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¿Por qué los compositores crean música propia? Preguntamos a 15 creadores salmantinos
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15 compositores salmantinos de diversos estilos musicales confiesan sus motivos para crear sus propias canciones

¿Por qué los compositores crean música propia? Preguntamos a 15 creadores salmantinos

Publicado 31/10/2026 09:27

Preguntamos a 15 compositores salmantinos de variados estilos musicales cuáles son sus motivos para crear canciones. ¿Por qué crean música propia en Salamanca, a pesar de las dificultades para difundirla?

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, los músicos salmantinos crean magníficas composiciones. En un mundo saturado de propuestas culturales y de entretenimiento, en el que tan difícil es destacar, nos surge una duda más que razonable: ¿por qué lo hacen?

Desde luego, no es por imperativo legal, ni porque esperen hacerse ricos vendiendo discos, porque ganarse la vida con la música es viable en el mundo de la enseñanza musical, en el de las orquestas de verbena, y en ciertos ámbitos de la música clásica o el folclore charro. Pero vivir de la música propia, es decir, de componer tus propias canciones, ya supone un reto infranqueable para la mayoría de los mortales.

Yo tengo mis propias razones para crear mi música; luego te confesaré algunas, pero he pensado que sería mejor preguntárselo directamente a algunos músicos de nuestra tierra, a ver qué piensan ellos:

Respuestas de músicos salmantinos veteranos

El más escueto y directo ha sido Raimundo Martín Luengo, más conocido como Rai, un músico veterano, que ha fundado muchas interesantes agrupaciones como UA, cuya canción “Cantante de ópera” tuvo un gran éxito nacional en los años ’80, y más recientemente, SalamanRai, SUMARUA o Rai Anciola, entre otras, a menudo en estilo world-music.

Personaje inquieto donde los haya, técnico de sonido para actuaciones en directo y en su propio estudio de grabación Oda, Rai confiesa:

“Creo música propia para sentir que estoy vivo”

Ahí es ná.

También de los ’80 viene Quique, baterista de Playas de Alejandría, conocido grupo pop que ha resurgido recientemente con su formación original, y al igual que Rai, han participado en el disco recopilatorio “Nuestra Música A Nuestro Ritmo”. Quique incide en lo que comenté al principio del artículo:

“Crear música es encender un foco para mirar lo que hay dentro de ti y luego exponerlo a tu público. Actualmente la primera parte del axioma es la que inspira a la mayoría de músicos dadas las dificultades para llevar a cabo la segunda”.

Otro veterano, en este caso del mundo de la canción de autor, es Fernando Maés, que aporta una doble visión, desde dentro hacia fuera y sobre el impacto en el público:

“Hago música propia porque me gusta plasmar en canciones lo que me inquieta, me preocupa o simplemente me apetece contar a otros y porque creo que las canciones les sirven a quienes las escuchan en algún momento de su vida.”

Y ya que estamos entre tocayos, el pianista, compositor y cirujano pediátrico Fernando Viñals, jazzero de pro, fundador de la asociación Amajazz y director artístico del Festival Internacional de Jazz de Salamanca, y que acaba de publicar su delicioso álbum “Sombras de Luna”, disponible en YouTube, reivindica la proyección al exterior de su mundo interior:

“Llevo toda la vida haciendo música propia, muchas veces versionando los temas de otros que se convertían en un poco míos y otras, componiendo o tratando de crear lo que me sale de dentro y así he tocado y guardado conmigo parte de mis momentos más íntimos e importantes”.

¿Y qué mueve a un veterano músico del mundo de las orquestas de verbena a crear su propia música? Antonio Nuevo, bajista de la Orquesta Bronce, y miembro del grupo de rock “Old Virginia”, responsable del procesamiento final del sonido de los dos discos recopilatorios de A Nuestro Ritmo, no se corta un pelo y tira balones fuera:

“¡¡¡Porque la música nos eligió!!! Y dejamos que la música nos haga cada día a nosotros mismos…”

CD recopilatorio de música de grupos de Salamanca - Nuestra Música A Nuestro Ritmo

La generación X de músicos salmantinos toma la palabra

¿Pensarán de otra forma los músicos menores de 60 años? Sin querer, y sin pretensión metodológica alguna, he ido colocando primero a los más longevos, quizá por respeto a las canas, así que escuchemos a los de la Generación X e incluso Y (así, a ojímetro).

Esther Valverde y Dani H. Serrano, del grupo Bye Bye Lullaby, que acaban de publicar varios singles de su nuevo álbum “La Rodadora”, como nos explicaban en A Nuestro Ritmo (Radio Oeste), nos dicen:

“Es nuestra forma de expresarnos, una manera de conectar con nosotros mismos y con los demás, un método de transformar algo íntimo en algo compartido”.

