Sábado, 17 de octubre de 2026
Volver Salamanca RTV al Día
‘Juan, el espíritu del amor’ llena en Santiago de la Puebla: un pueblo grande en memoria
X

COMARCA

‘Juan, el espíritu del amor’ llena en Santiago de la Puebla: un pueblo grande en memoria

Publicado 17/10/2026 13:57

La iglesia parroquial se llenaba de vecinos y visitantes para vivir el esperado montaje teatral impulsado por la Diputación

Santiago de la Puebla tiene una de esas historias que demuestran que el tamaño de un lugar nunca determina el alcance de lo que puede aportar. En esta localidad de la comarca peñarandina nacieron dos religiosos carmelitas que llevaron su nombre mucho más lejos de lo que podían imaginar las calles en las que nacieron. Por eso la llegada de “Juan, el espíritu del amor” a su iglesia de Santiago tuvo algo de encuentro entre presente y memoria.

La obra escrita y dirigida por Denis Rafter llegó a uno de los espacios patrimoniales más importantes de la provincia. La iglesia de Santiago, declarada Bien de Interés Cultural en 1931, está considerada por la Junta de Castilla y León uno de los mejores ejemplos de arquitectura gótica de Salamanca, con sus bóvedas de crucería y una capilla del Licenciado Toribio en la que se conservan obras relacionadas con Diego de Siloé y Felipe Bigarny.

Pero aquella tarde la iglesia no solo hablaba a través de sus piedras. Hablaba también a través de la historia de dos hombres nacidos en Santiago de la Puebla que encontraron en el Carmelo una forma de vida y de conocimiento. Gerardo de San Juan de la Cruz fue carmelita e historiador y pasó a la historia, entre otras razones, por su edición crítica de las obras de San Juan de la Cruz, publicada en Toledo entre 1912 y 1914. Su trabajo consistió, precisamente, en acercarse a los textos del santo para estudiarlos, depurarlos y ponerlos a disposición de quienes quisieran conocerlos.

Florencio del Niño Jesús siguió otro itinerario, aunque dentro de la misma tradición. Carmelita descalzo, escritor e historiador, desarrolló una intensa trayectoria que le llevó a Cuba, Palestina, Roma y otros destinos. Su producción fue muy amplia y llegó a ejercer como provincial de Castilla. En los últimos años de su vida fue además confesor y director espiritual de Santa Maravillas de Jesús.

Dos nombres nacidos en un mismo pueblo y dos maneras diferentes de hacer que una vocación trascendiera las fronteras locales. Uno desde la investigación y el estudio de San Juan de la Cruz; otro desde la escritura, la historia y la vida espiritual. Más de cien años después, otro hombre, Denis Rafter, utiliza un lenguaje completamente diferente: el teatro.

Ahí aparece una de las ideas más interesantes de esta representación. La memoria no permanece viva simplemente porque se conserve. Necesita ser transmitida. Un libro puede conservar una obra, un monumento puede conservar una historia y un archivo puede guardar un nombre, pero llega un momento en que todo eso necesita volver a encontrarse con las personas.

Eso es lo que está haciendo “Juan, el espíritu del amor”en las iglesias de la provincia.

En Santiago de la Puebla, además, ese encuentro estaba especialmente cargado de significado. La representación, patrocinada por el Área de Cultura de la Diputación de Salamanca y realizada gracias a la invitación del Ayuntamiento, con la colaboración de la Parroquia y el apoyo de la Diócesis de Salamanca, puso en contacto la memoria carmelitana del pueblo con una creación teatral contemporánea.

Durante la función, los cinco intérpretes hicieron que San Juan dejara de ser una figura lejana de los libros para convertirse nuevamente en una presencia escénica capaz de hablar de amor, esperanza, verdad y humanidad.

La respuesta llegó al final, cuando el público en piedespidió la representación con una gran ovación.

Quizá fue también una ovación a la propia historia de Santiago de la Puebla. A esos nombres que forman parte de su memoria y que recuerdan que desde un pueblo pequeño pueden nacer personas capaces de dejar una huella muy lejos.

Gerardo estudió a San Juan. Florencio escribió sobre el Carmelo. Y ahora el teatro vuelve a poner a San Juan en las manos de quienes quieran escucharlo.

La memoria, al fin y al cabo, no consiste solamente en recordar lo que fuimos. Consiste en conseguir que aquello que mereció la pena siga teniendo algo que decirnos.