La alcaldesa, Dori Vicente, intervino antes para repasar la gestión municipal, destacando la recuperación de la tradición de 'La Machorra' y la construcción de viviendas para nuevos vecinos.
Coca de Alba inició sus celebraciones patronales en honor a Nuestra Señora del Rosario con una llamada a la nostalgia y al reencuentro. El director de la carrera solidaria "Un nuevo impulso" ejerció como pregonero en un acto marcado por el recuerdo a los antepasados y las vivencias de la infancia en el pueblo.
El balcón del Ayuntamiento de Coca de Alba se conviertió de nuevo en el epicentro festivo de la localidad. Los vecinos se congregaron para dar el pistoletazo de salida a unos días de convivencia y alegría en honor a Nuestra Señora del Rosario.
La alcaldesa de la localidad, Dori Vicente, abrío el acto con un discurso de balance de sus casi cuatro años al frente del consistorio. La regidora aprovechó la ocasión para agradecer el trabajo diario de los concejales y la implicación activa de los vecinos en la agenda cultural del municipio.
Durante su intervención, Vicente repasó los hitos del último año, entre los que destaca la recuperación de la tradición de "La Machorra" tras 44 años sin celebrarse. Asimismo, la alcaldesa anunció que continúan en marcha dos importantes obras de vivienda destinadas a atraer nuevos pobladores y asegurar el futuro de la localidad.
La regidora dio paso al gran protagonista de la noche, el salmantino José Bautista, a quien agradeció su constante implicación con el municipio. Bautista es el director y organizador de la Carrera Solidaria "Un Nuevo Impulso", un evento deportivo y benéfico que el próximo año alcanzará su décima edición.
Bautista, que reside en Madrid desde hace más de 24 años, inicia su pregón reconociendo la gran emoción y el honor que supone dirigirse a sus vecinos. "Esto no es solamente dar un pregón, es volver a casa", confiesa ante una plaza expectante.

El discurso del pregonero se centró en poner en valor la historia humana de Coca de Alba, recordando a los hombres y mujeres que construyeron el pueblo. El pregonero dedica unas palabras muy especiales a sus padres, José Antonio y Modes, figuras muy queridas y recordadas en la comunidad local.
De su padre destacó su carácter trabajador y su capacidad para hacerles sentir que "lo tenían todo". De su madre, farmacéutica y miembro del coro parroquial, ensalza su profunda entrega y solidaridad con todos los habitantes del municipio.
La infancia compartida con sus hermanos también ocupa un lugar destacado en su intervención, con menciones llenas de cariño y humor a:
El pregonero evocó con nostalgia los años de escuela en el municipio y rindió homenaje a los maestros de la época. Recordó con humor a Doña Feli, una docente recta que zurcía medias de seda en clase, y a Don Paco, clave en la transición antes de ir a la Concentración de Alba de Tormes.
Bautista reivindicó la calle como la verdadera escuela de su generación, rememorando juegos tradicionales como el "pico, zorro, zaina", el escondite o el "bote-bote". El pregonero destacó el valor de una amistad sin tecnologías, donde las diferencias de edad no importaban y los mayores cuidaban de los pequeños.
El relato avanzó hacia la juventud y las recordadas noches de fiesta en la vecina localidad de Peñaranda de Bracamonte. El pregonero rememora locales míticos como El Límite, el Odín o Chacal, y la ineludible tradición de tomar el chocolate en el Medina antes de regresar a casa.
Bautista reflexionó sobre el paso del tiempo y comparó el ritmo frenético de Madrid con la calidad de vida de Coca de Alba. "Aquí todavía se puede uno sentar a hablar con un vecino y descubrir una hora después que el café se ha quedado frío", señala para elogiar la hospitalidad local.