Este nuevo espacio, ubicado junto a la oficia de Correos de Peñaranda, acogerá diferentes actividades y talleres que podrán ofrecer los propios integrantes del colectivo
La inclusión se construye compartiendo tiempo, experiencias y pequeños momentos que terminan convirtiéndose en grandes pasos. Con esa filosofía, el grupo Acomunidad, perteneciente a Acopedis, ha estrenado esta misma semana una nueva sala de actividades en la calle Carmen de Peñaranda, junto a la oficina de Correos. Un espacio más amplio y accesible que nace con la vocación de convertirse en punto de encuentro para personas de todas las edades, donde aprender, crear y, sobre todo, convivir. «Lo que queremos es que sea un espacio comunitario, con actividades gratuitas, al que la gente pueda venir», explica Laura Torres, trabajadora de Acomunidad, quién desarrolla su actividad junto a la también trabajadora, Beatriz Hernández.
Detrás de esta iniciativa hay un propósito que va mucho más allá de organizar talleres: dar visibilidad a las personas con discapacidad y favorecer su participación activa en la sociedad. «Queremos que las personas con discapacidad tengan visibilidad, que se vea que son personas normales y que pertenecen a la comunidad», señala Laura. Una idea que comparte Beatriz Hernández, quien destaca que el objetivo es «la integración y la inclusión de ellos en la comunidad». Para conseguirlo, la propuesta invita a vecinos de Peñaranda y de la comarca a participar en actividades compartidas, generando oportunidades para conocerse, romper barreras y descubrir todo lo que cada persona puede aportar.
La programación prevista para este curso incluye talleres de costura, teatro, pintura de camisetas y bolsas, además de otras propuestas creativas que buscan reunir a distintas generaciones. También continuará el intercambio de libros, mientras se mantienen las actividades que ya se desarrollaban en la anterior sala de la Plaza Nueva. La buena acogida de algunas de aquellas iniciativas anima a seguir creciendo: los talleres de camisetas y bolsas llegaron a necesitar dos jornadas para dar cabida a todos los participantes. Además, el nuevo local ofrece más espacio y cuenta con un baño adaptado, una mejora fundamental para facilitar la participación. El proyecto también pretende acercar las actividades a las personas mayores, especialmente a través de iniciativas como «Agusto en mi casa», que busca favorecer que salgan de sus hogares y combatir la soledad no deseada.
Pero si hay algo que hace especial a Acomunidad es que sus integrantes no acuden únicamente a participar en los talleres: también se convierten en quienes los enseñan. El equipo trabaja previamente con ellos cada actividad para que después sean los propios participantes quienes expliquen a niños, mayores y vecinos cómo realizar las manualidades. «Nosotros los trabajamos previamente con ellos y luego son ellos los que se encargan de explicar a la gente que viene cómo se hace», cuenta Beatriz. Ese intercambio transforma cada taller en una oportunidad para ganar autonomía, confianza y protagonismo. «Ellos se sienten motivados y se sienten integrados», añade Laura, poniendo palabras a la satisfacción de quienes encuentran en estas experiencias un lugar desde el que compartir sus capacidades con los demás.
Actualmente, Acomunidad está formada por 13 personas, a las que podrían sumarse nuevos integrantes procedentes del centro de Acopedis. Sus miembros llegan desde diferentes localidades, como Babilafuente, Cantalapiedra, Palaciosrubios, Fontiveros, Villoruela y otras poblaciones de la comarca, reflejando el alcance de una iniciativa que aspira a estrechar lazos más allá de Peñaranda. La nueva sala de la calle Carmen representa, así, mucho más que un cambio de ubicación: es una invitación abierta a encontrarse, participar y construir una comunidad en la que todos tengan su lugar. Porque cuando quienes habitualmente reciben apoyo pasan también a enseñar, compartir y aportar, la inclusión deja de ser una palabra para convertirse en una experiencia cotidiana.