San Lino encara la recta final de sus actividades con una jornada de confraternidad y ambiente festivo
La localidad de Espeja celebra desde el pasado sábado sus fiestas en honor a San Lino, un programa cargado de actividades que, en su cuarta jornada festiva, reunió a unas 250 personas en torno a una gran paella popular. Una comida concebida para compartir mesa y conversación, confraternizar y poner en común las anécdotas y vivencias acumuladas durante unos días en los que las peñas, la música, los espectáculos taurinos y capeas populares han vuelto a ser protagonistas.
Son unas fiestas septembrinas profundamente arraigadas a la tradición local, vinculadas en otros tiempos al calendario agrícola y a ese momento del año en el que, concluida la recolección, la cosecha ya descansaba en el granero después de un verano de intenso trabajo. Un tiempo de faena que daba paso a la celebración y al encuentro entre vecinos, una costumbre que, con el paso de los años, ha encontrado nuevas formas de expresión sin perder su esencia.
El Centro Cultural se convirtió para la ocasión en un gran comedor, ofreciendo además refugio frente al intenso calor que todavía acompaña a estas jornadas, a pesar de que el calendario ya anuncia el último día del verano. En torno a las mesas se prolongó la comida y la conversación, antes de dar paso a una animada sobremesa que continuaría con un tardeo musical en el mismo recinto a cargo del grupo "Abandolaos".
Los cebolleros recibirán la entrada del otoño con el día solemne de estas fiestas, además de despedirse de ellas con la ceremonia religiosa y la procesión con la imagen del pontífice del siglo primero, sucesor de San Pedro.