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Javier Gómez Pascual: "Salamanca ha sido mi motor en esta profesión"
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ENTREVISTA

Javier Gómez Pascual: "Salamanca ha sido mi motor en esta profesión"

Publicado 15/10/2026 09:42

El banderillero Javier Gómez Pascual repasa su trayectoria profesional tras retirarse definitivamente en Valencia a las órdenes de Andrés Roca Rey. El torero de plata destaca el papel fundamental de Salamanca en su carrera, el respeto cosechado en el sector y sus planes de futuro ligados a la preparación física y al respaldo a Raquel Martín.

El torero de plata Javier Gómez Pascual cerró de forma definitiva su extensa trayectoria en los ruedos tras cortarse la coleta el pasado viernes 9 de octubre en la plaza de toros de Valencia. Días después de aquel emotivo adiós actuando en las filas de Andrés Roca Rey, el subalterno zamorano afincado desde sus inicios en la capital charra atiende en una entrevista a SALAMANCArtv AL DÍA para repasar su carrera y analizar el desenlace imprevisto que le ha permitido despedirse en un cartel de máxima categoría junto a Morante de la Puebla y Tomás Rufo.

Aunque inicialmente tenía previsto retirarse formando parte de la cuadrilla de Saúl Jiménez Fortes en Madrid, una circunstancia inesperada prolongó unos días su actividad profesional. La lesión de su compañero Paquito Algaba propició la llamada de la máxima figura del toreo actual, Roca Rey, para cubrir sus dos últimos compromisos de la campaña en Sevilla, el 4 de octubre, y en el coso de la calle de Xàtiva, en la festividad de la Comunidad Valenciana.

De esta manera, las tres últimas tardes de su vida profesional se han repartido por este orden entre Madrid, Sevilla y Valencia. Ante el quinto ejemplar del festejo valenciano, Gómez Pascual clavó su último par de banderillas antes de que su amigo íntimo Manuel Alejandre procediera al tradicional corte de coleta al término de la corrida.

Con este gesto simbólico, el subalterno puso el broche a una dilatada etapa vistiendo el traje de luces. A lo largo de sus años en el escalafón, ha destacado por su conocimiento de la lidia en las cuadrillas de matadores como Cayetano, Juan del Álamo, Borja Jiménez, Iván Fandiño y Juan Mora, además del propio Fortes, y un sinfín de matadores de toros y novilleros salmantinos.

Javier Gómez Pascual: "Salamanca ha sido mi motor en esta profesión" | Imagen 1

Un desenlace soñado junto a Roca Rey

Pasados los primeros días tras su retirada, el profesional admite que aún se encuentra procesando las emociones vividas frente al público. "Lo estoy asimilando todavía, porque a principio de temporada ya piensas que te vas a quitar, pero no te imaginas cómo puede ser el final hasta que no llega", explica el subalterno en declaraciones a este periódico.

La oportunidad de vestirse de luces por última vez a las órdenes del diestro peruano ha supuesto una recompensa imprevista tras una campaña de despedida muy meditada. "Que te llame la máxima figura para torear sus dos últimas tardes de la temporada, y las dos últimas de mi carrera, ha sido como un premio, parece que te lo mandan del más allá", reconoce con gratitud hacia sus toreros anteriores y hacia el propio Roca Rey, de quien destaca su trato "muy cariñoso" para que disfrutase al máximo de la cita.

Las condiciones meteorológicas adversas habían impedido semanas antes que su adiós se produjera en Las Ventas. "En Madrid llovió una barbaridad, la gente estaba enfadada por la lluvia y porque la corrida no valió; no sé si hubiera sido el momento de cortarme la coleta en el ruedo", recuerda el torero sobre aquella jornada previa en la capital española.

Por el contrario, la plaza de Valencia, llena para la ocasión, reunió todos los condicionantes que el banderillero buscaba para escenificar un rito que siempre había admirado. "El corte de coleta es una cosa que siempre he pensado como muy torera y muy de verdad; en Valencia se dieron todas las circunstancias, de ahí mi agradecimiento al torero, al público y a la profesión", señala.

El corte de coleta y la emoción contenida

Al finalizar el festejo en el albero levantino, los tres espadas del cartel —Morante de la Puebla, Roca Rey y Tomás Rufo— tuvieron el gesto de cederle el paso para que avanzara por delante de ellos y recibiera la ovación de los tendidos. "Les pedí como permiso para que fuera mi momento", rememora sobre los instantes previos a que su amigo Manuel Alejandre le desprendiera el añadido.

La elección de Manuel para ejecutar este ritual responde a una estrecha relación personal forjada durante décadas. "Ha estado conmigo en las buenas, en las malas y en las regulares, entrenando, saliendo a las jornadas de campo, viajando muchos días conmigo y enviándonos mensajes a diario", detalla Gómez Pascual sobre el vínculo que les une.

