Ataviada gracias a la implicación cofrade
Nuestra Señora de las Lágrimas luce ya de luto en su ermita del Humilladero, preparada para recibir el mes de noviembre, unas fechas marcadas por el recuerdo, la oración y el cariño hacia quienes ya no están. La querida imagen se presenta desde hoy con la vestimenta enlutada propia de este tiempo de recogimiento, una estampa que invita a la reflexión y que vuelve a ser posible gracias al cariño, la dedicación y el trabajo desinteresado de cofrades y fieles, que cuidan cada detalle para mantener viva la tradición.