El Proyecto de Cáritas Diocesana de Salamanca presenta su memoria anual y destaca la importancia de los vínculos afectivos en la recuperación y el aumento del apoyo mutuo entre los participantes.
El Centro de Día de Salud Mental Ranquines, impulsado por Cáritas Diocesana de Salamanca, presenta su memoria del curso 2025-2026 con un balance que destaca la importancia de las relaciones interpersonales en los procesos de recuperación. La iniciativa, que celebra su noveno aniversario, consolida su modelo de intervención centrado en tejer redes de apoyo para personas en situación de extrema vulnerabilidad.
El acto de presentación de la memoria anual reúne en Salamanca a participantes, voluntarios, profesionales y representantes de las diversas instituciones que sostienen este recurso. Bajo el lema de este año, centrado en los hilos invisibles que unen y sostienen a las personas, el proyecto reivindica el valor de los vínculos afectivos como la base fundamental para superar el aislamiento.
Durante el último curso, el dispositivo ofrece un espacio de acogida y acompañamiento integral a un perfil de usuario marcado por la exclusión social y la falta de redes de seguridad. Los datos recopilados muestran no solo el volumen de atención, sino también un impacto positivo directo en la calidad de vida y en la autoestima de quienes acuden diariamente al centro.
La andadura de este proyecto, que arranca en el año 2017, responde a un diagnóstico previo realizado por la entidad eclesial que vincula de forma directa los trastornos de salud mental con los procesos de exclusión más severos en la provincia salmantina.
El proyecto atiende a un total de 96 personas a lo largo del curso, de las cuales 78 son participantes directos de las actividades y talleres. El perfil de los usuarios muestra una distribución de un 55 % de hombres y un 45 % de mujeres, concentrándose el 60 % de la población atendida en la franja de edad de entre los 40 y los 60 años.
El Centro de Día, que dispone de 40 plazas simultáneas, acoge al 51 % de los participantes. Un dato especialmente relevante es la descentralización del recurso, ya que el 38 % de los usuarios (30 personas) reside en el ámbito rural de la provincia de Salamanca, donde el acceso a recursos especializados suele ser más limitado.
Asimismo, el equipo técnico y el voluntariado desarrollan 30 acciones de sensibilización dirigidas a familias, jóvenes, parroquias y población general con el objetivo prioritario de reducir el estigma social que todavía arrastra la salud mental.
La memoria incorpora un estudio evaluativo realizado en colaboración con la Universidad de Salamanca (USAL) que evidencia la compleja realidad socioeconómica y afectiva de los participantes antes de su ingreso en el programa:
Frente a estos indicadores de partida, los resultados del curso revelan una notable mejoría. La media de personas de apoyo procedentes del propio entorno de Ranquines aumenta de 2,9 a 4,1 personas, mientras que el índice de calidad de vida sube de 64 a 67 puntos. Además, para cuatro participantes, este proyecto constituye su único soporte social en el día a día.
El periodo 2025-2026 destaca por la consolidación del Grupo de Ayuda Mutua, un espacio donde los propios usuarios se acompañan y comparten sus experiencias de vida. El proyecto también registra un incremento del 35 % en la participación comunitaria respecto al ejercicio anterior.
Entre las novedades del curso se encuentra la creación de un grupo de fe y un grupo específico para jóvenes, así como el refuerzo de las intervenciones en el medio rural. Talleres temáticos sobre vulnerabilidad, perdón, sueños y espiritualidad, junto con la exposición fotográfica «Hilos invisibles», sirven para reforzar la dignidad y la autoestima de los participantes.
Bajo la premisa de que este trabajo no se realiza en solitario, el acto cuenta con la intervención de representantes institucionales como la segunda teniente de alcalde de Salamanca, Miriam Rodríguez, la concejala de Santa Marta de Tormes, Mª Cruz Gacho, los decanos de Psicología de la UPSA y la USAL, Alfonso Salgado y Juan José García, y el director de Cáritas Diocesana, José Manuel Lázaro.
De cara a los próximos años, la dirección del proyecto identifica cinco grandes desafíos sobre los que centrar sus esfuerzos:
El proyecto Ranquines, que cuenta con un equipo multidisciplinar y la colaboración de más de 20 personas voluntarias, reafirma su compromiso de seguir construyendo respuestas adaptadas a las necesidades cambiantes de las personas que acuden a sus instalaciones.