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Centenares de niños viven sus primeras emociones con el encierro de minibueyes en Villar de la Yegua
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Comarca de Ciudad Rodrigo | Fiestas

Centenares de niños viven sus primeras emociones con el encierro de minibueyes en Villar de la Yegua

Publicado 22/08/2026 01:44

La tarde del viernes estuvo marcada por las actividades taurinas, con una cita especialmente pensada para los más pequeños

La ilusión de un pueblo también se mide en la mirada de sus niños. En ellos descansa buena parte del futuro de las tradiciones, y son ellos quienes, generación tras generación, reciben el testigo de unas costumbres que solo pueden mantenerse vivas cuando se transmiten desde la infancia.

Así quedó de manifiesto durante la tarde del viernes en Villar de la Yegua, donde la jornada estuvo dedicada de lleno a la tauromaquia. Primero fueron los mayores de edad quienes disfrutaron de la capea con novillos y vaquillas y, después, llegó el turno de los más pequeños con uno de los actos que mayor expectación despierta entre las familias: el encierro de minibueyes.

Centenares de niños y niñas, con edades de hasta 17 años, participaron en esta particular experiencia taurina. Para muchos de ellos suponía el primer contacto con un encierro y con animales que, aunque inofensivos en esta ocasión, despertaron las mismas sensaciones que acompañan a cualquier corredor: emoción, nervios, ilusión y esa inevitable descarga de adrenalina que precede a una carrera delante de los animales.

Los minibueyes, de los albinos Toni y Raúl, recorrieron el recorrido taurino mientras los jóvenes participantes se lanzaban a correr delante de ellos. Algunos lo hicieron con la prudencia propia de quien se enfrenta por primera vez a una experiencia desconocida; otros, en cambio, demostraron ya una notable soltura y un valor que arrancó más de una sonrisa y algún que otro gesto de orgullo entre los familiares.

El encierro se ha convertido en los últimos años en una de las propuestas más habituales de las fiestas de numerosos pueblos, especialmente por su capacidad para acercar la tradición taurina a las nuevas generaciones. En Villar de la Yegua, padres y familiares acompañaron a los pequeños durante una jornada en la que no faltaron quienes, todavía demasiado pequeños para correr, participaron en brazos de sus progenitores.

Entre carreras, risas y algún que otro susto propio de la emoción del momento, los más jóvenes fueron tomando contacto con una tradición profundamente arraigada en estas tierras. Quién sabe si entre ellos se encontraban algunos de los corredores que, dentro de unos años, volverán a recorrer estos mismos caminos y calles delante de reses bravas.

Por ahora, las imágenes y la respuesta de las familias dejan una certeza: el relevo generacional de la tradición taurina parece tener en Villar de la Yegua un terreno abonado para continuar muchos años más.