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La lección de vida de Maribel frente al cáncer: el reto de frenar la metástasis en Salamanca
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TESTIMONIO

La lección de vida de Maribel frente al cáncer: el reto de frenar la metástasis en Salamanca

Publicado 19/10/2026 05:22

La abogada salmantina Maribel Alonso convive desde hace 15 meses con un cáncer de mama metastásico que ha logrado reducir y frenar mediante terapias dirigidas, tratamiento hormonal y ejercicio oncológico adaptado. Con el respaldo de la AECC Salamanca, relata la mejoría de su estado físico y anímico mientras afronta la difícil encrucijada laboral de los autónomos adscritos a mutualidades.

En el marco del Día Mundial del Cáncer de Mama, que se celebra hoy, lunes 19 de octubre, la abogada salmantina Maribel Alonso comparte un testimonio marcado por la superación, la eficacia de los tratamientos actuales y el valor del ejercicio oncológico. A sus 56 años, casada y madre de dos hijos de 16 y 19 años, convive desde hace 15 meses con un tumor metastásico que hoy no solo se ha frenado, sino que se ha reducido, permitiéndole recuperar su fuerza física y plantearse el regreso a la actividad laboral.

Aunque el impacto inicial del diagnóstico hace más de un año fue duro, la evolución clínica de Maribel demuestra que cada paciente responde de forma única a los avances médicos. "Nuestros médicos nos pueden dar un diagnóstico, pero no un pronóstico de vida; cada persona y cada paciente somos diferentes", reflexiona con serenidad y optimismo sobre el momento vital que atraviesa.

Los últimos resultados médicos confirman que su organismo responde de manera muy favorable a la medicación pautada. El hígado, que presentaba una leve afectación al inicio, se encuentra actualmente limpio, las lesiones óseas se han reducido y sus analíticas y defensas muestran valores óptimos en cada control periódico.

"En mi caso lo que está claro es que ahora mismo se trata de intentar cronificar, pero en los últimos resultados mi enfermedad está respondiendo muy bien al tratamiento, no solo porque se ha frenado, sino porque incluso se había reducido", destaca la paciente, quien asegura encontrarse físicamente mucho más fuerte que al comienzo del proceso.

¿Cómo fue el diagnóstico inicial y cuál es su tratamiento actual?

El inicio del proceso asistencial hace 15 meses resultó desconcertante, ya que los primeros síntomas se manifestaron como un dolor persistente en la espalda que se atribuyó inicialmente a una lumbalgia o una posible hernia discal. Tras un periodo con corticoides y radiografías sin mejoría, el traumatólogo solicitó una gammagrafía ósea que reveló la existencia de lesiones metastásicas en la columna vertebral.

"Mi cáncer primario es de pecho, pero me detectaron la metástasis antes que el origen", recuerda Maribel sobre su derivación inmediata a la unidad de diagnóstico rápido del Hospital Clínico de Salamanca. En apenas una semana se completó el estudio médico: al estar el tumor infiltrado en la columna y presentar una vértebra fracturada, ingresó durante 15 días en los que guardó reposo absoluto por riesgo de rotura ósea y recibió las primeras sesiones de radioterapia para frenar el avance en los huesos.

Dadas las características de su patología, de origen hormonal, los facultativos descartaron la cirugía y la quimioterapia intravenosa convencional para pautar un esquema terapéutico específico y personalizado. Su medicación diaria combina un tratamiento hormonal en pastillas con una terapia dirigida oral (ribociclib), que actúa como inhibidor de ciertas proteínas para evitar que las células cancerígenas se multipliquen y se extiendan.

Este abordaje se completa con una medicación inyectada cada tres o cuatro meses destinada a fortalecer, endurecer y proteger el sistema óseo, a lo que se suman las sesiones de radioterapia que ha recibido en dos ocasiones para consolidar el control sobre las lesiones. Asimismo, para el manejo del dolor utiliza de forma continua parches de fentanilo que renueva cada dos días, apoyados con comprimidos de rescate diarios para los picos más agudos.

Aunque este tratamiento no es una quimioterapia tradicional, Maribel explica que los efectos secundarios son similares. Al principio del proceso sufrió una importante pérdida de cabello —aunque finalmente no llegó a caerse por completo— y en la actualidad padece neuropatías que le provocan dolores en las manos y en los pies.

El ejercicio oncológico y el apoyo de la AECC en Salamanca

Para lograr su actual estado de fortaleza física y anímica, el acompañamiento de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en Salamanca ha resultado determinante. Tras el bloqueo emocional de las primeras semanas, Maribel contactó con la entidad y comenzó a recibir terapia gratuita cada 10 o 15 días con la psicóloga María López.

"María ha tenido muchísimo que ver en que yo tire para arriba anímicamente y en que esté físicamente mejor", agradece la paciente. Fue precisamente esta especialista quien le ayudó a perder el miedo inmovilizante a sufrir fracturas y le recomendó incorporar el ejercicio físico adaptado, avalado por los estudios clínicos desarrollados junto a los oncólogos del hospital salmantino.

