Uno de los novillos se rezagó de la manada y protagonizó momentos de tensión para los caballistas y de emoción para el público, desplegado a lo largo del recorrido
Villar de la Yegua volvió a convertirse este sábado en uno de los principales puntos de interés taurino de la subcomarca del Argañán. La mañana, soleada y calurosa, estuvo suavizada por una fresca brisa que fue recibida con agradecimiento por el más de medio millar de aficionados que se dieron cita para disfrutar del único Encierro a Caballo que se celebra en la localidad y que, un año más, coincidió en el calendario con otros festejos de similares características, entre ellos los de Fuenteguinaldo.
El Encierro de Campo se desarrolló con acceso libre a lo largo del recorrido, lo que permitió al público buscar sus propios lugares para contemplar el paso de la manada. Vehículos todoterreno, paredes, porteras y otros puntos elevados se convirtieron en improvisados miradores desde los que seguir de cerca el desarrollo de un festejo en el que la proximidad de los animales constituye, precisamente, uno de sus principales atractivos.
La estampa habitual de estos encierros volvió a repetirse con aficionados diseminados por el campo y caballistas encargados de conducir y mantener agrupada la manada. Una combinación de tradición, riesgo y espectáculo que hace de estos festejos una de las manifestaciones taurinas con mayor capacidad de convocatoria en los pueblos de la comarca.
Los caballistas consiguieron sacar del prado a los cinco novillos de la ganadería de Andrés Celestino, acompañados por la parada de bueyes de Campo y Toros A. L. Desde ese momento comenzó la labor de conducción hacia el casco urbano, con la manada avanzando de forma compacta durante buena parte del recorrido.
Fue precisamente en las proximidades de la entrada al pueblo cuando llegó uno de los momentos de mayor tensión de la mañana. Uno de los novillos se resistió a seguir al resto y terminó quedándose rezagado. La separación del grupo obligó a los caballistas a extremar la atención para evitar que el animal tomara otra dirección, mientras el público seguía cada movimiento desde las posiciones que había elegido a lo largo del recorrido.
El novillo puso en apuros por momentos a quienes trataban de reconducirlo y llegó a provocar situaciones de cierta tensión entre los aficionados que se encontraban próximos a su trayectoria. Algunos buscaron refugio tras paredes, porteras o alambradas, lugares que, aunque forman parte de la escenografía habitual de estos encierros, no siempre ofrecen una protección absoluta ante la imprevisible reacción de un animal bravo.
Ahí reside también buena parte de la emoción que el público busca en este tipo de festejos. El comportamiento de los novillos, la pericia de los caballistas y la incertidumbre sobre el rumbo que puede tomar la manada convierten cada tramo del recorrido en una escena diferente, manteniendo la atención de los aficionados hasta el último momento.
Tras varios intentos, los caballistas fueron consiguiendo reconducir al novillo hacia la plaza de toros. El animal, sin embargo, no lo puso fácil y llegó a darse la vuelta en varias ocasiones, obligando a los jinetes a realizar un esfuerzo adicional para encauzar definitivamente su recorrido.
En una de estas maniobras, uno de los caballistas cayó del caballo, aunque, afortunadamente, el percance no tuvo consecuencias graves. El animal, por su parte, continuó durante unos instantes siguiendo su propio instinto antes de que los caballistas consiguieran volver a hacerse con la situación.
Finalmente, todo quedó en sustos, tensión y emoción, sin que hubiera que lamentar consecuencias de consideración. El público pudo disfrutar así de un vistoso Encierro de Campo que volvió a poner de manifiesto la capacidad de convocatoria de una tradición profundamente arraigada en esta zona del Campo de Argañán.
La jornada taurina de Villar de la Yegua continuó así con el ambiente festivo iniciado el día anterior, cuando la localidad había acogido una capea popular y un encierro infantil. Dos jornadas en las que la tauromaquia volvió a ocupar un lugar central en el programa festivo y en las que vecinos, oriundos y aficionados llegados de distintos puntos de la comarca compartieron el ambiente propio de estas fechas.