La petición de reapertura del Tren del Duero hasta la frontera, aprobada por unanimidad en el Parlamento portugués

Como resultado de la petición pública registrada en la Asamblea de la República en enero de 2020 con casi 14.000 firmas

Las Arribes salmantinas desde el puente internacional sobre el río Águeda en Barca d´Alva/ MARTÍN-GARAY

Este jueves han sido debatidos en el pleno del Parlamento portugués los ‘proyectos de resolución’ presentados por varios grupos parlamentarios a raíz de la petición popular con  13.888 firmas registrada en enero de 2020, por la que se solicitaba al Gobierno portugués la recuperación de la vía férrea del Duero en su totalidad como línea internacional, de Ermesinde a Salamanca, mediante la reapertura de los 28 km entre Pocinho y Barca d´Alva y su continuación hasta la capital charra.

Todas las propuestas han sido aprobadas por unanimidad. El resultado no es vinculante para el Gobierno, pero supone una nueva batalla ganada por los que defienden la reapertura de la línea del Duero, al menos, hasta las puertas de España.

El PSD (Partido Social Demócrata), BE (Bloco de Esquerda), PAN (Personas-Animales-Naturaleza), PCP (Partido Comunista Portugués) y el PEV (Partido Ecologista Los Verdes) habían presentado con base en esta petición varias propuestas enfocadas en la reapertura hasta Barca d´Alva, en la electrificación y modernización de la vía del Duero así como del material circulante y en la reanudación de las conversaciones diplomáticas con España tendentes a conseguir la reapertura ferroviaria también al otro lado de las Arribes del Duero.

Esta es la quinta iniciativa popular debatida en el Parlamento portugués sobre la misma cuestión en los últimos diez años, siendo finalmente aprobada por todos los grupos parlamentarios con ningún voto en contra y ninguna abstención.

Los portavoces de los diferentes partidos se centraron en la importancia de esta infraestructura para aprovechar el elevado flujo turístico que recibe la región del Douro portugués, haciendo hincapié también en su viabilidad para el transporte de mercancías, como eje ideal entre el puerto de Leixões de Oporto y Salamanca, para la salida de los minerales de la recientemente reabierta Mina de Moncorvo y de otros productos industriales y agrícolas de la región norte de Portugal hacia el interior de la península y de Europa.

Con todo, sobre lo que más se incidió fue en el papel de esta línea férrea para conseguir los objetivos medioambientales de movilidad a la vez que se refuerza la cohesión territorial interna y con las comarcas fronterizas, reduciendo la interioridad de la región.

Teniendo en cuenta que el argumento basado en que “España no tiene interés” ha sido manifestado por algunos miembros del Gobierno portugués relativamente a la continuación de la vía férrea hasta Salamanca, esta votación de ayer en el Parlamento exige, al menos, que se acometa la reactivación hasta la frontera.

Santinho Pacheco, diputado del PS (Partido Socialista), recordó el encuentro celebrado en Barca d´Alva en 2007, al que acudieron alcaldes de ambos lados de la frontera, estudiosos de la vía férrea y los presidentes de la CCDR-Norte y la Diputación de Salamanca. “Salieron de Barca d´Alva, ya no con la ambición, sino con la certeza de que la reapertura sería una realidad. Pasaron 14 años y nada”, afirmó Santinho Pacheco.

El diputado socialista apostó por el avance unilateral de Portugal, sin esperar a un compromiso de continuación hasta Salamanca, consciente de que en el lado español la inversión a realizar es bastante mayor que en el lado portugués. “España nunca alimentó ilusiones sobre este proyecto, en una de las regiones más pobres y despobladas de Castilla y León. El problema no es bilateral, por tanto, es exclusivamente, portugués”.

Bruno Dias, diputado del PCP, explicó que cuando su partido preguntó al Gobierno sobre las negociaciones con España para la reapertura hasta Salamanca, la respuesta obtenida fue que en este tema “no hay nada que hacer”. El diputado del Partido Comunista pidió al Gobierno portugués que “insista en los contactos oficiales y diplomáticos, que no abandone el proyecto” y que, al mismo tiempo, se avance con la reapertura en el lado portugués. “¿Desde cuándo hay que realizar la inversión solo si lo hace España?”, dijo Bruno Dias durante el debate en la Asamblea de la República.