En Madrid vive Carlos Guervós, músico todo terreno, con pasado en el grupo tecno Visión Simultánea, y gran experto en propiedad intelectual, que nos impartió una estupenda conferencia en las V Jornadas Inspirados por la MusSa, y que ha publicado recientemente un disco con planteamientos muy reivindicativos, “El Inútil Combate”, que defiende la necesidad de luchar por un mundo mejor, y falta nos hace:

“Todos necesitaríamos reflexionar sobre la realidad, reivindicar la dignidad humana y también encontrar belleza en las cosas. No creo que la música sea simplemente algo que hacemos, sino una manera de entender el mundo y relacionarnos. Yo intento hacer música porque no quiero permanecer en silencio ante la vida.”

Óscar García, alma del grupo Almirante Benbow, representante salmantino del AOR (rock orientado a adultos), ganador del V Concurso Municipal de Bandas de Salamanca, y que actualmente está preparando las canciones que se grabarán como premio principal del certamen, coincide bastante con el efecto terapéutico que expresaban los Fernandos:

“La música siempre la he entendido con una forma de salvación… y en mi caso hago mi propia música para desatascar mi corazón, mi alma y mi mente…”.

Otro cantautor, Juanjo Valle, cuyo disco “Lo que nunca imaginé” ya comentamos en esta columna, y que ya está grabando nuevas canciones, se excede en la longitud que le propuse, pero tengo que perdonarle en honor de nuestra longeva amistad, y porque me pidió tocar el teclado en su última canción “Playa Soledad”, lo que me hizo mucha ilusión. Además, termina reivindicando el papel de los compositores, a menudo opacados por los intérpretes, más fotogénicos:

“Componer es un estado de ánimo, a veces de tristeza, alegría, nostalgia. Es una necesidad. El ser humano desde sus orígenes pintó en las cuevas, sobre las paredes, los enamorados en el tronco de un árbol. Necesitamos expresar sentimientos, rotulados en papel y acompañados de una melodía y un tempo. En mi caso una necesidad y a la vez un desafío por dar forma poética a un tema que merodee en mi cabeza y transfórmalo en canción cargada de emoción y sentimiento. Si yo no me lo creo no será una canción que cante. Espero emocionar al escuchante. Ese es mi propósito.

Es tan complejo hacer una canción y tan fácil destrozarla.

Los autores y creadores merecemos el mismo respeto que los ejecutantes. Tal vez nosotros tenemos una desventaja o una virtud: nos sabemos desnudar tantas veces como canciones creamos.”

El otro incontenible de hoy es Pablo García, bajista de Ruido de Fondo, irreductible grupo del Barrio de El Rollo (¿qué mejor nombre de barrio para un grupo de rock?). Como sé que mi redactor jefe César García es un dedicado fan del sexteto (por el apellido, hasta podrían ser hermanos; también Oscar Benbow), y además, Pablo reivindica con fuerza la música propia, ahí tenéis su interesante aportación casi completa:

“Hacemos música propia porque expresar lo que llevamos dentro creando una canción es un recorrido apasionante. Salvando las distancias, es como un pequeño parto, y compartido con amigos es una pasada. Ver como un esbozo de letra y de sentimientos musicales que surgen de tus propias vivencias, se modulan o enriquecen con las ideas de tus compañeros de banda en los ensayos, llega a presentarse al público como una canción completamente original, y que funcione, transmita y les haga reír, llorar, cantar, bailar..., eso es lo que da sentido a nuestra afición-adicción.

Hacemos música propia porque si no, no nos sentiríamos verdaderos músicos, porque no nos gusta vivir de la creación de otros, y nunca nos gustaría suplantar a artistas consagrados en un escenario para ganar cuatro duros.

Hacemos música propia porque sentimos el rock and roll que mamamos desde jóvenes, y porque estamos convencidos de que con grupos como nosotros la música continuará ofreciendo nuevas experiencias, no nos quedaremos siempre viendo a orquestas o empresas-espectáculo cantando las mismas canciones de siempre. […]”

Millenials y Centenials también crean buena música

Seguimos recortando la edad, y llegamos a las generaciones Z e Y, que vienen con la guitarra y el micrófono bien afilados y con mucha formación musical a cuestas.

Y comenzamos repitiendo apellido con Manu García, multi-instrumentista, profesor de música y batería del grupo Orca, ganador el año pasado del último Concurso Municipal de Bandas de Salamanca. Manuel nos escribe sobre la creación como autosatisfacción, y el placer de exponer tus creaciones:

“Depende de lo que uno reflexione puede dar una respuesta más o menos larga. No lo considero algo místico, y es una cosa que mucha gente puede hacer, no se necesita nada especial para hacerlo. Lo que sí intento es hacer algo que me guste, que me resuene, que responda a preguntas que me hago a mí mismo.

Después viene el compartirlo, que también da un poco de subidón, tanto con las buenas como con las malas impresiones. Es un viaje de autoconocimiento, compasión, exigencia, egoísmo y desinterés, una experiencia que recomiendo a otros músicos y aliento a mis alumnos. Nunca se sabe qué se puede descubrir por el camino.”

