Sábado, 31 de octubre de 2020

Los enlaces ferroviarios con España, uno de los ejes estratégicos de la economía portuguesa poscovid

Portugal quiere cambiar su paradigma energético. El fortalecimiento de las líneas férreas internacionales, de la actividad portuaria y de las energías renovables conforman los grandes pilares en la visión del experto que asesora al gobierno de Portugal
Estación de Elvas-Caia, en la frontera con Badajoz/ Foto: MARTÍN-GARAY

Antonio Costa Silva es el experto elegido por Portugal para establecer las líneas maestras de un plan que relance su economía tras la pandemia.

Este especialista independiente, en una doble función de asesoría y delineación, ha explicado su visión relativamente a la estrategia que seguirá Portugal. En una entrevista concedida a la emisora portuguesa TSF, Antonio Costa Silva fundamentó en unos pocos pilares la estructura del plan: impulsar las infraestructuras ferroviarias, portuarias y la transición energética. Una clara apuesta por la economía verde en la mente de un ingeniero que profesionalmente procede del sector petrolífero.

Antonio Costa Silva planteó al gobierno portugués un programa de respuesta económica a la pandemia sobre el que éste ha trabajado y articulado unos Presupuestos Complementarios que en la jornada de hoy el nuevo ministro de Hacienda, João Leão, está presentando en el Parlamento para posteriormente ser sometidos a su aprobación.

Este programa está basado en siete u ocho ejes estratégicos, entre los cuales, reforzar simultáneamente la dimensión continental y la vertiente marítima de Portugal, -creando una especie de hinterland ibérico y un clúster del mar-, la transición definitiva hacia las energías renovables, el aprovechamiento de los recursos forestales, la digitalización y la cohesión territorial.

“Yo voy a presentar un proyecto con siete u ocho vectores estratégicos que pueden transformar la economía portuguesa y después habrá una elección política”, dijo Antonio Costa Silva sobre sus recomendaciones para la economía portuguesa poscovid.

Antonio Costa y Silva, cuyo nombre es coincidente prácticamente con el del primer ministro portugués, Antonio Costa, es un profesional independiente que ha aceptado la invitación del gobierno portugués para perfilar un programa con los pilares básicos que transformen la economía portuguesa aprovechando la coyuntura generada por la pandemia, pero no forma parte del gobierno ni recibe remuneración alguna por esta función, según asegura el ejecutivo portugués.

Portugal y la nueva geopolítica, con un ojo en el Atlántico y otro en España

Portugal se propone reforzar su influencia marítima y terrestre dentro del paradigma global, fortaleciendo su actividad portuaria y las infraestructuras ferroviarias ibéricas.

Costa Silva quiere conseguir la efectiva unión ferroviaria con España y la de ambos países con Europa, haciendo lo mismo con las redes de energía, “crear una especie de hinterland ibérico”, dijo en la mencionada entrevista, reforzando las infraestructuras ferroviarias portuguesas y acabando con la cuestión del ancho de vía ibérico que, según él, sería uno de los factores del “doble confinamiento” endémico que padece Portugal. Un aspecto, sin embargo, al que el sector ferroviario español y portugués nunca le han dado mucha importancia.

“Explotar la dimensión continental de Portugal, apostando, por ejemplo, en las infraestructuras de la red ferroviaria, ligar toda la red ferroviaria portuguesa a la española y a Europa. Esta cuestión es muy sentida por el primer ministro”, declaró el experto.

 

Integrar a Portugal en las redes comerciales, energéticas y tecnológicas conectando los grandes puertos portugueses con el interior europeo mediante el ferrocarril

Antonio Costa Silva también sustenta el progreso portugués en el fortalecimiento de las relaciones con España. Según comentó, el primer ministro Costa se formula frecuentemente una pregunta: “¿Por qué las poblaciones situadas a lo largo de la frontera de los dos países no dialogan entre ellas?”

La concepción de la unión ferroviaria ibérica como pilar estratégico coincide en el tiempo con la incertidumbre sobre la continuación de dos enlaces ferroviarios internacionales de Portugal con Europa, como son el Lusitânia Express (Madrid-Lisboa) y el Sud Express (Hendaya-Lisboa), una vez hayan terminado los respectivos procesos de vuelta a la normalidad. Coincide, asimismo, con la recurrente intención manifestada por entidades regionales de España y Portugal de reabrir la línea del Duero por Las Arribes hasta Salamanca, aunque sin ningún desarrollo concreto por el momento.

Así pues, el experto Costa Silva considera clave el mar y el ferrocarril para la geopolítica portuguesa, precisamente por haber sido históricamente el Atlántico y España los dos condicionantes geográficos que condenaron al país a una tendencia al aislamiento. “El país tiene fallos de autonomía estratégica. Somos un país doblemente confinado en el continente, primero por España y, además, la propia península ibérica está confinada por Europa”.

De este “dilema estratégico” Portugal salió repetidamente mirando al mar, según refiere el experto. “Históricamente, siempre que el país se orientó hacia el mar, prosperó”.

Costa Silva aconseja ahora a Portugal simultanear las dos vías, continental y marítima, para integrarse definitivamente en el proyecto de interconexión europea.

Ha recomendado al gobierno la creación de un hub del mar, asentado principalmente en los puertos de Sines, Leixões y los de los archipiélagos de Azores y Madeira, en una “apuesta fortísima por las infraestructuras portuarias”.

Ha planteado ligar los puertos de Sines y Leixões a las principales plataformas logísticas del interior europeo mediante el transporte, principalmente el ferrocarril, para “conseguir la integración de Portugal en las principales redes globales del comercio, la energía o la tecnología”. 

