El cambio que ha dado la sociedad española a todos los niveles durante los últimos 7 años no era esperado y el principal impulsor ha sido Pedro Sánchez, siempre para peor, con un gran respaldo ideológico, buena parte del cual comprado con el dinero y las ilusiones de todos. La laboriosa reconciliación de la Transición, convertida en división y enfrentamiento; la degradación y trampeo de las instituciones; el gran aumento de la deuda; el alto índice de paro y la pobreza infantil en la UE y el engañoso crecimiento, la corrupción, apertura de fronteras sin control, compra masiva de voluntades, tantas muertes por negligencia, la subida de la delincuencia, la invasión de Ceuta y un sinfín de escándalos, pasados por alto por sus electores.
La reflexión de Voltaire en el siglo XVlll, gran defensor de la razón y crítico del absolutismo, a los políticos de su época, siempre vigente, no encuentra el sentido común, la honradez y la empatía de algunos líderes: “Cuando vayáis a tomar una decisión importante, pensad que Europa os está mirando”. En lo que nos toca, tal aforismo nunca llegó a los oídos de nuestro máximo dirigente, siempre mirando su ombligo y preocupado sólo de mantener el poder y últimamente en evitar las consecuencias de numerosos procesos judiciales, sin ningún techo a la hora de tomar cualquier tipo de decisión, al límite o fuera de la ley.
Ni realizando un gran esfuerzo resulta fácil entender cómo es posible defender el saqueo y latrocinio de las instituciones por parte de quien ha pulverizado todos los records negativos para envenenarlo todo, quien ha promovido el gran auge de la inmigración ilegal y el desastre que se avecina, la adulteración del censo, la claudicación con Marruecos y sus funestas consecuencias, la desorbitada flexibilidad penitenciaria en los indultos y excarcelaciones, su despreocupación para mejorar las infraestructuras y evitar catástrofes y accidentes, su miserable apoyo y connivencia con el régimen venezolano, el desmantelamiento de unidades policiales y su complicidad con el narcotráfico, y las amargas quejas de quienes nos cuidan y defienden: “Pedro Sánchez y Marlaska nos han desarmado para que los narcos campeen a sus anchas por las costas andaluzas”. El Gobierno ha admitido también que la cocaína incautada en España se ha triplicado en los últimos seis años. Leyes siempre para beneficiar a los delincuentes y también a su medida, en la misma órbita. Al Presidente tampoco le ha temblado el pulso para perseguir a jueces y periodistas, hasta el punto de llegar al límite intentando eliminar a quien trate de poner en su sitio a su familia corrupta, con el acoso perpetuo y rastrero de Félix Bolaños a la judicatura y también su degradación, y ahora a la Presidenta del Tribunal Supremo.
El rosario de trampas y despropósitos siempre encuentra la indulgencia de una parte importante de la población. La realidad del aserto de George Orwell es dramática: “Es asombroso que gente tan ignorante tenga tanta influencia”. Mientras, el eco inevitable del líder comunista más respetado de la democracia, Julio Anguita: “Todos estos que vuelven a votar a ladrones sobre los que se construyen la corrupción y las dictaduras, son los que a mí me dan miedo”. Y el monarca, cada día más pasivo, sin despeinarse.
El caso de Mari Carmen Abascal forma parte de otro negro episodio de la legislatura social comunista, hasta rayar el esperpento, convertida en víctima por la izquierda y la hojarasca del mundo de la farándula, sólo medrando y callando para trincar. Y al fondo del pasillo el mensaje de anarquista Proudhon: “La propiedad es un robo”, pero la propiedad del prójimo. Acoso sin piedad para el dueño, luchando con denuedo para recuperar su casa, que la inquilina quiso hacer suya sin pagar. Y en la trastienda de este indignante caso, Pedro Sánchez, siempre falso y ruin, sin contestar a la carta de esta vecina hace un año pidiendo ayuda, al que ésta consideró “culpable” de su situación y que contempla más de 270.000 desahucios desde que ostenta el poder, la promesa mentirosa del millón de viviendas sin construir y el riesgo de destrozar el mercado.
La ocupación ilegal de la Puerta del Sol deja en evidencia a sus inquilinos, incapaces de elegir reivindicación sin fastidiar a los comerciantes, estorbar ni ensuciar. Sin destinatario conocido de la rebelión y con el sorprendente anuncio de la huelga general, que no encontró motivos en 7 años de ruinosa e injustificada gestión del Gobierno de Pedro Sánchez, buceando en los bajos fondos de la moral y de cloaca en cloaca y tiro porque me toca, con nuevas sorpresas siempre en la despensa. Y como sostén siempre el submundo de Podemos y aledaños, con sus líderes enriqueciéndose y arruinando el bolsillo de todos en chiringuitos y protegiendo al delincuente, lejos de Ceuta, que no da votos, y de censurar el burka, que los quita, y sus soflamas para incendiar las calles. Y TVE sesgando la información, con récord de deuda y distorsionando la realidad de la invasión.
Que gente que ha trabajado tanto en el difícil proceso democrático y las generaciones posteriores tengan que aguantar la burda ideología sumisa y tanto destrozo, es desolador. Que se hayan malgastado más de treinta y cinco mil millones de euros en esta legislatura en políticas absurdas e interesadas, corrupción y en enviar fortunas al extranjero para responder a chantajes y trincar comisiones, es una malversación de fondos encubierta que debiera tener consecuencias electorales y penales. Que escasee la vivienda porque se esfuma el dinero en tanto pillaje y se escondan los culpables no tiene nombre. Que no se ayude a los jóvenes y tengan que emigrar y falte dinero para investigación o para ayudar a muchos ancianos o en las catástrofes porque se gastan cantidades escandalosas en refugios para los MENAS, subvencionados con fines perversos y por la irresponsabilidad de sus padres, es incomprensible. Que no sean capaces de arreglar ningún problema y cualquier gualdrapa llegue a ministro o a Presidente, y encima se corrompan y trampeen elecciones, ya es otro nivel. No merecemos que tantos disparates sean blanqueados por una inmensa peña que sestea para que otros le paguen el cuento y hordas de ignorantes, pero también por tanta gente de la cultura y buceando todos en el lodazal de un inmenso delirio que nos sorprende y nos desborda.
Imagen: Magnific
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