La Facultad de Psicología de la UPSA y APRAMP han dado a conocer una nueva guía nacional de intervención para unificar la atención psicológica a las víctimas de trata. El documento busca ofrecer un marco común y seguro para facilitar su transición hacia supervivientes.
La Facultad de Psicología de la Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) y la Asociación para la Prevención, Reinserción y Atención a la Mujer Prostituida (APRAMP) presentan una nueva Guía sobre la Trata de Personas. Este documento técnico nace con vocación nacional para unificar los criterios de intervención de los profesionales que asisten a las víctimas.
La presentación de esta herramienta coincide con la conmemoración del Día Internacional contra la Explotación Sexual y la Trata de Personas. El manual ha sido elaborado con la colaboración de la psicoterapeuta Marta, buscando establecer un marco de actuación homogéneo y seguro en todas las sedes de la entidad.
La psicóloga de APRAMP, Ángela Sánchez, ha sido la encargada de desgranar los detalles de este protocolo en la capital salmantina. La experta ha destacado la necesidad de contar con pautas claras que eviten la revictimización y garanticen una protección efectiva desde el primer contacto.
La nueva guía se configura como una herramienta básica que concentra las pautas fundamentales para actuar cuando se atiende a una víctima de trata o a una persona en situación de prostitución. El objetivo prioritario es que todos los profesionales de la psicología dispongan de una base fiable y efectiva para desarrollar su labor.
El documento establece un protocolo de actuación claro y estructurado. Según detalla Sánchez, aunque cada caso presenta particularidades únicas, resulta imprescindible contar con un marco común de intervención diseñado específicamente "para no dañar a la víctima" y asegurar su protección integral.
La intervención psicológica en este ámbito requiere un abordaje especializado debido a la profunda carga emocional y los traumas complejos que arrastran estas mujeres. Factores como el aislamiento, el bloqueo emocional, la manipulación y los abusos continuados agravan severamente su estado de salud mental.
Un pilar fundamental en la metodología de APRAMP es el cambio de estatus de las usuarias, que pasan a ser consideradas supervivientes al iniciar su proceso de recuperación. En esta primera fase, el papel de las mediadoras de la asociación —que son a su vez supervivientes de la trata— resulta decisivo para abrir el camino de salida.
La restitución plena de estas personas exige un trabajo en equipo multidisciplinar, ya que el soporte psicológico por sí solo no es suficiente para que recuperen el control de sus vidas. El proceso requiere una intervención que abarque aspectos sociales, jurídicos y de inserción laboral.
Respecto a la incidencia de esta problemática en la capital del Tormes, la psicóloga ha confirmado que actualmente existe un número elevado de casos en Salamanca. Diversas víctimas y supervivientes reciben apoyo activo en la ciudad, lo que justifica la urgencia de implantar este protocolo unificado.
Finalmente, desde la organización recuerdan que el apoyo integral se garantiza a todas las mujeres que lo necesiten, independientemente de que decidan formalizar una denuncia o no ante las autoridades.