Cinco jornadas marcadas por la convivencia comunitaria. Vecinos, asociaciones, hostelería y trabajadores municipales aunaron esfuerzos en un amplio programa de actividades tradicionales y culturales.
Las Fiestas de San Miguel de Juzbado, desarrolladas entre el 25 y el 29 de septiembre, volvieron a poner de relieve la importancia del trabajo conjunto entre el vecindario, el tejido asociativo, los establecimientos hosteleros y el personal del Ayuntamiento para sacar adelante la programación festiva.
A lo largo de cinco jornadas consecutivas, el municipio salmantino acogió citas culturales, gastronómicas, deportivas y tradicionales como verbenas, la Feria de Minerales, la paella popular, concursos culinarios, la procesión religiosa, bailes charros y encuentros de pelota a mano.
El pregón inaugural corrió a cargo de María José Recio y Filomena Recio, conocidas popularmente como Pepi y Filo, cuya intervención repasó la memoria compartida de la localidad. Previamente, el municipio rindió homenaje a Ángel García Gallego por su trayectoria tras más de veinte años como trabajador en Juzbado con motivo de su reciente jubilación. El festejo contó asimismo con Adur y Lucía como mozo y moza de este año, además de la labor de Miguel A. Miguel como corresponsal doméstico.
La logística y adecuación de los recintos recayeron en los operarios municipales Ángel Recio, José Luis Santiago y Juan Alberto López, encargados de la limpieza, preparación de recintos, traslados de mobiliario y labores técnicas antes y durante los festejos. A este equipo se sumó Mª del Carmen Pérez, quien colaboró en la preparación de las instalaciones, incluidos recintos museísticos como el Centro Botánico y el Museo de la Falla.
El tejido asociativo local desempeñó un papel activo a través de la Asociación de Mayores de Juzbado, presidida por Joaquín Fagúndez, prolongando la actividad de sus propias fiestas celebradas una semana antes. Por su parte, Tino Iglesias, expresidente del colectivo, elaboró la tradicional limonada servida durante la paella del domingo, el partido de fútbol y los encuentros de pelota a mano. A su vez, las peñas locales sumaron su implicación habitual al ambiente festivo.
La quinta edición de la Feria Local reunió a más de veinte jóvenes que comercializaron durante la mañana creaciones artesanales realizadas en verano, como imanes, tazas, chapas, sobres sorpresa y pegatinas. El programa infantil del sábado estuvo dinamizado por el Colectivo Wayra, que preparó dos horas de actividades en la plaza mayor.
En el plano cultural, el Centro Botánico albergó la presentación de la obra Un árbol de compañía, con intervenciones de la escritora Clara Obligado y de Raúl de Tapia, director de la Fundación Tormes-EB. El mismo espacio acogió una muestra de artesanía en madera y fibras elaborada por Eugenio del Castillo y Pilar Medina, procedentes de Villoruela, que sumó más de 250 visitas en dos días para contemplar piezas creadas a lo largo de dos décadas.
Los negocios hosteleros del pueblo ampliaron la oferta complementaria: el restaurante El Toral, gestionado por Lourdes García Pacheco, y el Bar de las Piscinas, a cargo de David Martín Martín, organizaron catas de cerveza, tardeos, actuaciones musicales, un tributo a Sabina y la sesión de DJ Teo.
El certamen gastronómico de tortillas, pinchos y postres reconoció las elaboraciones de los siguientes vecinos:
Los actos tradicionales tuvieron su punto álgido en la procesión de San Miguel, con la guía folclórica de Candy y la música de la tamborilera Carmen. En los bailes participaron Maricarmen Barbero, Maribel Arnés, Rosi Martín, Conso Fagúndez, Pilar Quiroga, Cecilia Rubio, Lidia García, Toñi Sierra y Milagros Gallego. El templo contó con los cuidados de Pilar y Keti Recio junto a otras vecinas, mientras que Montserrat González se encuentra actualmente a cargo de la restauración de la talla del patrón, cuyos detalles facilitará próximamente el Consistorio.
El deporte contó con la implicación de la plantilla de fútbol local, de su presidente Toni Aragón y de Ana Prieto en la gestión de ventas durante el partido. Las celebraciones también tuvieron cobertura radiofónica con la participación de vecinos como Pilar Romero, y registro visual continuo mediante las fotografías de Curro (Manuel José Sánchez García). El cierre festivo corrió a cargo de Ruth Sánchez López-Berges, de la Chocolatería Valor de Salamanca, quien repartió la tradicional chocolatada con bizcochos.