El centro museístico salmantino incorpora un vehículo italiano del año 1994 equipado con un motor V12 para su exposición de otoño
El Museo de Historia de la Automoción de Salamanca (MHAS) ha presentado su nueva pieza del mes para este otoño: un Ferrari 512 TR del año 1994. Con esta incorporación temporal, el centro expositivo acerca a los visitantes un modelo representativo de la evolución mecánica de la firma italiana del caballo rampante.
Equipado con un motor V12, este automóvil fue concebido para el mercado de altas prestaciones. El vehículo combina tecnología, potencia y diseño, situándose dentro de la trayectoria de la marca como el eslabón directo entre el Testarossa original y sus evoluciones posteriores.
La institución no ha precisado en su comunicado los horarios de visita, el precio de las entradas ni la fecha exacta hasta la que permanecerá expuesto el vehículo en sus instalaciones.
Para contextualizar el significado de este modelo de 1994, el museo salmantino repasa los orígenes del fabricante en los años veinte. En aquella década, el piloto de competición Enzo Ferrari estableció una relación profesional con la firma Alfa Romeo y, en 1929, fundó una pequeña escudería con su apellido que utilizaba inicialmente vehículos de dicha marca italiana.
Diez años más tarde, en 1939, el fundador se desvinculó de Alfa Romeo para iniciar su propio proyecto industrial y competir contra su antigua colaboradora. Desde su factoría Auto Avio Costruzioni, situada en la ciudad italiana de Módena, comenzó a ensamblar sus primeros coches de carreras, denominados 815.
Finalizada la Segunda Guerra Mundial, la producción se trasladó a la localidad de Maranello, momento en el que nació oficialmente la marca Ferrari. Las victorias obtenidas en pruebas como la Mille Miglia y las 24 Horas de Le Mans impulsaron la trayectoria de la firma.
Durante la década de los cincuenta, el fabricante consolidó su presencia en las competiciones deportivas y su apuesta por la innovación mecánica. Al mismo tiempo, la necesidad de obtener recursos económicos llevó a la empresa a diversificar su producción, adaptando los diseños de competición al mercado comercial de vehículos de colección, legado del que forma parte el ejemplar ahora expuesto en Salamanca.