héroes de la ciencia y el progreso que, pese a no tener unas condiciones favorables o unos instrumentos adecuados, vuelan hacia la tempestad.
¡Gracias abuelo! ¡Gracias a las Fuerzas Armadas Españolas!