El cantautor eléctrico salmantino lanza su álbum debut “Lo que nunca imaginé”, un decálogo de buenas canciones donde la belleza de sus versos marida estupendamente con estilos musicales variados.
Hace muchos años que conozco a Juan José Valle, un cantautor eléctrico con larga trayectoria en la escena musical salmantina. A finales de los años 80 compartí con él uno de sus primeros proyectos, llamado “Dirección Prohibida”, donde jugábamos con el pop y el rock con mucha más voluntad que medios, dejando grabadas en cassette un puñado de canciones propias que Juanjo recuerda con cierta vergüenza y yo con mucho cariño.
El grupo hizo honor a su nombre y no pasamos de tocar y grabar nuestras canciones en casa, pero sus siguientes proyectos “Viejas Tradiciones” y “La Línea” tuvieron mucho más recorrido, y se prodigaron ampliamente en los escenarios.
Nos hallamos, pues, ante un veterano que el 30 de Enero en la sala B del CAEM nos presenta en concierto su primer disco “Lo que nunca imaginé” con una sólida banda de músicos curtidos en batalla, una interesantísima colección de artistas invitados y un álbum que fácilmente podría causar adicción si te atreves a escucharlo. Quedas advertido.
Después de décadas dedicándose a la promoción musical desde su empresa Espectacularia SL, después Dulce Ruido SL, representando a orquestas como Seven, Apolo, y otras muchas agrupaciones, en 2020 llegó el infausto COVID que golpeó duramente a todo el sector musical. Juanjo se convierte en portavoz de la sección salmantina de MUTE (Movilización Unida de Trabajadores del Espectáculo), una organización que reivindicaba atención y ayudas para una industria del espectáculo en grave peligro por las restricciones sanitarias causadas por la pandemia.
Poco después, forma con su hijo Nico Valle un nuevo proyecto musical: 10CuerdasPop, donde las 4 cuerdas del violonchelo del joven se unen a las 6 de la guitarra de Juanjo, que suspende matemáticas, porque olvidó sumar sus propias cuerdas vocales, imprescindibles en esta formación. Los Valle tiene buenos amigos, no iba a ser yo el único, y era habitual agregar en sus recitales más cuerdas vocales y de guitarra como las de Hugo García Bernalt (Bernalt Way, ex Terapia Nacional o Almudena Simón (Grado 33).
Pero dejémonos de aritmética irrelevante, porque lo importante es que el dúo ofrecía hermosos espectáculos donde a las versiones de famosas canciones del pop español se iban incorporando cada vez más temas propios de Juanjo. “Siempre había tenido un aguja clavada en mi corazón; tendría que retomar la composición, volver a cantar. Lo que pasa es que uno se mete en este embolado, estas rutinas y estos carruseles que dan vueltas y vueltas, y nunca paran, y no hay momento de apearse y decir: ¡basta ya!”, nos confesaba en una entrevista que le hicimos hace un par de años para Viviendo en la Era Pop (Radio USAL).
Y así, desde 2023 va publicando sus canciones en las plataformas, y va amasando poco a poco, cariñosamente, este disco de debut en el que destila sus esencias, con la colaboración de grandes instrumentistas.
Y es que crear todo un disco supone un gran esfuerzo, y no sólo artístico. Como Juanjo sabe perfectamente gracias a su experiencia profesional, un álbum de larga duración es también un desafío económico que requiere reunir recursos, músicos, estudios de grabación, mil y un desafíos y detalles que lo retrasan todo. Hay que conseguir bolos para financiar esos gastos, no basta con la ilusión, la creatividad y el talento.

Juanjo Valle, cantautor eléctrico salmantino
Pero el empeño al final logra sus resultados, y la espera ha merecido la pena. La suave y aterciopelada voz de Juanjo Valle acaricia sus poéticas letras, con un plantel de músicos de calidad que arropan sus composiciones y la dotan de nueva vida. “4 noches de verano”, la canción pop que publicó Juanjo en Youtube allá por 2020 con el único recurso de su guitarra y su voz, ahora goza de una presentación impecable, con un espléndido órgano Hammond de Kike Blanco (The Groovin’ Flamingos), unas guitarras con cierto toque country y preciosos solos de Miky Herrera, el sólido bajo de Edu Pérez (nominado a los premios Grammy Latinos 2010 con su grupo Taxi) y la eficaz batería de Coki Giménez (Fito, Rulo, Amaral, M-Clan). Colaboradores de lujo para vestir como se merece la música de Juanjo.
Jugando al despiste, el disco comienza con unos compases lánguidos de guitarra acústica y voz, lo que presagia un típico disco de cantautor… ¡qué pereza!, dirán algunos. Pero un suave Hammond da el primer aviso, y enseguida entra una compacta banda rockera que deja las cosas en su sitio: “Lo que nunca imaginé” no es un disco de folk, no es un disco famélico con carencia instrumental, sino todo lo contrario: una propuesta que sabe conjugar la caña con la delicadeza.
Recordando el pasado, la primera canción recuerda las “Tardes en Anaya”, que Juanjo fecha en el año 92, aunque yo recuerdo compartir alguna litrona de cerveza y tocar algo con la guitarra sentados en los bancos de esa plaza 3 ó 4 años antes. En Julio de 2024 grabó allí un emotivo videoclip acompañado de sus músicos y de un montón de amigos; me perdí la ocasión por culpa de alguna de mis obligaciones, pero disfruto mucho viéndolo en YouTube.
El disco coquetea con el bolero en “Brindemos“, una canción que no puede ser más Calamaro; se transmuta en Simon & Garfunkel con “Y no estás tú”; se decanta por el rock en “Todo irá bien”, escrita en pandemia bajo su demoledor efecto en el sector música; salpica swing en “Donde las estrellas”…
Se combinan a la perfección los distintos estilos que visten las canciones de Juanjo, aportando variedad a este álbum, que en absoluto parece un disco de debut. Del intimismo de las baladas, al rock, al folk americano, con aditivos country, swing o lo que mejor le venga a cada una de las letras.
Tras pasar por “tardes en Anaya”, “cuatro noches de verano”, “Marzo”, “los primeros rayos de sol”, “donde las estrellas” y otros temas, el disco, aplicando una lógica aplastante, termina con “Cuando se apague la luz”. Un suave piano eléctrico y una delicada armónica canción dan paso a la dulce voz (que no dulce ruido) de Juanjo, y después, un discreto bajo y una liviana batería. Delicioso. Ya os avisé que esto va de dulzura y delicadeza, aunque lo quiera disimular con toques pop y rock.