Y de un Manuel a otro: Nel Rodríguez, que no es García, pero sí es psicólogo, guitarrista y cantautor exiliado a Madrid por motivos laborales, como tantos otros jóvenes. Con tres discos publicados, “No sé vivir sin llover”, “La Levedad de la vida” y el reciente “Lo que encontré rebuscando en mis archivos”, comparte con Manu y con Óscar el haber ganado el famoso Concurso Municipal de Bandas de Salamanca. Nel refleja el viaje dual interior-exterior de la música propia:

“Yo hago música desde dos perspectivas diferentes:

- Una parte de mis canciones es completamente introspectiva. Uso la música para contar lo que me pasa, mis reflexiones, mis anhelos... la música se vuelve un refugio donde guarecerse del mal tiempo y celebrar los días felices.

- Por otro lado, mi música es un servicio; ya no es para mí, sino para los otros. Pongo voz a injusticias, vivencias ajenas, historias... a todo aquello que creo que puede contribuir a construir un mundo más amable.”

Terminamos la ronda de encuestas con Devah, una joven que se define como artista de pop cinemático y tiene en su haber 2 álbums eclécticos en lo musical y dedicados a diversas situaciones emocionales difíciles, con orientación cercana a la resiliencia y la autoayuda.

“Crear música propia es mi terapia y mi forma de vivir presente. Escribo canciones para sanar, para dejar atrás errores del pasado, pero sobre todo para que la persona que escuche mi música sepa que no está solo.”

¿Por qué comencé a crear mi propia música?

Hasta ahora, mi tarea ha sido sencilla: reflejar lo que opinan grandes compositores salmantinos. Son sólo algunos de los muchísimos que crean nueva música de todos los estilos en nuestra tierra. En mi interminable lista de proyectos pendientes me apunto reunir a muchos más en otro artículo o publicación posterior, pero primero debo dar la cara personalmente.

Para mí la música siempre fue mi principal pasión; no sólo escuchar la obra de otros, sino también componer mis propias canciones. Nunca quise estudiar en el Conservatorio para no convertirla en un objeto de estudio de teoría, de exámenes, de horarios, etc. Me habría venido genial saber mucho más de armonía, haber practicado instrumento con un profesor, etc, pero en los ’80 no había (o yo no conocía) Escuelas Municipales de Música donde aprender a tocar como afición y no como una carrera profesional.

A mediados de los ’80, con 20 añitos recién cumplidos, Miguel Ángel Egido y yo montamos el grupo Ciborg con mucha ilusión a pesar de nuestra “indigencia instrumental”, como la definió Juan Mari Montes, porque no teníamos un duro, y los sintetizadores eran carísimos para nosotros. Ya no recuerdo si pretendíamos ser estrellas del tecno-rock o si sólo queríamos ligar, como suponíamos que conseguían los rockeros.

Pero lo que sí está claro es que queríamos crear nuestra propia música, al estilo de grupos como Kraftwerk, Aviador Dro, Azul y Negro o Ultravox (el nombre de éste último ahora parece la definición de cierto partido político). Y lo hacíamos con la inmensa ilusión de que a alguien más le pudieran gustar nuestras canciones. No llegamos a ninguna parte en cuanto a repercusión pública, pero disfrutamos un montón, y todavía hay quien guarda en cassette una maqueta nuestra de aquella época. En 2022 aprovechamos los medios modernos para regrabar una de esas canciones, más una versión de Kraftwerk, ambas disponibles en YouTube.

Pero volviendo al presente: ¿Por qué sigo haciendo música en el siglo XXI?

  • Porque me permite desarrollar una inquietud creativa cultural en el único arte con el que me atrevo: la música, e integrarla con el teatro y los cortometrajes.
  • Porque la creo sin presiones comerciales; sin cesiones a modas, tendencias o estilos estrictos; sin prisas, y con la maduración adecuada.
  • Porque me siento muy orgulloso de mi música, no porque crea que es la mejor del mundo, ni mucho menos, sino porque es mía y de los grandes músicos que colaboran conmigo, compañía que para mí es un auténtico lujo.
  • Porque aunque la oferta musical al alcance de todos es abrumadora, y es casi imposible que alguien más allá de tu círculo más cercano dedique unos minutos a escucharte, a veces mi música llega a oídos atentos que lo reciben con gusto.
  • También por cierta vanidad, ¡qué narices!, porque me encanta que un oyente, especialmente si es músico, me diga que suena muy bien.

¿Y cuál es mi asignatura pendiente con mi música propia?

Sin duda, terminar mis próximos discos, porque llevo varios años grabando un álbum que finalmente, se convertirá en dos... más difícil todavía.

Y lo que será mucho más complicado: tocar mi música en directo, porque quiero sentir el mismo placer que disfruto como teclista en The Bernardas. Toco madera, que para algo soy hijo de ebanista.

música de FerCyborg en YouTube

(Música de FerCyborg en Youtube)

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Texto y fotos: Fernando Sánchez Gómez (FerCyborg)

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