Con el silencio por compañía, podemos deambular por un paisaje apacible y autóctono, entre serranías suaves y cursos de agua, con la Serra da Lousã como contrafuerte
Casal de São Simão es una pequeña aldea del concejo de Figueiró dos Vinhos, subida a lomos de una pendiente sobre un inmenso valle. Se trata de uno de los 27 pueblos que forman la red Aldeias do Xisto, en el corazón mismo del centro de Portugal.
Este conjunto de aldeas comparte una fisonomía común: casas de piedra -muchas de ellas de pizarra-, y calles estrechas, que cuentan la vida serrana de otros tiempos.
Casal de São Simão estuvo a punto de desaparecer hace poco más de dos décadas, pero la casualidad hizo que un grupo de personas se enamoraran de estas serranías, su silencio y su autenticidad, recuperando muchas de sus construcciones, para transformarlas en segundas residencias y alojamientos de turismo rural.
La aldea invita al descanso, a pasear por el paisaje serrano y a disfrutar de la tranquilidad lejos de las prisas. Un lugar para sentir la verdad del interior, con el silencio como compañía, caminando despacio y en contacto con la naturaleza.
La entrada de la aldea está en un alto, casi en la cima del monte São Simão y el pueblo se extiende prácticamente en una sola calle descendente. En tiempos, fue uno de los más poblados de la comarca.
Con la llegada de esos nuevos moradores estacionales y su inclusión en la red Aldeias do Xisto este lugar fue regresando a la vida, transformado en un cuidado destino de fin de semana y de vacaciones. El lujo conviviendo con lo rural y, la autenticidad rural, convertida en un lujo.
Casal de São Simão cuenta con varias pequeñas rutas en sus alrededores. Una de ellas, circular y con una extensión de unos 5 km, transita por los lugares más bellos de la aldea. El llamado Vale da Abundância es un majestuoso bosque de especies autóctonas. El “Bosque Reliquia” es un sorprendente bosque de Laurissilvas, verdadero monumento vivo de lo que esta región habrá sido hace miles de años.
Continuando el sendero llegamos al enclave más potente del camino: las imponentes Fragas de São Simão, una grandiosa escarpa rasgada por la fuerza del agua, que aquí forma una apacible playa fluvial.
La comida que se prepara en estas casas es buenísima y sencilla. Entre las especialidades más demandadas está la Tiborna de Bacalhau: pan tostado con lascas de bacalao, todo generosamente regado con un aceite de oliva de excelente calidad; la Chanfana: carne de cabra macerada en vino durante dos días y cocida a fuego lento en una cazuela de hierro; el Maranho: un embutido a base de arroz, menudillos de carnero, carne de gallina, etc.; o la Tigelada Beirã: un riquísimo postre de la región de la Beira.
Las cuatro estaciones aparecen bien reflejadas en estos paisajes y todas son una buena época para visitar Casal de São Simão. En primavera, para ver lucir estas tierras como un vergel. En verano, para nadar en alguna de sus playas fluviales. En otoño, para apreciar los colores de la arboleda y la recogida de castañas y madroños. Y en invierno, para pasear acompañados por un clima húmedo y templado y calentarnos al amor de la chimenea. Casal de São Simão es una Aldeia de Xisto que convida a quedarse, en cualquier estación del año.
A pesar de la dureza y oscuridad que pueda evocar la pizarra, lo cierto es que estas aldeas están sumergidas entre amorosas y suaves montañas, rodeadas de agua, de neblina matutina y, en el caso de Casal de São Simão, amparada por la Serra da Lousã.
Este pequeño pueblo añade, al potencial turístico de su arquitectura, las magníficas características ambientales, la gastronomía y las tradiciones, entre otros elementos culturales diferenciadores representados en productos y servicios de excelencia.
Escalada, trail running, BTT o senderismo. Si preferimos algo más cultural pero también ligado a la tierra, nos recomendarán, tal vez, probar a hacer pan y cocerlo en horno de leña, fabricar queso con leche de cabra recién ordeñada por nosotros mismos o visitar un huerto ecológico.
Sus moradores nos acompañarán a vivir experiencias únicas, porque les encanta recibir y conversar. Aquí aún hay tiempo para hacerlo.
Situada cerca de una de las salidas de la A23, se accede a Casal de São Simão por una carretera secundaria con algunas curvas, lo que proporciona la sensación de que estamos en el centro mismo de Portugal, muy cerca de todo, pero, a la vez, evadidos del mundo.
Los habitantes de Casal de São Simão están habituados a ver gente partir y a ver gente llegar, tal vez por eso acogen enseguida, ofreciendo al viajero la calidez de un hogar, para que no solo pase, sino que quiera quedarse un poco.
Un reportaje patrocinado por

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