La banda de Juanjo Valle posa en Salamanca
Grabado en los Estudios Minuszero de Zamora y producido por Edu Jerez, que también es el autor de la música de “Y no estás tú”, el disco suena realmente bien y su escucha no cansa en absoluto.
Además de los ya citados, entre los músicos que han participado está Diego Turrión cuyo piano se luce en “Marzo”, una emotiva canción dedicada a la memoria de su madre; las versátiles guitarras de Miky Herrera (Orquesta la Huella, ex Doctor Pólvora…), la gran experiencia de Antonio Imaz al bajo (Orquesta Seven), las baterías de Cristian Murgui (Bye bye lullaby, Orquesta La Huella, Orquesta Golden), Fran Pérez y Yoyo Bey, las guitarras y el Theremin de Alvaro Espinosa, y la voz de Almudena Simón (Grado 33). Un estupendo plantel de veteranos instrumentistas que han grabado este disco que estará a la venta en el concierto del día 30.
El hermoso diseño gráfico del disco, obra de Nuria Medina, encaja como un guante de terciopelo en la música del álbum, y la portada simboliza cada canción con una ilustración (me ha salido una rima). Es decir, cada ilustración ilustra, que al fin y al cabo es su trabajo (esta última rima es asonante). Se podría decir que Nuria le ha dado una buena galleta a Juanjo, porque “galleta” es el nombre técnico del diseño circular del disco en sí; creo que le ha quedado realmente bella.

Con ímpetu juvenil, Juanjo vuelve a la música tras mucho tiempo, y lo hace cantando unas letras del eterno tema, el amor, con un tono que recuerda a las de muchos ventiañeros cantautores, que a menudo me suenan no sólo melancólicas, sino bañadas en la desesperanza y el sentimiento trágico de la vida.
Los amores perdidos, los sueños rotos, las esperanzas decepcionadas, las dudas existenciales y la desconfianza en el futuro son temores habituales de estupendos jóvenes letristas como el flamante ganador del IV Concurso de Bandas de Salamanca Nel Rodríguez, Laura Crimson, o de grupos de rock como Sin Sentido, por citar sólo algunos artistas salmantinos.
“Dicen que la vida es la espuma de mar; a veces te acaricia y otras tantas se nos va”, canta Juanjo en “Y no estás tú”. “Mi voz parpadea y se quiebra entre surcos de tristeza”, se lamenta en “Marzo”. “Si pudiera olvidar los versos que te pensé, si pudiera borrar tus pasos sobre mi piel”, añora en “Donde las estrellas”…
Claro que no todo es desamor. Juanjo retrata la superficialidad del mundo actual con frases como “noticieros baratos con chicas bonitas venden caos total” (Todo irá bien). Las emociones personales se me antojan extrapolables a la situación geopolítica: “Mi mundo enloquece sin saber lo que vendrá / las hogueras queman lo cierto / las hogueras queman la paz” (Con los primeros rayos de sol).
¡Animaos, leñe, que nos tenéis que pagar la pensión a los de mi generación!
Pero hay esperanza. En “Cuatro noches de verano” declara embelesado: “Tres noches contigo son un suspiro, dos noches sin ti una eternidad / mi puerto, mi faro, mi luz encendida”. Y afirma en “Cuando se apague la luz”: “Quedan las canciones para ti, quedarán algunos versos sin escribir”, letras que esperemos que nos vaya regalando en próximas canciones, porque el proyecto de Juanjo Valle merece la pena, tiene calidad y mucho recorrido por delante. Lo más difícil es publicar el primer disco, reunir una banda para llevarlo a los escenarios, exponerlo al juicio del público. Y eso lo va a cumplir con muy buena nota en el concierto de presentación.

La banda pop-rockera de Juanjo Valle
La obligada cita es el último viernes del mes de Enero a las 22:00 horas en la Sala B del CAEM, un auditorio perfecto para este tipo de actuaciones, con un gran sonido e iluminación a cargo de estupendos técnicos.
Además de la banda, formada por el propio Juanjo Valle a la voz y guitarra, Antonio Imaz al bajo, Miky Herrera a las guitarras, Miguelín a la batería y Andrés González (Orquesta Seven) a los teclados, participarán varios invitados de lujo: Hugo Curto (U-Msk, Cures) y Diego Turrión al piano, Almudena Simón y Candela Martín a la voz, y Nicolás Valle al cello, un aliciente más de esta velada.
En el recital Juanjo y su grupo irán interpretando los temas del disco, salpimentados de conocidas versiones del pop y el rock nacional, más una de las canciones del repertorio de La Línea, un recuerdo al pasado de un artista que por fin se ha atrevido a dar el paso de volver a los escenarios con su propia música, con una banda potente, y presentando un disco del que estar orgulloso.
Yo sí imaginé que el disco de D. Juan José Valle sería una delicia. Y no me equivoqué.
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Texto: Fernando Sánchez Gómez (FerCyborg)
Fotos: Miguel Guerra
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