El provincial de los Carmelitas Descalzos en España, Francisco Sánchez Oreja, ha presidido en Alba de Tormes la misa del Día de la Octava, que clausura los cultos en honor a Santa Teresa de Jesús.
La Basílica de la Anunciación de Nuestra Señora del Carmen de Alba de Tormes ha acogido hoy, jueves 22 de octubre, a las 12:30 horas, la celebración de la santa misa correspondiente al Día de la Octava. El acto litúrgico, que clausura la tradicional novena en honor a Santa Teresa de Jesús, ha estado presidido por el padre Francisco Sánchez Oreja, provincial de la Orden de los Carmelitas Descalzos (OCD) de la Provincia de Santa Teresa de Jesús en España.
Ante las religiosas carmelitas descalzas, miembros de la familia del Carmelo y los peregrinos congregados junto al sepulcro de la santa, el provincial ha articulado su homilía en torno a dos ejes fundamentales de la espiritualidad teresiana: "un corazón habitado por Cristo y una vida encendida por su amor". Sánchez Oreja ha subrayado que la verdadera finalidad de estas celebraciones se alcanza cuando la figura de Teresa "deja de ser únicamente objeto de nuestra admiración y se convierte en maestra de nuestro seguimiento de Cristo".
Durante su intervención, el religioso ha advertido sobre los riesgos del ritmo de vida actual, marcado por la prisa y la dispersión. Frente a ello, ha reivindicado la vigencia del mensaje teresiano para volver al centro espiritual y evitar que la actividad cotidiana o el simple cumplimiento exterior desplacen lo esencial.
Tomando como referencia las lecturas del día y escritos de la propia santa como el Libro de la Vida o El Castillo Interior, el padre Francisco Sánchez Oreja ha recordado que la oración mental no consiste en multiplicar palabras ni en buscar experiencias extraordinarias, sino en "entrar en una relación viva con el Señor". En este sentido, ha insistido en la necesidad de comparecer ante Dios "en la verdad, con nuestras luces y nuestras sombras".
El provincial de los carmelitas ha explicado a los presentes en el templo albense cómo esa presencia espiritual debe transformar la conducta diaria de los creyentes en aspectos concretos:

En un mensaje dirigido de forma específica a las Hermanas Carmelitas Descalzas de Alba de Tormes, Sánchez Oreja ha puesto en valor su vocación contemplativa y su vida "escondida". El provincial ha defendido que esta entrega proclama ante la sociedad actual que "el ser humano no se agota en lo útil, lo productivo o lo inmediatamente comprobable".
Asimismo, ha definido los pilares de la vida en el claustro frente a las interpretaciones superficiales:
Ampliando esta reflexión a todas las comunidades, familias y a la propia sociedad, el predicador ha apelado al "fuego del Evangelio" —alejado de toda imposición o agresividad religiosa— para vencer las resistencias personales. Según ha detallado, esta actitud exige quemar "la indiferencia que nos permite convivir tranquilamente con el sufrimiento ajeno", la mediocridad espiritual, la resistencia a pedir perdón y el resentimiento.
En el tramo final de su homilía, coincidiendo con la memoria litúrgica de san Juan Pablo II que se celebra cada 22 de octubre, el padre Francisco Sánchez Oreja ha evocado la histórica visita que el pontífice realizó a Alba de Tormes el 1 de noviembre de 1982 durante su viaje apostólico a España.
El provincial ha recordado cómo el papa veneró las reliquias en ese mismo templo de la Anunciación y definió a Santa Teresa como "maestra, inspiración y guía por los caminos del espíritu". Siguiendo las palabras que Juan Pablo II dirigió entonces a los vecinos de la villa ducal, Sánchez Oreja ha concluido animando a los albenses y peregrinos a no conformarse con celebrar "una gloria del pasado", sino a mantener viva la escucha y puesta en práctica del legado teresiano en sus respectivas familias y ocupaciones.