, 27 de septiembre de 2026
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La cocina extremeña que movió la frontera entre España y Portugal.
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La cocina extremeña que movió la frontera entre España y Portugal.

La ampliación de una casa fronteriza en la localidad cacereña de La Fontañera, derivó en el cambio de Estado de los metros ampliados para construir cocina y establo, siendo quizá el ajuste más peculiar de nuestra Raya

La historia de nuestra Raya fronteriza está llena de anécdotas y peculiaridades, algunas de las cuales se relacionan con el propio movimiento de la línea fronteriza, que más de una vez se ha movido (en ocasiones para ganar terreno Portugal, y en ocasiones para ganarlo España), siendo el último movimiento de la Raya el que dio unos metros más a España como consecuencia de las obras de una casa extremeña para ampliar la cocina y construir un establo.

Y es que, si en algunos casos los límites se movieron como consecuencia de guerras como la de Las Naranjas o tratados como el de Alcañices, en la historia también se coló la anecdótica redefinición de la frontera en el siglo XX por una ampliación de una casa que se situaba justo en la línea de frontera, en la localidad cacereña de La Fontañera, en el municipio de Valencia de Alcántara.

En este caso, corrían los años sesenta del siglo XX cuando los dueños de la última casa de dicha localidad extremeña, que estaba pegada a la frontera con Portugal, decidieron ampliar la cocina y construir un nuevo establo, cogiendo unos diez metros cuadrados del terreno de monte contiguo. Sin embargo, en una zona como la de esta localidad cacereña, en que no hay ningún obstáculo físico como un río que pueda determinar de forma nítida la línea de frontera, y en una época en la que en algunos puntos la frontera estaba delimitada de forma muy precaria, no estaba del todo claro dónde acababa España y dónde empezaba Portugal.

Por ello, cuando los dueños de la casa (que actualmente es la casa rural Salto de Caballo) decidieron ampliarla, no repararon en que estaban tomando unos metros que pertenecían a otro Estado, Portugal, en cuyo suelo construyeron la nueva cocina ampliada y el establo, tomando unos diez metros cuadrados de terrenos de monte público que pertenecían al municipio portugués de Marvão.

No obstante, tampoco la Guardia Civil ni los guardias portugueses se dieron cuenta del cambio de facto de la línea fronteriza realizado por aquella cocina extremeña, quizá porque su preocupación en la Raya con Portugal (ya fuese en su parte gallega, leonesa, extremeña o andaluza) era la de frenar el contrabando. Un contrabando al que también sabían jugar en La Fontañera, uno de cuyos vecinos pasaba a diario en bicicleta por la frontera, siendo registrado por los guardias una y otra vez sin encontrarle nada, sin reparar en que eran precisamente las bicicletas con lo que hacía contrabando.

En todo caso, el movimiento de la frontera entre España y Portugal hecho con la cocina y establo de aquella casa de La Fontañera pasó desapercibido durante varios años, hasta que la Comisión de Límites se acercó a esta localidad extremeña para revisar la frontera y algo no les cuadró. De este modo, tras constatar que se había dado una ampliación de una casa española en este punto de la frontera invadiendo territorio portugués, se planteó qué hacer al respecto.

La solución, sin embargo, llegó de una forma pacífica y pragmática, acordando los funcionarios fronterizos de España y Portugal que se moviese un mojón fronterizo, lo que haría perder unos 10 metros cuadrados a Portugal en la frontera, pero evitaría que se tuviese que derribar parte de dicha casa extremeña a pesar de que su ampliación, como era habitual en la época, se hizo sin permisos ni licencia.

Con ello, se evitaban los trámites que implicaría legalizar la construcción en territorio de Portugal de una cocina y establo de una casa que era de España y contaba con los planos y demás documentación por tanto en otro Estado, y del mismo modo, se evitaba el derribo de parte de la casa, lo que llevaría a plantearse dónde se tenía que pedir el permiso para el derribo, si en España por ser la casa española o en Portugal por ser la ampliación ilegal realizada en suelo portugués. Por ello, los funcionarios portugueses encargados en la Comisión de Fronteras tomaron la determinación de que la solución más fácil era mover unos metros el mojón fronterizo en una zona como La Fontañera que carece de interés estratégico real.

De este modo, una vez realizados los nuevos informes por parte de la Comisión de Fronteras, el cambio de unos metros de frontera en la localidad cacereña de La Fontañera, en el municipio de Valencia de Alcántara, pasó desapercibido para las altas autoridades de Portugal y España, que firmaron los correspondientes documentos en Lisboa y Madrid a través de los cuales se confirmaba la frontera en donde se ubicaban los mojones fronterizos en ese momento, con uno de ellos movido en La Fontañera, implicando así el cambio de país de los cerca de diez metros cuadrados que se amplió aquella casa extremeña en terrenos de Marvão.

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