Una paella popular reúne a cerca de 800 vecinos, oriundos e invitados en el parque de Cantarranas
Casillas de Flores despidió este domingo sus fiestas de verano con el mejor de los sabores: el de una paella popular compartida alrededor de una mesa. El parque de Cantarranas se convirtió en el escenario de esta última jornada festiva, reuniendo a cerca de 800 comensales entre vecinos, oriundos e invitados que acudieron a la cita para disfrutar de unas horas de convivencia bajo la sombra de los árboles y de los espacios habilitados para protegerse del intenso sol de agosto.
El ambiente de despedida no restó animación a una jornada que volvió a poner de manifiesto la capacidad de Casillas de Flores para congregar durante el verano a quienes residen habitualmente en la localidad y a aquellos que regresan estos días a sus raíces. Alrededor de la mesa, la fiesta adquirió su dimensión más sencilla y, probablemente, más genuina: comer juntos, conversar y prolongar el encuentro antes de que las calles recuperen poco a poco su ritmo habitual.
Las fiestas veraniegas arrancaron el pasado miércoles, 12 de agosto, con un programa que ha conjugado actividades para públicos muy diversos. Los deportes, los juegos y las propuestas destinadas a los más pequeños han tenido un protagonismo especial, con una de las jornadas más refrescantes de estos días gracias a la instalación de un efímero parque acuático que hizo las delicias de niños y familias.
El pistoletazo de salida oficial corrió a cargo este año de la peña «Los Colgaos», encargada de pronunciar el pregón ante una localidad entregada al ambiente festivo. A partir de entonces, la programación fue desplegando un amplio abanico de propuestas en torno a la música, la cultura, la artesanía y la convivencia, sin olvidar una de las señas de identidad de las fiestas de Casillas de Flores: la tradición taurina.
Las actividades relacionadas con el mundo del toro incluyeron clases prácticas de toreo y tuvieron su momento culminante con el esperado Encierro a Caballo. El festejo, uno de los grandes atractivos del programa, no alcanzó, sin embargo, el desarrollo deseado debido al excesivo tiempo empleado en el encierro de las reses, circunstancia que terminó por deslucir parcialmente una de las citas más esperadas por vecinos y visitantes.
Con la paella de "Cantarranas", Casillas de Flores pone ahora el punto final a varios días de intensa actividad. Una despedida que tiene, además, un significado especial desde el punto de vista municipal, ya que supone el último capítulo festivo del actual equipo de gobierno, que cierra así una etapa iniciada en 2004 con José Eloy Alfonso al frente de la Alcaldía y que concluirá definitivamente el próximo mes de mayo de 2027.
De esta manera, Casillas despide entre el bullicio de la comida popular y los últimos brindis, unas fiestas que han vuelto a reunir a buena parte de los hijos de la localidad.