Las Azores como universidad del Atlántico

El mar va a ser uno de los grandes activos de futuro según Costa Silva, pero desde una relación distinta a la actual, que se basará en el conocimiento y la tecnología, “el conocimiento de los ecosistemas mediante la tecnología, sin intervención humana”.

En esta perspectiva, las Azores desempeñarían un papel fundamental. Costa Silva quiere transformar la Universidad de las Azores en una gran universidad del Atlántico, desarrollando programas de investigación a largo plazo en los sectores en los que ya es referencia, como la vulcanología, la oceanografía y la climatología. “La investigación en oceanografía, la climatología y la prevención de catástrofes naturales realizada desde las Azores puede dar a Portugal millones de dólares”. 

El Portugal forestal y de las energías renovables

Otra de las claves del proyecto será la cohesión territorial interna y supranacional. “Crear espacios geoeconómicos integrados a ambos lados de la frontera. Uno de los pilares de este plan será la cohesión territorial asociada a la agricultura y al sector forestal, en un país que tiene un 35% de superficie cubierta por bosques”, afirmó Costa Silva en una clara alusión a la asimetría entre el Portugal del litoral y del interior.

“Desde hace más de veinte años defiendo la transición energética, incluso, dentro de la propia industria petrolífera, que debe ser portadora de soluciones y no convertirse en un problema añadido”.

Una de las áreas del plan será reforzar el clúster de las energías renovables y consolidar en el país la industria que construye los componentes de los equipos necesarios para producir esas energías limpias.

Por eso, Costa Silva explicó que “el plan económico estará muy basado en la transición energética”, focalizándose en consolidar la fuente de energía renovable líder en Portugal, la eólica, y fortaleciendo otras como la solar y el hidrógeno producido a través de energías limpias, que sería determinante para el sector del transporte.

“La cuestión del almacenamiento es la clave de la transición energética”, dijo Costa Silva, que abogó por la “la electrificación de la economía y de las ciudades”.

Además, el plan de transición energética tendría como efecto dar cumplimiento a las directrices europeas en el ámbito de la ecología y del clima, sobre todo, el Pacto Ecológico Europeo.

Europa y el nuevo orden mundial

Según el gobierno portugués, Europa se enfrenta al mayor desafío socioeconómico desde la Segunda Guerra Mundial.

Para Costa Silva, Portugal continúa siendo uno de los países con más desigualdades dentro de la Unión, que tratará de aprovechar la coyuntura para activar una serie de medidas que ya estaban en camino, invirtiendo en ello también parte del dinero que venga de Europa. “Los recursos financieros que van a llegar a Portugal de la Unión Europea suponen casi la mitad de todos los llegados hasta ahora. No podemos desperdiciar ese dinero”, explicó Costa y Silva, “tenemos que realizar previamente el trabajo interno para que cuando ese dinero llegue sea bien direccionado, con transparencia y rendición de cuentas”.

Según el gobierno, esa ayuda económica será de 78,2 mil millones de euros y comenzará a llegar a Portugal a principios de 2021.

En el nuevo paradigma global, articulado con el trascurrir de esta pandemia, a Antonio Costa Silva le gustaría que el viejo continente fuese quien convocase a las grandes democracias internacionales. “El mundo precisa un nuevo orden internacional, las democracias europeas deberían tener mucho que decir en este nuevo orden mundial, es lo que me gustaría”.

Partidario de cierto intervencionismo estatal en la economía, aprueba una actuación sobre la ‘economía de la pandemia’ en dos fases, una primera de protección y una posterior de transformación. “Los mercados son máquinas fantásticas de innovación, competitividad y creación de nuevas ideas, pero esto debe combinarse con el Estado, que tiene que ser regulador y, en esta fase, interventor en el sentido de capitalizar las empresas”.

Una opinión en la misma línea del gobierno portugués. El nuevo ministro de Hacienda ha asegurado que este Presupuesto Extraordinario derivado de la pandemia “no implica recortes en el estado social ni lleva aparejado ningún aumento de impuestos”, ha afirmado João Leão.

En el Presupuesto Complementario el gobierno estima que en 2020 la economía portuguesa se contraerá un 6,9%, con una recuperación del 4,3% ya en 2021.

El presidente, Marcelo Rebelo de Sousa, ha apelado al mismo consenso que hubo entre todos los grupos políticos cuando se tomaron medidas para mitigar la crisis sanitaria, para que acuerden ahora las directrices del plan de desarrollo que consiga atajar la que ha definido como “brutal crisis económica y social” que enfrentará Portugal. 

En este marco, la tarea del experto Costa Silva entraría dentro de lo que él mismo denomina “una contribución cívica” con enfoques relativos a la recuperación y, por tanto, tendrá fecha de inicio y fin; concluirá una vez aprobado el Presupuesto Complementario y el Programa de Estabilización Económica y Social.

“No se trata de una revolución, sino de una transición, de una transformación de la economía portuguesa”, afirmó Antonio Costa Silva sobre el plan de impulso de la economía que preparan en Portugal.

Antonio Costa y Silva tiene 68 años, es ingeniero de minas, profesor universitario, alto directivo en empresas del sector energético, conferenciante, escritor y aficionado a la poesía, un ‘hombre del Renacimiento’ que cree, por encima de todo, en “la alteración del paradigma de la matriz energética”. Es la persona elegida por el primer ministro portugués Antonio Costa por “buena persona y gran experto” para idear la estructura de la nueva economía portuguesa, un proyecto cuya primera parte se debate hoy y que, también en palabras del primer ministro, “abarcará más de una legislatura”.