Programa internacional para dotar de mayor resistencia a fresnos y robles frente a plagas y enfermedades invasoras. La investigación recurre a modificaciones biotecnológicas reversibles que adelantan la floración a cuestión de meses sin alterar el producto final.
El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA-CSIC) forma parte del proyecto internacional Accelerated adaptation via reversible modification of flowering time in trees, una iniciativa coordinada por el centro de investigación británico Rothamsted Research que cuenta con una dotación económica de 1,8 millones de libras. El propósito del consorcio es conseguir una adaptación acelerada frente a patógenos en dos especies arbóreas actualmente en riesgo: el fresno (Fraxinus excelsior) y el roble (Quercus robur).
El equipo salmantino y los expertos de Rothamsted Research enfocarán sus esfuerzos de forma específica en el fresno, cuya población se encuentra gravemente amenazada por la acción combinada de dos especies invasoras originarias de Asia: el hongo Hymenoscyphus fraxineus y el escarabajo esmeralda o perforador del fresno (Agrilus planipennis). La patología provocada por el hongo ya está establecida en la Europa continental, incluida España, y extendida por Gran Bretaña, mientras que el coleóptero avanza desde territorio ruso hacia el resto del continente y constituye una amenaza potencial para el Reino Unido.
La convivencia de estas amenazas biológicas compromete la supervivencia de unos árboles característicos de entornos de ribera y áreas de montaña. Aunque la respuesta pasa por conseguir variedades dotadas de mayor resistencia, los métodos habituales de cruce resultan lentos debido a la biología vegetal de los árboles, que pueden tardar décadas en desarrollar sus primeras flores.

El proyecto plantea solventar esta limitación biológica mediante una modificación genética dirigida que acelera los tiempos para que los árboles florezcan en cuestión de meses. Los investigadores seleccionarán y cruzarán estos ejemplares con árboles naturales dotados de rasgos de resiliencia frente a los patógenos.
Una vez alcanzado el cruce, la modificación genética inicial introducida para forzar la floración temprana se eliminará por completo. De este modo, los árboles resultantes conservarán las características beneficiosas de resistencia natural y recuperarán un ciclo de desarrollo ordinario.
“En cultivos agrícolas anuales estos cruces se pueden hacer en cada cosecha, pero los árboles son biológicamente muy distintos y pueden tardar décadas en producir flores”, explica Sergio Cerezo, responsable del Servicio de Edición Genética y Bioinformática del IRNASA-CSIC. “La biotecnología es, simplemente, un vehículo para acelerar el cruzamiento, pero el producto final serán árboles que no estarán modificados genéticamente, garantizando la conservación de estas especies”.
El consorcio científico está encabezado por Steve Hanley, investigador de Rothamsted Research, y suma la participación de otras dos instituciones británicas de primer nivel:
Si la efectividad de la técnica logra confirmarse, la metodología podrá aplicarse en el futuro a otras masas forestales vulnerables, como las castigadas históricamente por la grafiosis en el caso de las olmedas. En el escenario actual, factores como el cambio climático y el incremento de la presión biológica derivada del comercio global sitúan a múltiples especies forestales en una posición de vulnerabilidad.
La investigación cuenta con un periodo de ejecución inicial de dos años, con opción de prórroga sujeta a los progresos científicos obtenidos. La financiación procede del programa Accelerated Adaptation de la Advanced Research + Invention Agency (ARIA) del Reino Unido, iniciativa que dispone de un fondo total de 54 millones de libras esterlinas orientado a acelerar la adaptación biológica de especies silvestres frente a la pérdida de biodiversidad.

Fuente y fotos: IRNASA