La Universidad Pontificia de Salamanca ha otorgado su Medalla de Oro a la exdirigente política María San Gil, antigua alumna de Filología Bíblica de la institución. El galardón reconoce su trayectoria pública, su compromiso social y su defensa de los valores del humanismo cristiano
La Universidad Pontificia de Salamanca (UPSA) ha reconocido la trayectoria de su antigua alumna, María San Gil, con la concesión de la Medalla de Oro de la institución. Este galardón premia su actividad pública, su compromiso con la sociedad y su defensa de los valores del humanismo cristiano a lo largo de su carrera.
El rector de la institución académica, Santiago García-Jalón, ha sido el encargado de presentar este emotivo reconocimiento, destacando ante los asistentes el "especial deseo de reconocer la actividad pública" de la premiada. Durante su intervención, ha subrayado su "concesión permanente de identidad" dentro de los valores del humanismo cristiano.
Asimismo, el rector ha puesto en valor el orgullo que supone para la universidad contar con ella entre sus antiguos estudiantes. Tras estas palabras, ha cedido el turno a la galardonada, a la que se ha referido cariñosamente como la verdadera protagonista del acto.
La premiada ha mostrado su profunda conmoción por volver a las aulas donde se formó durante un lustro. "Estoy tan embargada de emoción que me va a costar mucho poder hacer la intervención", ha confesado . "Volver a esta universidad en la que tuve privilegio de estar cinco años premiada con la medalla de oro es una distinción en la que nunca hubiera pensado", ha señalado, reconociendo que la noticia de la concesión la dejó "absolutamente estupefacta".
La antigua estudiante de Filología Bíblica ha recordado su paso por la institución estudiando latín, griego y hebreo, una etapa que, según ha afirmado, le ha servido de cimiento vital. En esta titulación coincidió además con el actual rector de la institución.

"Estudiar el mundo clásico y el latín y el griego nos forja como personas y nos ayuda a enfrentarnos a los avatares y a las circunstancias que después cada uno tiene que afrontar", ha asegurado con gratitud al recordar sus años de formación en Salamanca.
La galardonada ha vinculado estrechamente su formación académica en Salamanca con su posterior trayectoria en la vida pública. Ha explicado que las raíces que echó en la ciudad le han ayudado profundamente en "la defensa de la democracia" y la libertad.
Asimismo, ha destacado que este bagaje le sirvió para "dar voz de las víctimas del terrorismo" y "sobrellevar circunstancias peculiares en la vida". "El haber estado esos cinco años rodeada de compañeros, de profesores, de amigos y en estos claustros, me ayudó muchísimo", ha añadido con profundo agradecimiento.
Finalmente, a preguntas de los medios sobre su defensa del humanismo cristiano, ha destacado que esos valores la han llevado en la actualidad a formar parte de la Asociación Católica de Propagandistas.
"Entendemos que la fe y la razón no se pueden quedar encerradas entre cuatro paredes, siempre tienen que tener una voz pública y que estar en la escena política", ha concluido, reiterando sentirse "profundamente emocionada" por el reconocimiento otorgado.