El espada falleció tras sufrir una cornada en las fiestas patronales de agosto de 1952, un trágico suceso que inspiró la copla 'Romance de valentía' cantada por Concha Piquer, y que marcó la vocación de El Viti. Familiares del diestro, vecinos y profesionales taurinos participaron en el acto
Masueco de la Ribera ha rendido este sábado un emotivo homenaje póstumo al torero sevillano Antonio del Castillo, fallecido el 19 de agosto de 1952 tras sufrir una cogida en esta plaza durante un festejo de sus fiestas patronales. El acto central ha reunido en el municipio a familiares del diestro llegados desde Sevilla, profesionales del mundo del toro, vecinos y aficionados de la comarca de Vitigudino.
El homenaje ha tenido como eje principal el descubrimiento de una placa conmemorativa ubicada en la plaza Consistorial de Masueco de la Ribera, una iniciativa que busca preservar el recuerdo del novillero natural de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), quien sufrió una cornada mortal en este coso y falleció mientras era trasladado de urgencia para ser intervenido en el consultorio de Vitigudino.
La colocación de esta placa ha sido posible gracias a la implicación económica del vecino e hijo adoptivo de la localidad Luis María López. La ceremonia ha contado con la presencia de allegados a testigos de aquel suceso, dos sobrinos del torero y diversas personalidades del ámbito taurino provincial, como el escritor y crítico Paco Cañamero, autor de la biografía novelada de Antonio del Castillo y que lleva por título Romance de valentía (2024), una obra de investigación que detalla cómo llegó el novillero sevillano a la provincia de Salamanca, los días previos al festejo y el desarrollo de aquella tarde en Las Arribes. Cabe señalar que el título del libro de Cañamero coincide con lel nombre de la copla que décadas antes llevara Concha Piquer por los escenarios de toda España inmortalizando este trágico suceso.
El acto ha sido conducido por el periodista taurino Javier Hernández, quien ha destacado la figura del novillero y la importancia de la literatura para mantener vivo su legado. Durante su intervención inicial, el presentador ha recordado la humildad de los orígenes del torero en tierras sevillanas, su paso por el servicio militar en el Sáhara y el apoyo que recibió de figuras como Isidro Jumillano, su banderillero y mentor Pabesio, o compañeros de la época como Zamorano, Jerte y Toreri.
"No vengo a hablar de un hombre que se fue, vengo a hablar de un hombre que se queda, porque mientras haya alguien que pronuncie su nombre con cariño, Antonio no se ha ido del todo", ha señalado Hernández. El periodista ha subrayado que el diestro "hizo con su miedo lo que hacen los grandes: lo convirtió en un arte", transformándolo en temple y quietud en las plazas de talanquera.
Antes de proceder al descubrimiento de la placa, y a petición del alcalde, los asistentes han guardado un minuto de silencio en memoria de las víctimas del reciente accidente de tren en la localidad toledana de Urda. Acto seguido ha tomado la palabra el regidor de Masueco de la Ribera, Ventura Jiménez, quien ha agradecido la asistencia de los vecinos y de las personas desplazadas desde otros puntos de la geografía española.
"Creo que se ha esperado más tiempo de lo debido para hacerle este reconocimiento porque han pasado aproximadamente 70 años", ha manifestado el regidor. Jiménez ha recalcado que el novillero "ha significado mucho para este pueblo y lo sigue significando", asegurando que los vecinos que vivieron aquella tarde "se acuerdan y lo tienen muy en cuenta" con un cariño enorme.
Texto de la placa: Antonio del Castillo, novillero natural de Guadaira, recibió una jornada mortal en esta plaza de Masueco de la Ribera el 20 de agosto de 1952. Falleció al ser evacuado a Salamanca. Su tragedia inspiró al célebre 'Romance de valentía' inmortalizado por Concha Piqué y despertó en un niño llamado Santiago Martín 'El Viti' la vocación que habría de convertirlo en torero, quien con el nombre de 'El Viti' sería una leyenda.
El alcalde ha cedido el honor de descubrir la placa a los familiares del torero. En el texto grabado se recuerda cómo la tragedia de Antonio del Castillo no solo inspiró la famosa copla, sino que también despertó la vocación taurina en un niño llamado Santiago Martín, quien años más tarde se convertiría en leyenda del toreo bajo el nombre de El Viti.
En representación de la familia ha intervenido Vicente del Castillo, sobrino del homenajeado, quien ha viajado junto a su hermano desde Alcalá de Guadaíra. Durante su discurso, ha explicado que el recuerdo del novillero se mantuvo vivo en su hogar gracias al empeño de su padre, Agustín del Castillo, a pesar de que para otros miembros de la familia fue un episodio tan doloroso que se intentó silenciar.
"Antonio dio con la tierra correcta, con las personas correctas que han sabido mantener su memoria tantos años después", ha expresado su sobrino. Asimismo, ha agradecido la labor de investigación de Paco Cañamero por haber unido a través de la historia a los municipios de Alcalá de Guadaíra y Masueco de la Ribera, deseando que la placa sirva de inspiración a las generaciones futuras sobre la importancia de luchar por los sueños con coraje.
Por su parte, el impulsor de la iniciativa, Luis María López, ha tomado brevemente la palabra para agradecer la presencia de todos los aficionados, de los representantes municipales y de profesionales del toro como el matador Ángel Pascual Mezquita y los banderilleros Arturo padre y Arturo hijo, congregados a las puertas de su domicilio.
El homenaje ha permitido conocer detalles inéditos sobre las circunstancias que rodearon aquel festejo. El matador de toros Ángel Pascual Mezquita ha revelado durante su intervención que el novillero anunciado originalmente para lidiar aquel día era su amigo Adolfo de la Fuente, quien está próximo a cumplir 99 años.
Según ha relatado el diestro, el festejo de Masueco lo organizaba el padre de Adolfo, Primitivo de la Fuente, conocido como El Primi. "El padre, al ver los toros tan grandes que habían elegido para traer ese día, quitó a su hijo y puso a Antonio del Castillo", ha explicado Mezquita, quien ha mostrado su honra por participar en el tributo a un compañero que buscó triunfar "hasta las últimas consecuencias".
El cierre de las intervenciones ha corrido a cargo de Salustiano Luffiego, vecino de Bañobárez y nieto del propietario del astado que causó la muerte al novillero sevillano. Luffiego ha compartido la historia familiar transmitida por su madre sobre el origen de aquel animal en los años de posguerra.
"La historia del toro era de mi abuelo, el padre de mi madre. Lo trataron de uncir a la yunta y no fueron capaces; trabajaron lo dicho y lo no dicho", ha detallado Luffiego. Ante la bravura e indocilidad del ejemplar para las labores del campo, la familia decidió venderlo para los festejos de la Ribera, protagonizando finalmente la trágica tarde del 20 de agosto de 1952 que Masueco ha dejado hoy grabada en piedra para la posteridad.
El acto conluyó con un ágape ofrecido por el Ayuntamiento a los asistentes.