Otros diputados, como la representante del PAN, Bebiana Cunha, recordó la voluntad manifestada por la Unión Europea de apoyar financieramente la reactivación de esta frontera ferroviaria, cuyos costes representarían para Portugal unos 43 millones de euros, según el estudio realizado en 2016 por Infraestructuras de Portugal.


Luís Ramos, del PSD, destacó el demostrado atractivo turístico de este tren, como motor de desarrollo regional, pero también porque es el “enlace natural entre Leixões y Europa”, desmitificando su inadecuación técnica para soportar composiciones pesadas de mercancías. Afirmó que su partido apoyaría la presión parlamentaria que se ejerciese para que el ejecutivo portugués “negocie con el Gobierno de España y aprovechar así la disposición de la Unión Europea para materializar este proyecto”.

En un estudio realizado en 2018 por la Comisión Europea sobre vías ferroviarias desaparecidas, ésta puso al ferrocarril del Duero como ejemplo de infraestructura transfronteriza desaprovechada y lo consideró “uno de los enlaces fronterizos con más capacidad de reapertura”.

Varios diputados aludieron durante el debate a la equivocación estratégica y presupuestaria que supuso desmantelar parte de la red ferroviaria del norte de Portugal a favor del transporte rodado, que no desenclava la región y la aleja de la sostenibilidad. Por ello, en el Parlamento se ha pedido también la reactivación de los ramales ferroviarios de la línea del Duero.

El Portugal vaciado. La interioridad forzada.

En la nueva visión socioeconómica y geopolítica del gobierno luso para el país, las medidas diseñadas para conseguir el equilibrio entre el litoral y el interior son ambiciosas, apuntando también a la cohesión territorial con el resto de la península ibérica y con Europa. Todo, para superar los condicionantes geográficos de Portugal, con el Atlántico por un lado y España por otro.

Otro punto importante son las medidas para alcanzar los objetivos medioambientales marcados por Europa, así como la lucha contra las causas y efectos de las alteraciones climáticas, que Portugal sufriría particularmente en algunas zonas llanas de su litoral.

En esta visión, reflejada en el Plan de Recuperación y Resiliencia trazado según los planteamientos del profesor António Costa Silva, hay un claro impulso del ferrocarril como medio de transporte menos contaminante y más cohesionador, que trabaja a favor de la recuperación demográfica regional, del turismo sostenible y de la consecución de los objetivos medioambientales europeos.

En este sentido, el ministro portugués de Infraestructuras, Pedro Nuno Santos, ha manifestado que “acabó el tiempo de las autopistas y comenzó, de nuevo, el tiempo del ferrocarril”.

La reapertura del tramo Pocinho (Vila Nova de Foz Côa)- Barca d´Alva (Figueira de Castelo Rodrigo), desactivado en 1988, no deja de ganar nuevos defensores en Portugal, con manifestaciones públicas a favor emitidas por el propio ministro de Infraestructuras, Pedro Nuno Santos,  por el presidente y vicepresidente de Comboios de Portugal, Nuno Freitas y Pedro Moreira, o por parte del presidente de la entidad Turismo Porto e Norte de Portugal, Luís Pedro Martins.

En España continúa sin dársele credibilidad. Aunque es un tema tratado en las fases preparatorias de las habituales Cumbres Hispano-lusas, la realidad es que las bilaterales concluyen sin ninguna novedad al respecto.

La petición popular que ha dado origen a este nuevo debate en el Parlamento portugués es una figura recogida en su ordenamiento jurídico y fue iniciativa de la Liga dos Amigos do Douro Patrimonio Mundial (LADPM), consiguiendo el apoyo de casi 14.000 firmas, entre ellas, la del que fuera ministro de Hacienda de Portugal en el momento de clausura del Tren del Duero en 1988, Miguel Cadilhe, que en 2019 reconoció que “Me equivoqué, fuimos engañados todos”, durante el lanzamiento de esta petición pública en Peso da Régua.

Un juicio errado en el que los representantes parlamentarios de la región norte no quieren persistir.