Con la autorización de su oncóloga, hace ocho o nueve meses se integró en Momentum, un centro especializado situado en la calle Ignacio Ellacuría —en los bajos de la residencia junto a la glorieta de Nicolás Benito—. El espacio está dirigido por Javier y Germán, profesores de Ciencias de la Actividad Física y del Deporte de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) especializados en ejercicio oncológico, y cuenta con la supervisión directa de su monitora, Isabel.

Allí acude dos o tres mañanas por semana para realizar rutinas adaptadas que excluyen saltos o carreras, pero que incorporan entrenamiento de fuerza, pesas y bicicleta estática. "El primer día que me subieron a la bicicleta se me caían las lágrimas, porque tenía metido en la cabeza que casi no me iba a poder mover", rememora con emoción sobre un hábito que hoy aconseja a todos los pacientes oncológicos.

"A mí físicamente me está ayudando muchísimo; tengo menos dolor y me muevo muchísimo más", subraya. Además del beneficio físico, destaca el valor emocional de compartir las sesiones con otras mujeres que atraviesan procesos similares, convirtiendo el gimnasio en una auténtica terapia de grupo y apoyo mutuo.

Asimismo, Maribel ha participado en talleres de la AECC —como meditación, macramé o baile adaptado al inicio— y la próxima semana comenzará sesiones de fisioterapia a través de la asociación para tratar las neuropatías derivadas de la medicación hormonal en las extremidades.

La encrucijada laboral de los autónomos mutualistas

La mejoría física de Maribel coincide con una compleja situación administrativa y económica derivada de su condición de trabajadora por cuenta propia. Al ejercer la abogacía en su propio despacho unipersonal —tras el fallecimiento hace unos años del socio con el que trabajaba—, está adscrita a la Mutualidad de la Abogacía y no al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA) de la Seguridad Social.

Según explica la letrada, a diferencia de la Seguridad Social —que contempla prórrogas de baja e incapacidades parciales—, su mutualidad solo cubre un año de baja temporal. Durante estos 12 meses ha percibido una prestación de entre 800 y 900 euros mensuales, cuantía a la que debía descontar el pago de casi 400 euros mensuales de cuota mutualista.

Al cumplirse el año, la cobertura económica se ha extinguido y la entidad solo contempla conceder una incapacidad si es absoluta, requisito que exige una inmovilidad extrema que ella no presenta. "O me incapacitan o me pongo a trabajar, no hay otra; siendo funcionaria no me daría de alta en mi situación, pero a mí no me queda otra porque soy abogada y mutualista", expone sobre la falta de protección del sistema ante enfermedades crónicas que impiden mantener largas jornadas sentada frente al ordenador.

Para afrontar su reincorporación a un ritmo adaptado a sus limitaciones por el dolor de espalda, Maribel cuenta con una red de solidaridad entre sus propios compañeros de profesión en Salamanca. Varios abogados amigos se han ofrecido a respaldarla y sustituirla en los juzgados si algún día amanece con crisis de dolor que le impidan acudir a una vista.

El motor familiar, los gastos añadidos y la investigación

Más allá de las exigencias médicas y laborales, el pilar fundamental de su recuperación se encuentra en su hogar. El respaldo constante de su marido, sus dos hijos, su madre, su hermana y sus amigos constituye su principal estímulo diario, especialmente al observar la dureza con la que viven la enfermedad otras compañeras de entrenamiento que carecen de red familiar.

"Lo que más me preocupa son mis hijos; yo quiero que ellos me vean bien, porque si ellos me ven bien, ellos también están bien", manifiesta. Verla salir cada mañana con su mochila para ir a entrenar ha permitido normalizar la situación en casa y que sus hijos hayan podido continuar con sus estudios y aprobar sus cursos con normalidad tras el impacto que supuso el ingreso hospitalario inicial.

Desde su experiencia, Maribel también apunta aspectos que considera necesario mejorar en la atención integral al paciente oncológico, como la incorporación de asesoramiento nutricional específico en la sanidad pública. Lamenta que en las consultas hospitalarias la pauta habitual se limite a recomendar "comer de todo", dejando coja una faceta que resulta clave durante el tratamiento y obligando a quienes buscan pautas concretas a recurrir a especialistas privados.

En este sentido, advierte de que el coste continuo de las terapias complementarias —como los entrenamientos adaptados, la nutrición o la fisioterapia— supone una carga económica importante para las familias cuando se afronta una enfermedad crónica. Por ello, valora especialmente que colectivos como la AECC sufraguen el apoyo psicológico y faciliten el acceso gratuito a sesiones de fisioterapia o talleres grupales.

Con la vista puesta en el futuro, Maribel afronta este Día Mundial del Cáncer de Mama con esperanza, agarrada a su buena respuesta clínica y confiando en el trabajo de los científicos. "Esta enfermedad también tiene mucho que ver con el ánimo y con querer tirar para adelante, pero dependo mucho de que se investigue el cáncer y salgan tratamientos nuevos; la investigación es la condición para seguir adelante", concluye.