La esfera del dragón chino y la bola de billar 8
-La anécdota de la esfera me recuerda algo-, murmuré. Anquet se acercó. Sentí su brazo contra el mío. -I’m all ears-, susurró
-La anécdota de la esfera me recuerda algo-, murmuré. Anquet se acercó. Sentí su brazo contra el mío. -I’m all ears-, susurró
Always loyal to romance. Esto es, siempre contigo.
Saqué la frase de la galleta de la suerte: «cualquier día del año puede ser 14 de febrero.»
En este contexto, no quedaría mal recordar a Carmen Balcells, restauradora, como Don Quijote y Sancho, de entuertos letraheridos
¿Ofrece alguna garantía la fe en el ritmo de la prosa?
Las seis publicaciones han sido, sin saberlo, el preámbulo a esta columna inconclusa, que no ha publicado lo que ha quedado en el tintero.
Las palabras también dicen lo que desconocíamos
Cuando mencionamos la muerte de la literatura no pretendemos ahondar tanto en la frase en sí misma (dos sustantivos, un par de artículos definidos, una preposición), como en lo que significa (sin Eco).
La sombra usó la filosofía alemana para aparecer.
La ficción completa lo que resta; dispone un escenario donde, en el mejor de los casos, acrecienta lo oscuro.
La idea de escribir, probablemente podría remontarla a la secundaria, la preparatoria, cuando vi que no tenía cabeza para ello.
Ayer, cuando redactaba el escrito en el café, sabía que lo reflejado en las palabras no se distanciaba tanto de lo que en realidad quería decir.
El libro está ambientado en la Italia, España, Nueva España, del siglo XVI. Aborda la historia del hurto de un volumen de poesía de la Biblioteca Apostólica Vaticana, que fue a parar a México,
¿No buscó Jorge Luis Borges —acaso con demasiada fortuna— al otro Borges, en El sur?
Lo demás, la y el lector, las estrellas del cielo, las plantas de la ventana, lo saben. Evitaré la fatiga de leerlo.
El libro que glosaba el original chino tenía la marca de imprenta de un establecimiento de la calle Revolución. El tiraje constaba de 42 ejemplares.
Tenemos a la vista el nombre asignado al cono de luz —visto desde otra perspectiva, parece compartir su arquitectura cambiante con la arquitectura de un hermoso cuerpo humano—, se llama Laomao.
Me ha sucedido lo que mismo que con Zhu Xi, Cao Xueqin, Wu Cheng’en, Li Qingzhao, etc., o, para que ustedes entiendan, en términos latinos, con Francisco Colonna, Enrique de Villena, Manuel Rodríguez Herrero, etc.
Un nadador acaba con la piscina olímpica, la destroza, la hace suya, la gira y azota con sus brazos y hombros poderosos, Atlas de una nueva Atenas.
El asombro de vivir carecía de importancia y todo se reducía, como el polvo, o la muerte, a un sueño infinito, de pasión y búsqueda.