Sudamérica sigue siendo uno de los grandes destinos de larga distancia para quien viaja desde España: el idioma ayuda, los lazos familiares también, y el móvil se convierte en el centro de operaciones del viaje. El problema llega cuando das por hecho que tu tarifa funcionará allí igual que en Portugal, y descubrirlo a toro pasado, con la factura en la mano, sale caro.
La itinerancia "como en casa" solo se aplica dentro de la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo. Fuera de ahí, cada operador aplica sus propias tarifas internacionales, y Sudamérica suele caer en las zonas más caras.
Antes de salir, revisa si tu contrato tiene algún bono para la región. Si no, desactiva los datos en itinerancia desde los ajustes del teléfono. Parece una tontería. No lo es.
Si tu ruta combina varios países (Lima, Buenos Aires y Río en un mismo mes, por ejemplo), una eSIM de Sudamérica te ahorra cambiar de chip en cada frontera. Se instala antes de salir de casa y se activa sola al aterrizar.
La SIM física local también vale, aunque obliga a comprarla en destino, hacer cola tras un vuelo de doce horas y, a veces, registrarla con el pasaporte. Llevar una SIM por país se parece bastante a cambiar dinero en cada frontera: funciona, pero siempre te acabas quedando con sobras que ya no sirven para nada.
La mayoría de modelos recientes ya la admiten. En un iPhone, entra en Ajustes y mira en datos móviles si aparece la opción de añadir una eSIM; en Android (Samsung Galaxy o Google Pixel, por ejemplo) suele estar en Conexiones o en Red e internet. Eso sí, el teléfono tiene que estar libre.
Lo bueno es que puedes mantener tu línea española activa para recibir los SMS del banco mientras navegas con los datos de la eSIM. Y WhatsApp sigue funcionando con tu número de siempre, algo que mucha gente no sabe hasta que lo prueba.
Depende de cómo viajes. Usar Google Maps en tiempo real, subir fotos a iCloud o Google Fotos y hacer videollamadas diarias consume bastante más que mirar el correo de vez en cuando.
Piensa en el estudiante de la USAL que se marcha un cuatrimestre de intercambio a Chile, o en el salmantino que cruza el charco para visitar a la familia en Argentina. Las llamadas de vídeo con casa son sagradas, y ahí los datos vuelan. Un truco: descarga los mapas sin conexión y deja la nube para el wifi del alojamiento.
Y al volver, en cuanto aterrices en Europa tu tarifa recupera sus condiciones habituales, tal como recoge el Centro Europeo del Consumidor en España en su guía sobre itinerancia.
Antes de volar desde Madrid, dedica diez minutos al móvil: revisa tu tarifa, comprueba que el teléfono es compatible e instala la eSIM con calma, en casa y con wifi. Igual que antes de una escapada en coche repasas los consejos para viajar por carretera, el teléfono merece su propia revisión. Así, al llegar, lo único que tendrás que buscar será un buen sitio para cenar.