La jornada formativa, impartida por Jesús Niño Triviño, ha analizado el impacto del exceso de burocracia, la sobrecarga laboral y la conflictividad en los centros, reclamando medidas institucionales y recursos adecuados
ANPE ha celebrado en Salamanca una actividad formativa centrada en la salud mental y el autocuidado del orientador y la orientadora, impartida por Jesús Niño Triviño, Defensor del Profesor de ANPE Castilla y León y psicólogo general sanitario.
La actividad ha permitido reflexionar sobre los retos que afrontan los profesionales de la orientación educativa en el ejercicio de sus funciones, en un contexto marcado por la sobrecarga de trabajo, la creciente burocratización, la complejidad de las necesidades del alumnado, las dificultades en las relaciones personales y el aumento de las situaciones de conflictividad en los centros educativos.
Durante la sesión se han abordado también cuestiones específicas de la orientación educativa, como la actualización de la normativa, la distribución de las tareas, los recursos disponibles en los departamentos y equipos de orientación, la elaboración de informes psicopedagógicos y la delimitación de funciones y responsabilidades. Estos factores pueden incrementar la presión profesional y repercutir en el bienestar emocional de quienes desarrollan esta labor.
Desde la perspectiva de la prevención, se ha destacado la necesidad de cuidar a quienes cuidan, reconociendo la importancia de la salud mental del profesorado y de los profesionales de la orientación como elemento fundamental para el buen funcionamiento del sistema educativo. En este sentido, se ha puesto en valor el trabajo del servicio del Defensor del Profesor de ANPE, que ofrece atención confidencial y personalizada, apoyo psicológico y jurídico, asesoramiento ante situaciones conflictivas y actuaciones dirigidas a mejorar la convivencia escolar y la protección del profesorado.
La formación ha dedicado una parte importante a las estrategias prácticas de autocuidado y bienestar. Entre ellas, se han señalado la importancia de mantener una alimentación adecuada, descansar suficientemente, practicar actividad física, organizar el horario de trabajo, reservar tiempo para las aficiones y desarrollar técnicas de relajación, respiración abdominal y mindfulness. Asimismo, se ha incidido en la identificación y validación de las emociones, la detección de señales de malestar, la modificación de pensamientos irracionales y el fortalecimiento de las habilidades sociales.
Otro de los ejes de la actividad ha sido la importancia de las relaciones interpersonales y del trabajo en equipo. La comunicación asertiva, la cooperación, la coordinación entre profesionales, la flexibilidad ante los contratiempos y la capacidad de pedir ayuda se han presentado como recursos esenciales para afrontar las dificultades cotidianas y prevenir el deterioro de la salud emocional.
En esta línea, se ha compartido el decálogo de salud mental de ANPE, que invita a seguir las siguientes pautas:
La actividad ha subrayado que el bienestar profesional no puede depender únicamente del esfuerzo individual. Junto al desarrollo de competencias emocionales y hábitos saludables, resulta imprescindible contar con recursos adecuados, una organización razonable del trabajo, apoyo de las familias, coordinación entre profesionales y medidas institucionales de prevención y protección.
Con esta iniciativa, ANPE reafirma su compromiso con la defensa de los derechos de los docentes, la mejora de la convivencia en los centros educativos y la promoción de la salud laboral y emocional de los profesionales de la educación. Porque cuidar la salud mental de los orientadores y orientadoras es también contribuir a una educación de mayor calidad.
FOTOS: DAVID SAÑUDO