Miércoles, 28 de octubre de 2026
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Salamanca a otro ritmo: tres escapadas rurales para descubrir la provincia
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Salamanca a otro ritmo: tres escapadas rurales para descubrir la provincia

Publicado 28/10/2026 12:59

La Plaza Mayor y las dos catedrales suelen protagonizar las visitas a Salamanca, pero basta salir de la capital para descubrir otra provincia: pueblos de piedra, bosques de castaños, cañones fluviales y carreteras que invitan a viajar sin prisas. Tres paisajes muy distintos permiten organizar una escapada de fin de semana, incluso para quienes creen conocer bien la zona.

Sierra de Francia: pueblos para recorrer a pie

La Alberca es una buena puerta de entrada a esta comarca de calles empedradas, balcones de madera y fachadas tradicionales. Desde allí se puede continuar hacia Mogarraz, conocido por los retratos que decoran numerosas casas, o Miranda del Castañar, cuyo trazado medieval merece un paseo tranquilo.

Quien prefiera caminar puede elegir el Camino del Agua, una ruta circular por el entorno de Mogarraz y Monforte de la Sierra, entre vegetación, arroyos y obras de arte integradas en el paisaje. En otoño, los tonos de los bosques añaden un atractivo especial.

Arribes del Duero: miradores y una cascada inolvidable

En el oeste salmantino, cerca de la frontera portuguesa, el Duero discurre entre enormes paredes rocosas. Es un paisaje que sorprende por su amplitud y que se disfruta mejor alternando pequeños recorridos a pie con paradas en sus miradores.

Uno de los lugares más conocidos es el Pozo de los Humos, una cascada del río Uces a la que se puede acceder desde Masueco o contemplar desde la zona de Pereña de la Ribera. Su caudal cambia mucho según las lluvias: conviene consultar el estado de los senderos antes de salir.

Béjar y Candelario: montaña, arquitectura y buena mesa

Al sur de la provincia, Candelario conserva calles empinadas, regaderas por las que corre el agua y las características batipuertas de sus viviendas. Muy cerca, Béjar combina patrimonio histórico y acceso a rutas de montaña.

Es una zona especialmente agradable para caminar en primavera y otoño; en invierno, el tiempo y la altitud exigen preparar mejor cada excursión. Después de la ruta, un plato de cocina serrana es una excelente excusa para alargar la sobremesa.

Dormir cerca de la naturaleza cambia el plan

No hace falta encadenar visitas para disfrutar de estas comarcas. Elegir una base rural, desayunar sin horarios y dedicar tiempo a un único valle puede resultar más memorable que intentar verlo todo.

Quienes estén organizando unos días de descanso pueden comparar cabañas en Salamanca y escoger según la ubicación, los servicios y el recorrido que quieran hacer.

Un consejo final: elegir una comarca por escapada, revisar las condiciones de las rutas y reservar con antelación en festivos. Salamanca recompensa a quienes saben detenerse.