Saldeana ofrece un recorrido por caminos tradicionales que atraviesa un entorno de cortinas de piedra, construcciones ligadas al trabajo del campo y varios puntos con vistas sobre uno de los tramos más sorprendentes del río
El otoño invita a salir al campo y buscar lugares donde caminar sin las aglomeraciones de otros destinos más conocidos. En Las Arribes salmantinas, Saldeana ofrece una propuesta para quienes quieran aprovechar el fin de semana de Todos los Santos con una excursión por el entorno del río Huebra. El recorrido del Camino del Castro combina caminos rurales, con antiguos molinos y miradores naturales en un paisaje donde todavía se reconocen algunas huellas de la vida de generaciones anteriores.
La ruta es circular y permite regresar al punto de partida después de recorrer distintos parajes del término municipal. Desde el inicio, el caminante se adentra en un paisaje marcado por las construcciones tradicionales de piedra. Un recorrido en el que se puede disfrutar también de las parcelas delimitadas por cortinas y los terrenos que durante generaciones estuvieron ligados a la actividad ganadera. A medida que avanza, el camino se acerca al Arroyo Grande, donde aparece uno de los elementos más singulares de la excursión.
Junto al Arroyo Grande se conservan antiguos molinos que se utilizaron para moler cereal. Estas construcciones formaban parte de la economía de los pueblos de la zona y aprovechaban la fuerza del agua para una tarea básica en la vida cotidiana. Algunos han sido recuperados y permiten reconocer mejor cómo funcionaban estas pequeñas instalaciones. El paso por este entorno ofrece también una oportunidad para detenerse y observar el curso del arroyo antes de continuar hacia la zona de los miradores.
El itinerario gana interés a medida que se aproxima a los cortados del Huebra. Uno de los puntos destacados es el conocido como mirador del Fraile y la Monja, llamado así por las formas rocosas que recuerdan a estas dos figuras. Desde allí, las paredes del valle ofrecen una panorámica especialmente llamativa. También es un buen lugar para mirar al cielo y tratar de localizar algunas de las aves que habitan estos cortados, entre ellas los buitres leonados.
La ruta prosigue hacia otro punto panorámico desde el que se contempla el gran meandro que dibuja el río Huebra. El agua ha excavado aquí un valle profundo, con laderas escarpadas que muestran la fuerza de la erosión y explican buena parte de la personalidad de este paisaje de Las Arribes.
En este mismo paraje se encuentra el castro de El Castillo, un antiguo asentamiento vetón situado en una posición elevada sobre el meandro del Huebra y protegido en buena parte por los propios cortados del terreno. El enclave conserva un sistema defensivo en el que destacan una muralla de piedra y un campo de piedras hincadas, elementos que permiten hacerse una idea de la importancia que tuvo este tipo de poblado en la Edad del Hierro.
El yacimiento está protegido, sin embargo, su presencia ayuda a comprender el valor histórico de un entorno que ha estado habitado y aprovechado durante siglos. En el tramo final de la excursión, el paisaje permite seguir reconociendo otros vestigios de esa vida rural, como los corrales y las construcciones vinculadas al pastoreo. Son detalles que pueden pasar desapercibidos en una caminata rápida, pero que cuentan cómo se organizaba el trabajo en el campo antes de los cambios de las últimas décadas.
El itinerario tiene una longitud aproximada de seis kilómetros, aunque la distancia puede variar ligeramente según la variante que se siga. La Diputación de Salamanca lo recoge como un recorrido de dificultad baja-media y estima que puede llevar entre dos y tres horas. Es aconsejable llevar calzado adecuado y prestar atención en los tramos próximos a los cortados, especialmente si se realiza la excursión con niños.
Saldeana ofrece así una alternativa para pasar unas horas al aire libre durante el fin de semana de Todos los Santos, con un paseo que permite acercarse al paisaje de Las Arribes desde una perspectiva diferente y descubrir algunos de los rastros que ha dejado la vida tradicional junto al Huebra.