El alcalde de Ciudad Rodrigo, concejales de la Corporación mirobrigense y miembros de la asociación vecinal arroparon al pregonero
La pedanía mirobrigense de Pedrotoro abrió oficialmente sus fiestas en honor a San Miguel Arcángel, una celebración que se prolongará durante todo este fin de semana con un programa en el que tienen cabida los actos taurinos, deportivos, religiosos y culinarios.
El encargado de anunciar el comienzo de estos días festivos fue el mirobrigense José Edmundo Sánchez, más conocido como "Mundi", director de la emisora de radio Onda Cero Ciudad Rodrigo y gerente de la empresa SP Mundi, quien puso ante los vecinos un pregón de marcado carácter desenfadado, salpicado de recuerdos personales y referencias a la historia y al patrimonio de esta pequeña población aneja a Ciudad Rodrigo.
El lugar elegido para el encuentro volvió a ser el local recientemente habilitado en el espacio que ocupaban las antiguas escuelas. El pasado año, al encontrarse todavía en obras, el pregón tuvo que trasladarse a una de las carpas instaladas para acoger las diferentes actividades culinarias y festivas. En esta ocasión, el recuperado espacio de las antiguas escuelas volvió a convertirse en punto de encuentro para dar el pistoletazo de salida a las fiestas.
"Mundi" afrontaba esta responsabilidad con cierta experiencia, después de haber ejercido ya como pregonero en tres ocasiones más en fiestas de distintas localidades y peñas. Ante un numeroso grupo de vecinos y vinculados a Pedrotoro, el comunicador comenzó recordando que, aunque actualmente son únicamente seis las personas que residen de forma habitual en la pedanía, existe un importante número de mirobrigenses y comarcanos que mantienen aquí sus fincas y que, año tras año, no faltan a la cita con San Miguel.
Sus primeras palabras estuvieron dedicadas a su predecesor, Paco Cañamero, pregonero de las fiestas en 2025 y recientemente galardonado con el Premio Literario Taurino ‘Doctor Zúmel’, antes de hacer un recorrido por algunos de los nombres que a lo largo de los años han asumido esta responsabilidad.
Entre ellos recordó a Ángel Sierro Malmierca, primer pregonero en 1995, así como a otros protagonistas de esta tradición que se encontraban presentes en el acto, entre ellos el actual alcalde de Ciudad Rodrigo, Marcos Iglesias, quien pronunció el pregón en 2018.
El discurso tuvo también espacio para reivindicar la riqueza patrimonial vinculada a este territorio, con referencias a los dólmenes de Rábida y a sus pinturas rupestres, vestigios de un pasado que, según puso de manifiesto el pregonero, permanecen hoy escondidos o abandonados, lejos de la atención que merecerían.
Pero fue en la segunda parte de su intervención cuando "Mundi" imprimió al pregón su carácter más personal y desenfadado. El comunicador echó la vista atrás hasta sus años de niñez, evocando aquellos momentos en los que acompañaba a su madre a buscar agua a la fuente, un recuerdo sencillo que sirvió para poner de manifiesto la relación afectiva que mantiene con Pedrotoro.
Y es que su vínculo con esta pedanía viene de lejos. El propio Mundi recordó que ha sido vecino de toda la vida, en Ciudad Rodrigo, de varios de los habitantes de Pedrotoro, una circunstancia que ha contribuido a estrechar unos lazos que van más allá de la relación que cualquier mirobrigense pueda mantener con otras poblaciones anejas a Miróbriga.
Unas palabras nacidas, por tanto, desde el conocimiento y desde la cercanía, pero también desde la memoria de quien ha compartido durante años espacios y vivencias con quienes mantienen vivo el vínculo con esta pequeña pedanía mirobrigense.
Al término de la intervención del comunicador y músico, representantes de la asociación vecinal hicieron entrega de una placa conmemorativa como recuerdo de su pregón de las fiestas de San Miguel de 2026.
El programa festivo continuará durante todo el fin de semana, con una sucesión de actividades en las que los actos taurinos, deportivos, religiosos y culinarios volverán a reunir a numerosos propietarios de fincas, vecinos y allegados, dando vida a Pedrotoro durante unos días en los que la pedanía recupera todo su pulso festivo y convierte la celebración de San Miguel en punto de encuentro para quienes mantienen con este lugar sus raíces, sus recuerdos o, sencillamente, el deseo de volver cada año.