El chef salmantino Frank Santos, del establecimiento Blanco&Negro Café Tapas, representará a Castilla y León en la final del VII Concurso Internacional de Elaboración de Patatas Bravas en Palencia. El cocinero competirá con una innovadora propuesta en forma de flan crujiente servida sobre un coche transparente.
El chef salmantino Frank Santos, responsable del establecimiento Blanco&Negro Café Tapas, se prepara para afrontar uno de los mayores retos de su carrera profesional. El cocinero local competirá mañana en la gran final del VII Concurso Internacional de Elaboración de Patatas Bravas, consolidándose como el único aspirante de toda Castilla y León.
La cita gastronómica, que tendrá lugar en el hotel Rey Sancho de Palencia, ha contado en esta edición con una fase previa muy exigente. Entre 200 y 300 establecimientos de toda España presentaron sus candidaturas, de las cuales la organización solo ha seleccionado las quince mejores propuestas para disputar la fase final.
Para Frank Santos, esta nominación supone su segunda final consecutiva en el prestigioso certamen nacional, tras haber alcanzado también la última ronda en la edición de 2024. El cocinero salmantino acude a Palencia con la firme intención de sorprender a un jurado de expertos y traer el título a Salamanca.
El camino hasta este campeonato no ha sido casual, sino el fruto de una vocación temprana y años de dedicación en el sector hostelero. El chef ha diseñado para la ocasión una receta de vanguardia que busca redefinir el concepto visual de este tradicional pincho sin perder su sabor característico.
La creación con la que Frank Santos competirá en Palencia destaca por su alto nivel de innovación y su ruptura con la estética tradicional. El plato consiste en un flan crujiente elaborado a base de patata, que esconde en su interior los matices clásicos de la receta.
"He presentado un flan crujiente que por dentro es patata. De patata brava típica tiene poco, pero lo importante es que, cuando te lo metes a la boca, sabe a patata y a su salsa brava", detalla el propio Frank Santos sobre su propuesta.
La presentación del pincho promete no dejar indiferente a nadie, ya que se servirá sobre un emplatado transparente que incorpora en su base torreznos de Soria. Santos define esta cuidada puesta en escena como "una obra de arte" que ha requerido una intensa búsqueda de materiales.

Durante el desarrollo del concurso, los quince finalistas deberán elaborar sus recetas en directo. Cada participante dispondrá de un cuarto de hora para dar los últimos retoques a sus platos en las cocinas del hotel palentino antes de presentarlos.
Las elaboraciones serán evaluadas por un comité compuesto por ocho miembros del jurado, entre los que se encuentran destacados críticos gastronómicos, periodistas especializados y profesionales del sector a nivel nacional. "Cada año va subiendo más de nivel y la final es más difícil. Se apuntan más restaurantes y la gente viene más preparada", valora Santos, consciente de la enorme competencia a la que se enfrenta en esta edición.
La pasión de Frank Santos por la hostelería se remonta a su niñez, influenciado por el trabajo de su madre. "Mi madre estuvo trabajando desde 1983 en el mismo establecimiento donde yo ahora trabajo, y prácticamente hasta la última semana que estaba embarazada. Allí me he criado, ahí hacía los deberes", rememora el chef sobre el origen de su vocación hostelera.
Tras completar dos cursos de cocina, el salmantino comenzó a experimentar e innovar en su propio negocio. Lo que empezó como una afición se ha transformado en una trayectoria repleta de reconocimientos de prestigio en el ámbito local y nacional.
Entre sus galardones más recientes destaca el premio de oro en el Campeonato de Pinchos de Salamanca y provincia, así como la Torrija de Oro en las categorías tradicional y sin gluten obtenidas en el mismo año.
Asimismo, el chef logró el tercer puesto nacional en el concurso al mejor bocadillo de España en Madrid Fusión 2024 y, hace apenas dos meses, recibió el premio al Pincho Popular más votado por el público.

A pesar de su apuesta por la cocina de vanguardia para los certámenes, Frank Santos mantiene un profundo respeto por la elaboración clásica. "Para mí, el pincho perfecto, ya fuera de concursos, es el típico de toda la vida", confiesa el profesional sobre la receta clásica.
El chef describe este pincho ideal como la patata "cortada en dados uniformes con su salsita que pique un poquito". Con la vista puesta en la final de mañana, el salmantino afronta la cita con la máxima ambición. "Estar entre los 15 finalistas de toda España es un premio, pero ya que estamos ahí, vamos a intentar quedar entre los tres primeros", concluye con optimismo el representante de Salamanca.