Javier Gómez Pascual: "Salamanca ha sido mi motor en esta profesión" | Imagen 2

Durante la ceremonia en el ruedo, al subalterno se le vio hacer esfuerzos por contener el llanto ante sus compañeros. "He tratado de aguantar porque soy un hombre de lágrima fácil, aunque luego es verdad que he llorado más estando solo", confiesa el banderillero, quien valora haber alcanzado el final de una profesión "muy difícil" con un físico que le ha respetado pese a haber acusado diversos percances a lo largo de los años.

Al echar la vista atrás para elegir el recuerdo más especial de toda su andadura, el veterano hombre de plata no duda en señalar su despedida. "Me quedaría sinceramente con la última tarde, por el calor de los compañeros, de los actuantes y del público, así como por los mensajes de cariño de los días previos y el reconocimiento a mi carrera", afirma.

Una trayectoria de menos a más y el respeto del sector

Gómez Pascual reivindica que el mayor patrimonio que se lleva tras guardar el vestido de torear es el respeto humano y técnico cosechado entre los miembros del escalafón. "Lo mejor que puedes llevarte como torero es el reconocimiento del profesional; siempre he concebido mi labor respetando al público, por supuesto, pero haciendo todas las cosas para el matador y para los compañeros", asegura.

Sus comienzos en el mundo del toro no fueron sencillos y partieron absolutamente desde cero, sin ambiente ni satisfacciones en su etapa inicial. Según relata, su paso como novillero sin caballos apenas le reportó oportunidades y únicamente llegó a actuar en tres novilladas picadas que tuvo que gestionar por su propia cuenta ante la escasez de contratos.

Aquella tercera tarde con los del castoreño le hizo ver con claridad que su futuro pasaba por cambiar el estoque por los palos. A partir de esa decisión firme, el subalterno protagonizó una evolución constante en una trayectoria que él mismo califica como "de menos a más", consolidándose en las filas de figuras y matadores de la talla de Juan Mora, Iván Fandiño, Cayetano, Juan del Álamo, Borja Jiménez, Saúl Jiménez Fortes y Andrés Roca Rey.

"Otros compañeros han sido matadores con bastante ambiente y por circunstancias después se han tenido que hacer banderilleros, pero en mi caso todas mis satisfacciones han venido de las banderillas", explica con orgullo mientras continúa atendiendo llamadas de felicitación de profesionales del sector que han esperado unos días para conversar con él con mayor tranquilidad.

El arraigo en Salamanca: su centro vital y profesional

Aunque nacido en Zamora y habiendo residido por diversas circunstancias en Madrid o en otros puntos de la geografía, Salamanca ha ocupado un espacio capital en su desarrollo vital y formativo. Su llegada a la Escuela de Tauromaquia salmantina marcó un punto de inflexión definitivo en su destino.

"Salamanca es la ciudad donde más he vivido y donde más he entrenado, sin duda, donde mejores amigos y compañeros tengo, y la que mejor me ha venido para mi carrera", enfatiza el banderillero. De hecho, asegura que sin el respaldo de esta tierra su camino taurino habría sido muy distinto.

La vinculación con los profesionales charros ha sido tan estrecha que el subalterno prefiere no citar nombres individuales para evitar olvidos involuntarios. "En Salamanca he toreado prácticamente con todos; tendría que pararme a pensar con quién no lo he hecho, por eso quiero mandar mi agradecimiento a todos los toreros y compañeros de allí, porque Salamanca ha sido mi motor", subraya.

Planes de futuro: preparación física y apoyo a Raquel Martín

Una vez cerrado su ciclo activo en las plazas, Gómez Pascual descarta desvincularse del deporte y del entorno taurino. Durante la pandemia realizó un curso de preparador físico ante la incertidumbre del sector, una faceta formativa que piensa mantener activa gracias a su afición constante por el entrenamiento.

En el ámbito estrictamente taurino, continuará prestando su respaldo a la novillera salmantina Raquel Martín, con quien colabora desde hace año y medio. "Ha echado un año muy bueno y le veo muchas posibilidades de poder triunfar dentro de las dificultades de este mundo", apunta con ilusión, dejando también la puerta abierta a futuros proyectos vinculados al toro.

No obstante, su prioridad inmediata pasa por tomarse un periodo de reposo tras meses de exigencia psicológica. "De momento lo que quiero es descansar, porque mentalmente he acabado un poquito saturado; este año me he presionado con la idea de acabar siempre bien y teniendo en mente que no me pusiesen en los carteles por pena debido a mi jubilación", concluye el torero de plata.

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