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El fascismo español 90 años después
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Desde la Code. Profesor de Derecho Penal de la Usal

El fascismo español 90 años después

Publicado 17/10/2026 03:04

Los sucesos del 12 de octubre del presente año me han hecho recordar, por desgracia, los que ocurrieron aquel día de la Raza en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca entre Miguel de Unamuno y Millán Astray, 90 años antes y en plena Guerra Civil. Y analizados, por desgracia, podemos llegar a la conclusión de que hay muchos aspectos comunes entre ellos. Parece que en la fatalidad de las dos Españas hay una en la que sus componentes se consideran auténticos españoles y dueños de sus territorios, que quieren expulsar a quienes, considerándose igualmente españoles, no comulgan con su ideología nacionalista española radical, excluyente, sectaria y violenta.

El 12 de octubre de 1936, el rector Unamuno defendía en su discurso al líder filipino José Rizal, diciendo de él que “para mí es tan español como nosotros el filipino Rizal, que se despidió del mundo en español…”. El pasado lunes, cientos de personas acampadas en la Puerta del Sol de Madrid, reivindicaban el derecho a una vivienda digna y la figura de Maricarmen, que falleció en el hospital después de desalojarla violentamente de la vivienda que legalmente ocupaba y de mancillarla hasta la saciedad los gobernantes radicales de la derecha y la extrema derecha, como el alcalde Almeida y la presidenta madrileña Ayuso.

A la defensa de Rizal por parte de Unamuno contestó la sinrazón con la violencia que tradicionalmente utiliza, fruto de su baja estatura intelectual, e impulsado por la fuerza bruta de quién solo conoce esta para derribar al contrario; no sabe de concordia, de diálogo, de consenso, de la fuerza de la razón ni de la coexistencia pacífica y democrática entre todos los ciudadanos, piensen lo que piensen y procedan de donde procedan; sólo de imposición y de fuerza bruta. Millán Astray se acordó de la espada de Don Pelayo como única solución dramática: decapitar a la inteligencia: ¡mueran los intelectuales!, o ¡muera la inteligencia!, proclamó.

A la reivindicación legítima de vivienda digna y a la denuncia pública de la dolorosa muerte de Maricarmen con la acampada legítima y pacífica de Sol, una turba fascista, radical, reaccionaria y violenta, envuelta en banderas de exaltación del régimen franquista -que venían de presenciar la celebración de los actos del desfile militar presidido por los reyes- irrumpió en Sol al grito necrófilo de “rojo muerto, abono para el huerto”, “Pedro Sánchez hijo de puta”, haciendo el saludo nazi y fascista, lanzando huevos a los acampados, cantando el “cara al sol” y calificando a los allí instalados de vagos, maleantes y guarros, que solo se lavan cuando llueve. Esta turba fascista ha sido calificada por los actuales “Millán Astray”, es decir, por el alcalde Almeida y por la presidenta Ayuso, como grupo pacífico que se manifiesta libremente sin insultar a nadie, dando ejemplo de civismo, en un ejercicio de cinismo inigualable; dado que según los mandatarios madrileños a estos “perroflautas” de la acampada de Sol hay que desalojarlos inmediatamente como sea, porque son guarros, no se duchan, huelen mal y provocan, mientras que los que en su día se alojaron con tiendas de campaña en la calle Ferraz causando daños considerables en la sede socialista, eran personas reivindicativas, muy dignas y patriotas, ya que, aunque tuvieran “lengua viperina”, portaban banderas y estandartes “españoles y muy españoles”, como diría M. Rajoy. Y claro, ante el mensaje de desalojo siempre hay radicales y violentos que recogen el testigo, agitadores que escriben en sus redes sociales que se personarán en Sol con sus “legiones” y desalojarán a los presentes con la fuerza bruta de la que siempre presumen. Claro, es una violencia para ellos justificada, ya que el objetivo es “salvar España” de comunistas, separatistas, independentistas, todos ellos enemigos de la España “martillo de herejes, luz de Trento, espada de Roma, cuna de San Ignacio”, como la definía el historiador Menéndez Pelayo.

Han pasado 90 años del famoso enfrentamiento del Paraninfo entre Unamuno y Millán Astray y parece que una parte de la sociedad española no ha aprendido nada de la barbarie cometida en la Guerra Civil y durante el franquismo.

Esta parte de la sociedad actual es la que se manifiesta con conocidas banderas “del aguilucho”, con estandartes falangistas y ultras y sin complejos. Y mucho me temo que si la ciudadanía no lo remedia en las próximas elecciones generales, se impondrá en España una ideología políticamente autoritaria y económicamente ultraliberal. Y encima lo están anunciando en los mítines cuando dicen que el sistema de pensiones “va a petar” y que hay que realizar una profunda reforma, es decir, recortar drásticamente las cuantías de las pensiones. También estudiarán la posibilidad de privatizar servicios públicos esenciales como la educación, la sanidad y los servicios sociales. No lo permitamos.

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